miércoles, 18 de abril de 2012

El bicho

  (Cortesía de Archipiélago Machango)

El elefante había nacido en 1987 y alguien lo bautizó con el nombre de Repsol. Era un elefante español, nacido en cautividad y sin dueño conocido porque lo había adoptado el Estado. Solo diez años después de su nacimiento al animalito lo fueron vendiendo vivo, pero a cachos: unos trocitos para tal empresa, otras porciones para otra. Lo metieron en una bolsa, lo agitaron, lo volvieron loco y mutó. Los colmillos le crecieron desproporcionadamente y su trompa se alargó kilómetros y kilómetros succionando todo lo que encontraba a su paso. Engordó una barbaridad. Parte de su sobrepeso lo adquirió en Argentina donde pastaba a sus ansias. Se convirtió en un bicho voraz, extraordinario: chupaba petróleo argentino por su trompa y cagaba hidrocarburo refinado. Sus dueños recogían las cagadas y se las volvían a vender a Argentina a precio de oro negro inflado en los mercados. Ya no era un elefante, era un surtidor. De vez en cuando el animal entraba en crisis, problemas hepáticos y renales de tanto filtrar dinero. Entonces se enfurecía y arrasaba con todo lo que encontraba: una comunidad indígena por aquí, un ecosistema por allá. Pero sus mayores dificultades le venían por conflictos de intereses. De tanto engordar creyó que no tenía fronteras y claro, los lugareños se fueron mosqueando con el bicho. Cuando eso sucedía aparecían varios amaestradores que se apresuraban a llamar y a calmar los ánimos. Llamaban desde La Moncloa, llamaban desde La Zarzuela, llamaban desde Ferraz. Había llamadas hasta de Soria.

El elefante, que ya no era elefante, llevaba tiempo columpiándose en la tela de una araña y la tela de araña terminó por romperse en plena pampa. Los argentinos debatieron entre psicoanalizarlo o nacionalizar la parte correspondiente al peso obtenido con el petróleo de su tierra. La cosa les llevó su tiempo porque a los argentinos les gusta el debate. Concluyeron que el tratamiento sicológico era inviable porque aquella fiera solo poseía instinto devastador y no había antecedentes sexuales que justificaran su conducta. De hecho, su pene también se había modificado bursátilmente en una trompa succionadora de patrimonios nacionales, así que optaron por nacionalizarlo.

Y entonces los amaestradores se pusieron de los nervios. El Rey de los elefantes amenazó, muleta en mano, con enviar a su yerno a arreglarle las cuentas a Argentina. El Gobierno español, que lo considera como su hijo natural, propone medidas contundentes, seguramente algún recorte a la importación del mate; el PSOE, que tanto cariño le ha dado a la criatura, se postró a los pies de la bestia y hasta se rumorean presiones del Real Madrid para que Messi no juegue el sábado. Los únicos que no han perdido los nervios del todo son los anónimos de las redes sociales, uno de los cuales escribió en su muro que "cada gobierno hace lo que cree mejor para su país: Kirchner para Argentina y Rajoy para Alemania".

Mientras tanto, en un lejano país africano llamado Botsuana, se ha celebrado un congreso de elefantes de verdad, han hecho una declaración formal y le han enviado toda su solidaridad a Argentina. En ella sostienen que no reconocen a Repsol como miembro de su especie y han decidido declarar animales non gratos a las multinacionales, a los nuevos colonizadores y a los reyes.

miércoles, 4 de abril de 2012

Bienvenidos al mundo del NO

(Cortesía de Archipiélago Machango)

Esos ecologistas...

