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domingo, 16 de septiembre de 2012

Fuerteventura: Reserva de Red Eléctrica

Red Eléctrica Española (REE) presentó en marzo un proyecto para la instalación de una nueva Línea -aérea- de Alta Tensión (132kv) que uniría la subestación de Puerto del Rosario con la de Gran Tarajal. Se trata de la primera fase de un monumental y desastroso proyecto que cruzaría la isla de norte a sur, desde Corralejo a Matas Blancas en el municipio de Pájara. Básicamente, el proyecto consiste en la instalación de más de 300 torres de hasta cincuenta metros de altura a lo largo de sus más de 100 kilómetros de extensión, atravesando cinco de los seis municipios majoreros (Betancuria escapa por los pelos), por suelo rústico de incuestionable valor paisajístico y, en algunos tramos, cercanas a lugares poblados. La empresa solicita, al mismo tiempo, que el proyecto sea declarado de interés general por el Gobierno de Canarias y su justificación, en palabras de la compañía, vendría dada "como consecuencia del elevado crecimiento de la demanda (se supone que eléctrica) de Fuerteventura".

Una extraña compañía

La REE es una empresa singular y extraña, no es ni pública ni privada al mismo tiempo que es privada y pública. Como empresa privada tiene accionistas y cotiza en bolsa, pero como empresa pública tiene el monopolio español para el transporte de energía, el Estado tiene una participación del 20% (a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) y su presidente y consejeros son elegidos en virtud de su militancia política. Entre julio de 2004 y marzo de 2012 fue su presidente Luis Atienza, socialista y ex ministro de Agricultura con Felipe González. En la actualidad es José Folgado quien, hasta su designación como presidente de REE, era alcalde por el Partido Popular del municipio madrileño de Tres Cantos y que con anterioridad fue secretario de Estado -entre 1996 y 2004- con José María Aznar.

Su extraña conformación, por tanto, la hace temible: busca los mayores beneficios para sus accionistas como empresa privada y tiene el amparo político y administrativo -a través de su régimen monopolístico y de su dirección militante- del Estado. Solo conociendo ese vínculo, a través del cual el Estado trabaja para la rentabilidad de la empresa privada, se puede entender la inaudita gestión que del proyecto está haciendo la Vicenconsejería de Industria del Gobierno de Canarias. Sirva como ejemplo que las decenas de alegaciones que personas y colectivos de Fuerteventura han presentado contra este atentado social y medioambiental (las alegaciones presentadas, por ejemplo, por la Asociación Vecinal de Tiscamanita "El Tabaibe" fueron acompañas por más de 500 firmas) y dirigidas a la administración competente no están siendo contestadas por esta, la cual, quitándose el muerto de encima, se las ha remitido a la REE, que es la que contesta a las alegaciones ciudadanas. Es como si las alegaciones presentadas a la pretensión de agujerear Tindaya no las contestara el Gobierno de Canarias sino directamente las familias Chillida y Ordóñez.

Una agenda oculta

El proyecto de atravesar Fuerteventura con una nueva línea de Alta Tensión (la actualmente existente de 66kv no desaparecía) no tiene justificación, por lo menos en los términos en que la compañía solicita su declaración de interés general. Es sorprendente que un proyecto de tal magnitud no incorpore ningún dato sobre esa supuesta deficiencia del transporte de energía en la isla. Entre los miles de folios que conforman el expediente solo una frase vacua ("como consecuencia del elevado crecimiento de la demanda") pretende servir como justificación. La frase, además de vacua, es falaz. Según los datos aportados por la propia compañía en su página web, Fuerteventura conoció un descenso del consumo eléctrico del 7'1% entre los años 2007 y 2009 y de un 2'63% entre el año 2009 y el 2010, último año en que la compañía ha hecho públicos los datos del consumo eléctrico insular. Además, recordemos, parte de la producción energética -contaminante- de Fuerteventura se trasvasa mediante conexión submarina a Lanzarote. Fuerteventura, por tanto, produce excedente energético y nada, dada la caída del sector de la construcción en la isla, parece indicar que la demanda pueda aumentar significativamente. Entonces, ¿a qué viene la pretensión de instalar una torreta de 50 metros de altura cada 300 metros a lo largo de la geografía insular? Es más que probable que exista una agenda oculta, escondida a la luz pública. Se sabe de las intenciones de REE de unir, con cable submarino, las islas de Fuerteventura y Gran Canaria y se especula con la posibilidad de que la futura central hidroeléctrica propuesta en las cumbres de Gran Canaria abastezca a Fuerteventura y Lanzarote. Pero también puede ocurrir que Fuerteventura se consolide como el territorio elegido para abastecer con producción convencional a las dos islas.

