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| (Viñeta de El Roto) |
Por estas fechas
navideñas y dadas las consabidas penurias por las que están pasando tantas y
tantas personas que vivieron por encima de sus posibilidades (y miren que se
les advirtió), la
Asociación de Personas Excluidas Antes De Afectar al Sistema
(APEADAS), ha recurrido al ingenio para que usted, paria del mercado, pueda
superar su depresión presuicida y recuerde que el dinero no lo es todo en la
vida. La oferta que planteamos, inmejorable, es sobre todo una respuesta agradecida
al sorteo de un puesto de trabajo de peón que la Asociación de
Empresarios del Casco Histórico de Santa Cruz de La Palma ha impulsado entre los
consumidores de sus establecimientos.
El empresario
seleccionado, objeto del sorteo, reúne todos los requisitos que harán las
delicias de cualquier currante o parado de larga duración: ha evadido
capitales, ha defraudado a Hacienda, ha sido un maestro en el uso de la RIC , ha practicado el acoso
laboral, ha financiado campañas políticas, ha sido agraciado en numerosos
concursos públicos, se ha beneficiado de la compra de inmuebles en las subastas
de los desahucios bancarios. Es limpio, huele caro y repite, sin que nadie se
lo pida, que nunca nadie le ha regalado nada. Nuestro empresario, además, tiene
la certificación de empresario parásito expedida por el Gobierno de Canarias y
el Cabildo de La Palma.
No podrá rechazar
la oferta: por cada euro que usted deba al banco tendrá derecho a un
numerito; dos, por cada día explotado por su patrón durante su vida laboral (si
es que la ha tenido); tres por cada día que lleve en el paro. Habrá una oferta
especial para los colectivos más desfavorecidos: si usted es una persona
afectada por la Ley
de Dependencia en Canarias o un inmigrante sin tarjeta sanitaria, dadas las
escasas posibilidades de que disfrute del regalo, le regalamos cinco numeritos.
La medida no reactivará el consumo pero generará expectativas y confianza que a
lo mejor afectan a la prima de riesgo en algún paraíso fiscal.
Y si usted es la
persona agraciada, usted podrá aplicarle -quedando exento de las tasas
judiciales- la Ley de la Reforma Empresarial :
despídalo, exprópielo, cooperativícelo, humanícelo, úntelo con sudor
ajeno. Dada su fragilidad se recomienda
que no se use con ensañamiento, manténgalo al margen de sus adicciones
bursátiles. Descodifíquelo e incorpore en su cerebro palabras hasta entonces
desconocidas para él: sensibilidad, reparto de beneficios, derechos. Trátelo
con cariño, nunca jamás tuvo un objeto tan preciado. Explíquele con
detenimiento cómo es el complejo mecanismo que hace funcionar un sacho: es
bastante probable que cuando empiecen las clases prácticas le confiese los
datos de su caja B. Si se resiste, contrátelo de peón por 748 euros al mes,
durante seis meses, para que deje limpio el casco histórico de cualquier
atentado a la dignidad humana. Es un curro, pero es lo que hay.