Durante años el poder ha denigrado -mediante pensamiento, obra y omisión- al ecologismo canario. Cuando sus voceros se referían "a los ecologistas" lo hacían con ánimo peyorativo de tal suerte que nos convirtieron -gracias a sus cajas de resonancias mediáticas- en "los del NO a todo". Hasta que apareció por el horizonte Repsol que -por alguna extraña razón- los ha puesto como motos. De la noche a la mañana se han trasmutado y hemos visto cosas que jamás hubiésemos creído. Hemos escuchado a Paulino Rivero hablar de la importancia de nuestros mares, de su biodiversidad y hasta del afecto que le transmiten los cetáceos. Hemos visto a Domingo Berriel, el rey de la descatalogación, apelar al sentido democrático del Estado porque las manifestaciones en contra de las prospecciones han sido contundentes y, claro, al pueblo hay que escucharlo. Hemos oído a Mario Cabrera, que hasta el otro día consideraba a los ecologistas como sus peores enemigos, proponerlos como interlocutores sociales. Hemos visto a Ricardo Melchior y Román Rodríguez -los maquinistas de nuestros trenes- manifestarse por un archipiélago sustentable; y hemos visto, en fin, a Claudina Morales y a José Miguel Barragán volver a sentir la emoción de portar una pancarta porque, total, veinte años no son nada. Bienvenidos a la calle, camaradas.

Esos medios...

Hace algunos años, creo recordar que en el 2005, el colectivo Guanil organizó una acampada en la Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras en contra de las prospecciones en el mar y en Tindaya. A la amenaza de Repsol se unía que el Gobierno de Canarias le había otorgado a dedo 1'3 millones de euros a Estudios Guadiana para que realizara los sondeos geotécnicos que dictaminaran que Tindaya deseaba ser perforada. Por allí apareció una televisión local controlada por Coalición Canaria y su periodista quiso entrevistarnos (im)poniendo una condición: que se hablara solo de las prospecciones petrolíferas y no de los taladramientos a Tindaya. Como la compañera entrevistada siempre aludió a los dos atentados contra el medio ambiente y contra nuestra cultura, la noticia no se emitió. 

Ahora la Televisión y la Radio Autonómica han dispensado una cobertura inédita a una movilización social en Canarias. Se retransmitió una rueda de prensa en el Cabildo majorero y durante semanas le otorgaron un tratamiento preferente en sus (des)informativos y programas. Que un medio público se haga eco de las movilizaciones sociales no debería ser noticia, pero lo es. El 14 de marzo de 2009 se realizó la cuarta manifestación popular contra uno de los proyectos más inútiles e insensatos que amenazan a este Archipiélago: el puerto de Granadilla. No tuvo cobertura de los medios autonómicos y la noticia de la manifestación apareció en los informativos después de los sucesos. Miles y miles de personas habían recorrido las calles de Santa Cruz; los colectivos convocantes cifraron la asistencia en más de 50.000 personas, la policía local en 30.000, la Televisión Autonómica en... ¡2000!

Esos radicales...

El Gobierno del PP (...) ha debido tomar nota de las movilizaciones del sábado y concluir que con Canarias no se juega (...). Canarias está movilizada. Movilizada en defensa de un modelo de desarrollo responsable, seguro y respetuoso con el entorno. Quien así se expresa es el subcomandante Paulino, emitiendo desde los riscos de Anaga, donde habitan los espíritus de los últimos alzados. Su lugarteniente, Tirofijo Berriel, ha sido aún más contundente: Se ha hablado alto y claro y de una forma pacífica pese a lo que ha sido una auténtica provocación. Así que ojito. 

Súbitas conversiones las de los antaño negacionistas de las movilizaciones, los que nos negaron la voz y la palabra y que, por negarnos, nos negaron hasta la democracia a la que prácticamente han descatalogado. Se negaron a debatir la Iniciativa Legislativa Popular -avalada con 56.000 firmas- para proteger la costa de Granadilla y han ignorado e insultado a cualquier colectivo -científico, universitario, ecologista, profesional, social- que les ha solicitado cordura y debate. Pero nunca es tarde, nuevos y animosos compañeros de viaje, para incorporarse a las tesis de la democracia permanente. Aunque les pedimos moderación, que contengan sus ánimos belicosos, porque siempre habrá quienes los tilden de radicales. En fin, que no se escarrilen y piensen, siempre, lo que dicen. No vaya a ser que Tirofijo Berriel acabe por manifestar que las prospecciones petrolíferas pueden afectar a los sebadales.