La instituciones en su laberinto

Pero creamos por un momento en los argumentos de la empresa: Fuerteventura necesita una nueva línea de transporte de alta tensión. Pero, ¿por qué aérea? La respuesta es económica: le sale más barato a la compañía. Y, entre el beneficio empresarial y el beneficio social, no hay color. Es aquí donde REE tiene un problema. El planeamiento territorial insular exige que cualquier nueva línea de transporte debe ser soterrada y anexa a los viarios. El propio Cabildo Insular, en acuerdo plenario aprobado por unanimidad de todos los partidos, ha manifestado su oposición al nuevo trazado aéreo. En igual sentido se han manifestado las corporaciones locales de Antigua, Tuineje y Puerto del Rosario. De ahí que la compañía haya solicitado al Gobierno de Canarias la declaración de interés general, una vieja y repetida argucia para saltarse cualquier condicionante legal que le impida hacer lo que le viene en gana. Está la pelota, por tanto, en el tejado del Gobierno canario.

Uno de los argumentos utilizados por Paulino Rivero para oponerse a las prospecciones petrolíferas en las aguas de Fuerteventura y Lanzarote ha sido que la decisión del ministro Soria y del Gobierno de España pretende ignorar la voluntad popular y los acuerdos de las instituciones locales, insulares y autonómicas. ¿Será coherente ahora el Gobierno de Canarias y respetará la voluntad popular de la ciudadanía majorera, de la legislación vigente y de los acuerdos de las instituciones majoreras?, ¿qué podrán aducir desde el Cabildo majorero si los mismos partidos que forman la mayoría en la institución (CC y PSOE) aprueban la declaración de interés general que solicita la REE al Gobierno de Canarias?

En breve lo sabremos. Pero hasta que esto ocurra es necesaria, una vez más, la movilización ciudadana. Hace algunos años miles de personas se manifestaron en Tenerife contra un proyecto similar que iba a atravesar algunos de los montes y espacios naturales más singulares de aquella isla. En esa ocasión la ciudadanía cogió con el pie cambiado a las instituciones y el proyecto se paralizó. También otra manifestación en Gran Tarajal consiguió paralizar el proyecto de una nueva central térmica en el Valle de Agando. Ante este nuevo proyecto cientos de vecinos y vecinas, afectados directamente por la instalación de las gigantescas torres ya están dando los primeros pasos con la realización de reuniones, presentación de alegaciones y recogidas de firmas. Pero ¿quién no se verá afectado en Fuerteventura por un proyecto que transformará cualquier visión de la isla en un entramado de cables y hierros para que una empresa rentabilice aún más sus enormes beneficios?

miércoles, 4 de abril de 2012

Bienvenidos al mundo del NO

(Cortesía de Archipiélago Machango)

Esos ecologistas...

Durante años el poder ha denigrado -mediante pensamiento, obra y omisión- al ecologismo canario. Cuando sus voceros se referían "a los ecologistas" lo hacían con ánimo peyorativo de tal suerte que nos convirtieron -gracias a sus cajas de resonancias mediáticas- en "los del NO a todo". Hasta que apareció por el horizonte Repsol que -por alguna extraña razón- los ha puesto como motos. De la noche a la mañana se han trasmutado y hemos visto cosas que jamás hubiésemos creído. Hemos escuchado a Paulino Rivero hablar de la importancia de nuestros mares, de su biodiversidad y hasta del afecto que le transmiten los cetáceos. Hemos visto a Domingo Berriel, el rey de la descatalogación, apelar al sentido democrático del Estado porque las manifestaciones en contra de las prospecciones han sido contundentes y, claro, al pueblo hay que escucharlo. Hemos oído a Mario Cabrera, que hasta el otro día consideraba a los ecologistas como sus peores enemigos, proponerlos como interlocutores sociales. Hemos visto a Ricardo Melchior y Román Rodríguez -los maquinistas de nuestros trenes- manifestarse por un archipiélago sustentable; y hemos visto, en fin, a Claudina Morales y a José Miguel Barragán volver a sentir la emoción de portar una pancarta porque, total, veinte años no son nada. Bienvenidos a la calle, camaradas.

Esos medios...

Hace algunos años, creo recordar que en el 2005, el colectivo Guanil organizó una acampada en la Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras en contra de las prospecciones en el mar y en Tindaya. A la amenaza de Repsol se unía que el Gobierno de Canarias le había otorgado a dedo 1'3 millones de euros a Estudios Guadiana para que realizara los sondeos geotécnicos que dictaminaran que Tindaya deseaba ser perforada. Por allí apareció una televisión local controlada por Coalición Canaria y su periodista quiso entrevistarnos (im)poniendo una condición: que se hablara solo de las prospecciones petrolíferas y no de los taladramientos a Tindaya. Como la compañera entrevistada siempre aludió a los dos atentados contra el medio ambiente y contra nuestra cultura, la noticia no se emitió. 

Ahora la Televisión y la Radio Autonómica han dispensado una cobertura inédita a una movilización social en Canarias. Se retransmitió una rueda de prensa en el Cabildo majorero y durante semanas le otorgaron un tratamiento preferente en sus (des)informativos y programas. Que un medio público se haga eco de las movilizaciones sociales no debería ser noticia, pero lo es. El 14 de marzo de 2009 se realizó la cuarta manifestación popular contra uno de los proyectos más inútiles e insensatos que amenazan a este Archipiélago: el puerto de Granadilla. No tuvo cobertura de los medios autonómicos y la noticia de la manifestación apareció en los informativos después de los sucesos. Miles y miles de personas habían recorrido las calles de Santa Cruz; los colectivos convocantes cifraron la asistencia en más de 50.000 personas, la policía local en 30.000, la Televisión Autonómica en... ¡2000!

Esos radicales...

El Gobierno del PP (...) ha debido tomar nota de las movilizaciones del sábado y concluir que con Canarias no se juega (...). Canarias está movilizada. Movilizada en defensa de un modelo de desarrollo responsable, seguro y respetuoso con el entorno. Quien así se expresa es el subcomandante Paulino, emitiendo desde los riscos de Anaga, donde habitan los espíritus de los últimos alzados. Su lugarteniente, Tirofijo Berriel, ha sido aún más contundente: Se ha hablado alto y claro y de una forma pacífica pese a lo que ha sido una auténtica provocación. Así que ojito. 

Súbitas conversiones las de los antaño negacionistas de las movilizaciones, los que nos negaron la voz y la palabra y que, por negarnos, nos negaron hasta la democracia a la que prácticamente han descatalogado. Se negaron a debatir la Iniciativa Legislativa Popular -avalada con 56.000 firmas- para proteger la costa de Granadilla y han ignorado e insultado a cualquier colectivo -científico, universitario, ecologista, profesional, social- que les ha solicitado cordura y debate. Pero nunca es tarde, nuevos y animosos compañeros de viaje, para incorporarse a las tesis de la democracia permanente. Aunque les pedimos moderación, que contengan sus ánimos belicosos, porque siempre habrá quienes los tilden de radicales. En fin, que no se escarrilen y piensen, siempre, lo que dicen. No vaya a ser que Tirofijo Berriel acabe por manifestar que las prospecciones petrolíferas pueden afectar a los sebadales.

Esos renovables...

Petroleras No, renovables SÍ, es el lema consensuado por los movimientos ciudadanos que han impulsado las movilizaciones. Un lema asumido por gran parte de la ciudadanía y, quién lo iba a decir, por las instituciones canarias. En una entrevista un día después de la manifestación, el presidente del Cabildo majorero, Mario Cabrera, declaró que el objetivo era parar a la industria petrolera en aguas de Canarias y dar un giro a nuestro desarrollo en defensa de las energías renovables. Loable intención que transpira sinceridad. Lo que no cuadran son los hechos, acostumbrados a negar las mejores intenciones. Mientras Paulino, Mario, Berriel, José Miguel Pérez y hasta la casta empresarial han sido contagiados por el (hasta ayer) peligroso virus de las energías limpias y renovables, en la costa de Granadilla la maquinaria sigue destruyendo nuestras costas a costa nuestra. Y recordemos, porque así lo han reconocido los nuevos amantes del viento, que en ese puerto se instalará una regasificadora. Y, recordemos, que en una regasificadora se opera, cosa extraña, con gas y -a no ser que nos hayamos perdido algo entre tanto ímpetu ecológico- el gas es un combustible fósil, contaminante y sucio como el demonio. 

Se podrá aducir que eso ya lo teníamos en marcha y que pararlo sería contraproducente. Pero sucede que el 30 de marzo, seis días después de las manifestaciones, el Cabildo de Fuerteventura aprobó la instalación de una nueva central térmica en Guerepe, en el sur de Fuerteventura. Y, sucede, que en estos momentos se encuentra a exposición pública un documento tramitado por la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias que pone los pelos de punta: un nuevo tendido eléctrico de alta tensión entre Puerto y Gran Tarajal que significará la instalación de 135 torretas de 50 metros de altura, que atravesará protegidos paisajes y personas desprotegidas, que significará la construcción de una nueva subestación en Gran Tarajal y que conducirá la energía producida por combustibles fósiles en la central de Las Salinas (y todo ello sin suprimir la anterior línea aérea).