Esos renovables...

Petroleras No, renovables SÍ, es el lema consensuado por los movimientos ciudadanos que han impulsado las movilizaciones. Un lema asumido por gran parte de la ciudadanía y, quién lo iba a decir, por las instituciones canarias. En una entrevista un día después de la manifestación, el presidente del Cabildo majorero, Mario Cabrera, declaró que el objetivo era parar a la industria petrolera en aguas de Canarias y dar un giro a nuestro desarrollo en defensa de las energías renovables. Loable intención que transpira sinceridad. Lo que no cuadran son los hechos, acostumbrados a negar las mejores intenciones. Mientras Paulino, Mario, Berriel, José Miguel Pérez y hasta la casta empresarial han sido contagiados por el (hasta ayer) peligroso virus de las energías limpias y renovables, en la costa de Granadilla la maquinaria sigue destruyendo nuestras costas a costa nuestra. Y recordemos, porque así lo han reconocido los nuevos amantes del viento, que en ese puerto se instalará una regasificadora. Y, recordemos, que en una regasificadora se opera, cosa extraña, con gas y -a no ser que nos hayamos perdido algo entre tanto ímpetu ecológico- el gas es un combustible fósil, contaminante y sucio como el demonio. 

Se podrá aducir que eso ya lo teníamos en marcha y que pararlo sería contraproducente. Pero sucede que el 30 de marzo, seis días después de las manifestaciones, el Cabildo de Fuerteventura aprobó la instalación de una nueva central térmica en Guerepe, en el sur de Fuerteventura. Y, sucede, que en estos momentos se encuentra a exposición pública un documento tramitado por la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias que pone los pelos de punta: un nuevo tendido eléctrico de alta tensión entre Puerto y Gran Tarajal que significará la instalación de 135 torretas de 50 metros de altura, que atravesará protegidos paisajes y personas desprotegidas, que significará la construcción de una nueva subestación en Gran Tarajal y que conducirá la energía producida por combustibles fósiles en la central de Las Salinas (y todo ello sin suprimir la anterior línea aérea).

Y es que, con tanto revuelo mediático, con tanta urgencia movilizadora, con tanto amor sostenible, con tanto curso acelerado de cómo ser ecologista y no morir en el intento, a estos nuevos del NO a todo se les pasó por alto un pequeño detalle: que para incorporarse a este selecto club se solicita certificado de buena conducta, demostrado, a ser posible, con los hechos.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA PROVINCIA de REPSOL


Una multinacional es una empresa que se sitúa por encima de los estados y gobiernos. Carece de patria y de escrúpulos y junto con otras multinacionales y las entidades financieras forman el verdadero poder del mundo. Son los dueños del capital y sueñan con acumular más capital. Sus beneficios y su poder dan para mucho: si tienen en sus nóminas ocultas a ministros, ¿cómo no iban a tener en nómina a los medios? Hace apenas dos semanas dos directivos de Repsol se reunieron con los directores de varios medios de persuasión de Gran Canaria y Lanzarote. Y de repente los medios comenzaron a publicar la agenda propagandística de Repsol. Unos medios disimulan más que otros, aunque casi todos se están prestando a hacerle el trabajo propagandístico a la multinacional en su empeño de convencernos de que Dios existe y habita bajo las aguas de Lanzarote y Fuerteventura. De todos los medios que nos persuaden en Canarias, La Provincia se llevaba la palma en el curso acelerado de cómo se crea una opinión petrofílica.

El 7 de marzo, dos días después de la reunión de los directivos de Repsol con los responsables de La Provincia, este periódico publicó el siguiente titular: El petróleo podría generar 52.000 puestos de trabajo. Y se quedaron tan panchos. Repsol, según sus propias fuentes, no tiene en plantilla más de 40.000 trabajadores en sus instalaciones en cuatro continentes. Pero según La Provincia sus perforaciones en busca de nuestro petróleo crearían más de 50.000 puestos de trabajo. Algo no cuadra. Puede ser que La Provincia crea que para sacar su petróleo nos organizaremos con chalanas, mirafondos y pandorgas y así, al golpito, harían faltan tantos operarios. A estas alturas todavía estamos esperando una rectificación del periódico por mentir, con las cosas de comer, a una población que sufre la mayor tasa de personas paradas de Europa.

Al día siguiente La Provincia publicó el siguiente titular: Repsol descarta las plataformas y usará barcos para extraer petróleo en las Islas. El titular no dejaba de ser enigmático puesto que los riesgos de vertidos no disminuyen -incluso es probable que aumenten- utilizando barcos para extraer el petróleo. ¿Habría dado un giro sensato el periódico? La respuesta la obtuvimos en un nuevo titular al otro día: Los empresarios portuarios ofrecen La Luz como centro de operaciones de Repsol. El cuerpo de la noticia nos confirmaba, ante nuestro asombro, que somos una potencia de la ingeniería naval, rama de astilleros, subsector de cascos, especialidad en petroleros. Y allí estaba nuestro intrépido reportero al servicio de Repsol pidiéndoles la opinión a los empresarios, esa casta autóctona que vive de las subvenciones y que lo mismo le da que la pasta venga de la RIC, de Europa o de Repsol con tal de que las perras se las mamen ellos.

El mismo día, el mismo periódico, el mismo reportero, con la misma alevosía, publicaba que La existencia de gas ahorraría a las Islas una regasificadora. La noticia, nuevamente, se basaba en una única fuente: Repsol, tu mejor compañía. Los datos claritos: un gaseoducto conectaría directamente desde los pozos hasta una planta de tratamiento en Canarias. La inversión sería de 457'4 millones de euros de los que 183 millones se quedarían en las islas. Lo tienen todo organizadito. Salvo un detalle: la propia compañía desconoce si encontrará gas.

Jueves, 15 de marzo. Otra vez La Provincia da una lección de imparcialidad: La industria canaria crecería un 3% con el petróleo. La frase fue una de las joyas que el profesor de Análisis Económicos de la Universidad de La Laguna, Francisco Ramos Leal, dejó en una conferencia - debate en la Cámara de Comercio de Fuerteventura. En el debate participó otro ponente: Gilberto Martel, técnico del Instituto Tecnológico de Canarias, cuyo análisis deparó lo que todos sabemos o intuimos, pero con datos: que no habrá beneficios sino altos riesgos. De su intervención, el enviado especial del comando periodístico de Repsol no escribió ni una letra. Por cierto, que tras el repaso que Gilberto Martel le dio a los argumentos endebles del economista, este confesó que si viviera en Lanzarote o Fuerteventura también se opondría a las prospecciones. De eso, La Provincia no escuchó, no vio, no publicó nada. Si quieren seguir desinformados continúen atentos a los titulares de La Provincia. Una gentileza de Repsol.

sábado, 3 de marzo de 2012

Repsol, ese animal de compañía

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.

Soria, Ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.

Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazada con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquel Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.

Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.

En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.

Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.

Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.

Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas. 

domingo, 1 de enero de 2012

Una horita más de inmoralidad

Este anuncio publicitario nos genera muchas preguntas: ¿Subvenciona la Coca Cola al Cabildo de la Gomera o viceversa? ¿cuál de las dos corporaciones tiene más poder sobre el territorio que domina? ¿sabe la Coca Cola dónde se mete?, ¿el almogrote también tiene fórmula secreta?, ¿la idea se le ocurrió al excelentísimo Casimiro relajándose en una sauna?, ¿no sería mejor un anuncio de mistela? Dos cosas son seguras, que ni esos tres que están dentro de la botella son de Taguluche ni esas espaldas han sufrido el caciquismo como lo han sufrido y sufren los gomeros.

El anuncio es realmente una incógnita, sobre todo por su ubicación. El maridaje entre ambos poderes fácticos cobraría algún sentido si la valla publicitaria estuviera, pongamos por caso, enfrente de un prostíbulo o de una comisaría de Madrid. Allí el eslogan del anuncio sería entendido en su plenitud, es decir, afectando a la inconsciencia, que es el lugar donde la publicidad nos hace mella como una amanecida tras una noche de farra hace mella en la consciencia. Uno sale agotado de un masaje saunístico o mosqueado por no ser reconocido por las fuerzas represivas del Estado, se tropieza con el cartel y coge el primer avión que enlace con el Benchijigua para disfrutar de una horita más de felicidad. Pero no, la valla está plantada en la misma Gomera, donde la carretera inicia la ascensión hacia esas cumbres brumosas.

Hace algún tiempo la Coca Cola era identificada, por la izquierda, como la marca del imperio. Dentro de cada botella había un espía de la CIA, pero desde que inventaron la Light perdió toda la credibilidad imperial. La marca se ha ido adaptando a los nuevos tiempos y hoy venden solidaridad entre sus burbujas. Su éxito se ha basado en tres criterios empresariales: ser la empresa que más dinero ha invertido en la historia en publicidad, ir de la mano de poderosos aliados políticos ( en EEUU subvenciona las campañas electorales de los dos partidos) y carecer de códigos éticos de buena conducta. Quizás esos criterios expliquen la asombrosa valla de la fotografía y respondan las preguntas.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La corrupción por sistema


La corrupción no es la anécdota, es el método. No es una consecuencia, es la esencia. La corrupción es indisociable del sistema; cohabita con él, vive con él, es él. La democracia representativa genera corrupción como la combustión produce gases. Y, como estos, apesta, pero es disipada por los vientos del poder. A veces nos llega su olor y rápidamente actúan los agentes disolventes: la estupidez mediática, la justicia diseñada, la complacencia ciudadana. Y, sin embargo, existe y envuelve toda la actividad política.

"Esos son algunos"; "de todo hay en la viña del Señor", "ovejas negras las hay hasta en las mejores familias", nos repiten una y otra vez los voceros políticos intentando exculparse cuando se desvela un nuevo acto de corrupción. Ya. Veamos algunos ejemplos.

En Fuerteventura una montaña ha supuesto el robo de cerca de treinta millones de euros de dinero público (¿dónde están?); se aprobaron docenas de planes urbanísticos ilegales (¿alguien puede entenderlo sin la acción cohechora de políticos y técnicos?); se edificaron decenas de promociones inmobiliarias -prohibidas por la ley- en suelo rústico (¿quiénes se beneficiaron?); se pagó una millonada por unos terrenos para un museo arqueológico a la familia del consejero Domingo Berriel y ahora se sabe que nunca se hará (¿quiénes participaron?); el centro comercial Las Rotondas es, según sentencia firme, ilegal (¿hay alguien en la cárcel?); se pagó durante dos años un local vacío (y no apto para su uso) como nueva Delegación Insular de Educación (¿de quién es el local?). En la gran mayoría de las decisiones políticas tomadas en esta isla -desde el patrocinio de un equipo ciclista hasta la suelta de una tortuga- la corrupción ha actuado como motor. Han estado implicados concejales y alcaldes, consejeros y presidentes, técnicos, abogados y funcionarios. La excepción no ha sido la corrupción, la excepción ha sido el comportamiento ético y las ovejas blancas.

En Tenerife, sostiene la investigación sobre la compra y venta de Las Teresitas, el ex alcalde de Santa Cruz coordinó todo un equipo de saqueadores: participaron periodistas, afamados abogados, directores de bancos, los mayores empresarios de la isla y políticos del gobierno y de la oposición. Para obstaculizar la justicia -una palabra que en la democracia corrupta solo es un concepto- el Parlamento canario designó senador a Zerolo y como repulsa, (qué largos deben de ser los tentáculos de la trama), Cristina Tavío - portavoz del PP en la oposición del Ayuntamiento- ha solicitado formalmente que se le condecore. De creer a Zerolo, en esta operación intervino hasta la administración de loterías.

Cómo debe haber sido la historia para que la propia Casa Real -que tanto sabe de negocios oscuros- le haya pedido a Urdangarín que abandone el país. Previamente lo que el yernísimo sacó del país fueron capitales. Su ONG cobró por trabajos que no realizó (lo mismo que, curiosamente, llevan haciendo los Borbones durante siglos), firmó excelentes contratos con presidentes y altos funcionarios de Comunidades Autónomas; por cobrar, cobró hasta por asistir con su esposa (la infanta Cristina, copropietaria de una de las empresas metidas en el tinglado) a una Cabalgata de Reyes de Alcalá de Henares, cuyo alcalde, el socialista Manuel Peinado, firmó un suculento contrato para la ONG de Urdangarín. ¿Este yerno salió rana o simplemente ha sido más tonto que los sapos camuflados de príncipes?

Ejemplos como los anteriores hay en casi todos los ayuntamientos del Estado, en todas las comunidades, en todas las instituciones (entre ellas la judicial que dilata los procedimientos y protege a los corruptores y a los corrompidos). Nos quieren hacer pensar que la corrupción es cosa de algunos, que la mayoría de la clase política es honesta y otras milongas. Aquí se corrompen todos porque todos participan del negocio de la política. Y los que han guardado un complaciente silencio, esperando su turno en el reparto del tesoro, tienen doble delito.

"Este (o ese) país es un país de chorizos", ha dicho Julio Anguita en su última entrevista y, apostillaba, "los votantes que los vuelven a votar también son unos chorizos." Tanto choriceo solo es posible porque un sector de la población, tan grande como sumiso, ha entendido que el sistema es la corrupción y, por lo tanto, lo ve con los ojos que observan la normalidad.

Y todavía algunos cínicos se preguntan qué coño quieren las personas indignadas; que su movimiento, nos dicen, carece de un programa definido, que así no vamos a ningún lado. Son los mismos cínicos que mueven la cabeza hacia otro lado cuando la corrupción anida y se reproduce en su santificada democracia de mercado. 

martes, 8 de noviembre de 2011

La igualdad, según el sistema


Este panel electoral es la plasmación de un fraude, un fraude electoral. Suponiendo, que ya es suponer, que la democracia representativa sea el reflejo de la pluralidad política e ideológica del pueblo, el panel nos explica el concepto. Y el concepto es el siguiente: los votantes se dividen en dos: los que tienen espacio en el sistema y los que no. Pero hasta en esto hacen trampa. Los tres partidos que en Canarias tienen espacio son representantes de la misma ideología, el extremo centro. Los tres son monárquicos, centralistas, neoliberales. Los tres apoyan las guerras en Afganistán o en Libia. Los tres han gobernado para los ricos; las tres formaciones son inmobiliarias recicladas, protegen el fraude fiscal, obedecen a los bancos (los mismos bancos que financian sus campañas), sanean las cuentas de la Bolsa. Los tres han generado cinco millones de personas paradas en el Estado Español, doscientas sesenta mil en Canarias. Los tres han generado una casta profesional dedicada a la política, han aumentado sus sueldos, sus pensiones, sus dietas, sus privilegios; los tres han bajado los sueldos de los demás (salvo los de los directivos de las entidades financieras), han bajado las pensiones, han suprimido prestaciones a las personas desempleadas, han reducido nuestros derechos. Los tres han convertido a las instituciones en el nicho de empleo para sus allegados y demás familia, han hecho de la honestidad la excepción de la regla, han institucionalizado la corrupción. Los tres influyen a través de los medios de persuasión de masas, los públicos y los privados. Los tres se financian a través de las empresas a las que previamente han financiado con las obras públicas. Los tres han aprobado las leyes que protegen la propiedad, el capital, el poder. Los tres consideran al capitalismo, con sus crisis, el sistema perfecto. Los tres arrinconan, en un panel electoral o en la mismísima sociedad, al resto de la ciudadanía a la que definen, desdeñosamente, como minorías. Algunas de esas minorías quedan fuera del tablón, a otras solo les queda espacio para sus pegatinas. Nuestra sagrada democracia está resumida en ese indigno panel.