Y es que, con tanto revuelo mediático, con tanta urgencia movilizadora, con tanto amor sostenible, con tanto curso acelerado de cómo ser ecologista y no morir en el intento, a estos nuevos del NO a todo se les pasó por alto un pequeño detalle: que para incorporarse a este selecto club se solicita certificado de buena conducta, demostrado, a ser posible, con los hechos.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA PROVINCIA de REPSOL


Una multinacional es una empresa que se sitúa por encima de los estados y gobiernos. Carece de patria y de escrúpulos y junto con otras multinacionales y las entidades financieras forman el verdadero poder del mundo. Son los dueños del capital y sueñan con acumular más capital. Sus beneficios y su poder dan para mucho: si tienen en sus nóminas ocultas a ministros, ¿cómo no iban a tener en nómina a los medios? Hace apenas dos semanas dos directivos de Repsol se reunieron con los directores de varios medios de persuasión de Gran Canaria y Lanzarote. Y de repente los medios comenzaron a publicar la agenda propagandística de Repsol. Unos medios disimulan más que otros, aunque casi todos se están prestando a hacerle el trabajo propagandístico a la multinacional en su empeño de convencernos de que Dios existe y habita bajo las aguas de Lanzarote y Fuerteventura. De todos los medios que nos persuaden en Canarias, La Provincia se llevaba la palma en el curso acelerado de cómo se crea una opinión petrofílica.

El 7 de marzo, dos días después de la reunión de los directivos de Repsol con los responsables de La Provincia, este periódico publicó el siguiente titular: El petróleo podría generar 52.000 puestos de trabajo. Y se quedaron tan panchos. Repsol, según sus propias fuentes, no tiene en plantilla más de 40.000 trabajadores en sus instalaciones en cuatro continentes. Pero según La Provincia sus perforaciones en busca de nuestro petróleo crearían más de 50.000 puestos de trabajo. Algo no cuadra. Puede ser que La Provincia crea que para sacar su petróleo nos organizaremos con chalanas, mirafondos y pandorgas y así, al golpito, harían faltan tantos operarios. A estas alturas todavía estamos esperando una rectificación del periódico por mentir, con las cosas de comer, a una población que sufre la mayor tasa de personas paradas de Europa.

Al día siguiente La Provincia publicó el siguiente titular: Repsol descarta las plataformas y usará barcos para extraer petróleo en las Islas. El titular no dejaba de ser enigmático puesto que los riesgos de vertidos no disminuyen -incluso es probable que aumenten- utilizando barcos para extraer el petróleo. ¿Habría dado un giro sensato el periódico? La respuesta la obtuvimos en un nuevo titular al otro día: Los empresarios portuarios ofrecen La Luz como centro de operaciones de Repsol. El cuerpo de la noticia nos confirmaba, ante nuestro asombro, que somos una potencia de la ingeniería naval, rama de astilleros, subsector de cascos, especialidad en petroleros. Y allí estaba nuestro intrépido reportero al servicio de Repsol pidiéndoles la opinión a los empresarios, esa casta autóctona que vive de las subvenciones y que lo mismo le da que la pasta venga de la RIC, de Europa o de Repsol con tal de que las perras se las mamen ellos.

El mismo día, el mismo periódico, el mismo reportero, con la misma alevosía, publicaba que La existencia de gas ahorraría a las Islas una regasificadora. La noticia, nuevamente, se basaba en una única fuente: Repsol, tu mejor compañía. Los datos claritos: un gaseoducto conectaría directamente desde los pozos hasta una planta de tratamiento en Canarias. La inversión sería de 457'4 millones de euros de los que 183 millones se quedarían en las islas. Lo tienen todo organizadito. Salvo un detalle: la propia compañía desconoce si encontrará gas.

Jueves, 15 de marzo. Otra vez La Provincia da una lección de imparcialidad: La industria canaria crecería un 3% con el petróleo. La frase fue una de las joyas que el profesor de Análisis Económicos de la Universidad de La Laguna, Francisco Ramos Leal, dejó en una conferencia - debate en la Cámara de Comercio de Fuerteventura. En el debate participó otro ponente: Gilberto Martel, técnico del Instituto Tecnológico de Canarias, cuyo análisis deparó lo que todos sabemos o intuimos, pero con datos: que no habrá beneficios sino altos riesgos. De su intervención, el enviado especial del comando periodístico de Repsol no escribió ni una letra. Por cierto, que tras el repaso que Gilberto Martel le dio a los argumentos endebles del economista, este confesó que si viviera en Lanzarote o Fuerteventura también se opondría a las prospecciones. De eso, La Provincia no escuchó, no vio, no publicó nada. Si quieren seguir desinformados continúen atentos a los titulares de La Provincia. Una gentileza de Repsol.

sábado, 3 de marzo de 2012

Repsol, ese animal de compañía

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.

Soria, Ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.

Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazada con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquel Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.

Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.

En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.

Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.

Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.

Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas.