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jueves, 27 de marzo de 2014

Hace dos años


Hace dos años que miles de personas se manifestaron públicamente contra las prospecciones petrolíferas en Canarias. Las manifestaciones fueron multitudinarias en Lanzarote y Fuerteventura pero en otras islas se oyeron también miles de voces contra el próposito de la multinacional Repsol y el Gobierno de España de imponer su negocio en contra de la voluntad popular. Han pasado dos años y, por diversas circunstancias, Repsol no ha puesto su pica en nuestras aguas. La efeméride permite determinar algunas reflexiones; estas son algunas.

La potencia ciudadana

Aquellas manifestaciones fueron fruto, sobre todo, de la capacidad organizativa de la ciudadanía. Un grupo importante de personas dedicó su tiempo y su energía a explicar la amenaza que se avecinaba, a reunir y trasladar información, a realizar acciones preparatorias y, en definitiva, a lograr que se extendiera la necesidad de que se les tomara en cuenta. No hicieron falta muchos argumentos: una parte importante de la sociedad comprendió que la amenaza no era ficticia y, que de llevarse a cabo, las repercusiones que tendría sobre la economía, el medio ambiente y el tejido social de estas islas podían ser irreparables.

Estas manifestaciones tenían antecedentes recientes. Las mayores manifestaciones populares de la última década en Canarias tuvieron como objetivos la paralización de proyectos desarrollistas e innecesarios que solo pueden ser justificados por los intereses de grupos empresariales y políticos, valga la redundancia. En Tenerife hasta cinco impresionantes manifestaciones se materializaron en contra del tendido eléctrico que afectaría a los montes del sur y contra la construcción del puerto de Granadilla. En ambos casos fue también la ciudadanía la que se implicó y organizó participando de experiencias autogestionadas y ofreciendo resistencia ante los poderes políticos y económicos. Las motivaciones ecologistas, en sentido amplio, han logrado generar más contestación pública y más fórmulas de activismo político que la situaciones derivadas de indicadores sociales que, en buena lógica, deberían haber movilizado un día sí y otro también a tantas y tantas personas cuyas vidas se ven afectadas por las decisiones que han tomado los poderes. Los índices de desempleo, de pobreza, de precariedad, de exclusión; el deterioro de los servicios sociales, de la sanidad, de la educación; la corrupción generalizada de la clase política, las leyes injustas o el robo financiero no han motivado, con el mismo énfasis, la protesta ciudadana en nuestro país. Las razones de esta descompensación son muchas pero lograr identificarlas con nitidez es extremadamente complejo. Queda pendiente para otras reflexiones.

Los medios y los fines

Un hecho significativo diferencia las grandes manifestaciones de Tenerife a las que tuvieron lugar hace dos años contra las prospecciones petrolíferas, En Tenerife la gente se tuvo que enfrentar contra todos los grandes partidos políticos y contra todos los medios de información. El PSOE, el PP y CC formaron un frente común en defensa de sus intereses económicos. La prensa, radios y televisiones hicieron campaña desmovilizadora y solo informaron cuando los acontecimientos los superaban, ofreciendo pequeñas columnas de opinión para dar una ridícula apariencia de neutralidad. La Televisión Canaria se puso en la labor de desinformación siguiendo las directrices políticas: no solo no informaba sino que participó activamente en la defensa del proyecto de Granadilla volcando anuncios con dinero público o cifrando en dos mil personas la asistencia a una manifestación que la policía local había cifrado en más de setenta mil.

En el asunto de las prospecciones petrolíferas CC y el PSOE, arrastrados por las encuestas sociológicas y animados por el espíritu electoralista, desplegaron todo su aparato propagandístico para coincidir, al menos en el plano teórico, con la voluntad popular contestataria por primera vez en la historia reciente de este archipiélago. Un mes antes de las manifestaciones Repsol también había desembarcado con sus asesores de marketing, se reunieron con los directores de los medios canarios, despacho por despacho, y lograron, vaya usted a saber cómo, que algunas radios y periódicos empezaran a publicar reportajes y titulares que convencieran de las bondades económicas que iban a generar las extracciones petrolíferas. Se publicaron sin ningún pudor ni rectificación los datos que ofrecía Repsol y el periodista de La Provincia Julio Gutiérrez, en un impresionante ejemplo de periodismo de investigación, logró encontrar un canario que trabajaba en una plataforma de Repsol en Tarragona para hablarnos de la pulcritud de su trabajo y de las excelentes medidas de seguridad de la compañía.

Con las prospecciones petrolíferas el despliegue de la televisión y radio autonómicas fue, y está siendo, inversamente proporcional al silencio que dispensan a cualquier posibilidad de crítica en cualquier otro asunto que afecte a su dueño de facto, el Gobierno de Canarias. Las prospecciones petrolíferas se han convertido en la noticia que más cobertura ha recibido de la televisión pública y su tratamiento informativo, tan sesgado como propagandístico, ha convertido en figuras mediáticas ecologistas a Paulino Rivero, Mario Cabrera o Pedro San Ginés. Una trasmutación fruto de la sociedad del espectáculo: los que ahora, de súbito, defienden la biodiversidad marina no tuvieron escrúpulos en descatalogar el sebadal para permitir las obras de Granadilla.

En el sumidero de las contradicciones

Los movimientos ciudadanos que impulsaron aquellas manifestaciones asumieron desde el principio que el No a las prospecciones carecía de sentido ideológico si no se aceptaba la necesidad urgente de impulsar un nuevo modelo energético para Canarias. De ahí que las pancartas y eslóganes de aquellas manifestaciones expresaran esa coherente reivindicación. Y tal modelo solo puede estar basado en las energías limpias y renovables, en su titularidad pública y en el control ciudadano. Y ahí es cuando toda la fuerza ecológica de la clase política canaria queda con el culo al aire.

El ejemplo de Fuerteventura es diáfano: en estos dos años no se ha instalado ni un nuevo autogenerador eólico; los proyectos para huertos solares y pequeñas instalaciones de energías limpias están paralizadas; el Gobierno de Canarias ha aprobado un nuevo tendido eléctrico de alta tensión en la isla para conectar las centrales térmicas convencionales; el Valle de Agando queda recalificado como suelo industrial estratégico para permitir la instalación de infraestructuras y empresas del sector energético tradicional pero, eso sí, tendremos un Parque Tecnológico con edificios bioclimáticos que albergarán las nuevas oficinas de las empresas constructoras majoreras.

La realidad es difícil disfrazarla. Hace apenas unos meses el Gobierno de Canarias aprobó las Directrices de Ordenación Sectorial de Energía (DOSE) que sustituyen al Plan Energético de Canarias (PECAN), ese que en su última actualización aseguraba que en el año 2015 Canarias alcanzaría un 30% de producción energética basada en las renovables (en la actualidad solo se ha llegado al 6%). Las directrices consagran que el negocio energético quede en exclusivas manos privadas, deja sin competencias a las administraciones locales para la planificación del sector y, sobre todo, admite al gas como animal de compañía energético, limpio y renovable. El futuro energético de Canarias pasará, gracias al PSOE y CC, por un combustible fósil, escaso como el petróleo, contaminante y altamente peligroso. No se trata de una contradicción, se trata de una decisión política impulsada desde hace años que ahora toma cuerpo, casi secretamente, sin debate ni propaganda.

¿Un modelo?

Dentro de los argumentos que se exponen para oponerse a las prospecciones petrolíferas están los que acentúan las graves consecuencias que un posible derrame pudiese tener en el sector turístico sobre el que bascula la economía de Canarias ,especialmente en Fuerteventura y Lanzarote. Incluso se opina que, sin ocasionarse un accidente, la industria petrolífera ya incidirá negativamente sobre el sector. La primera hipótesis es evidente: la economía de las islas sufriría una crisis traumática si un vertido similar al del Golfo de México llegara a producirse en nuestras costas. La segunda situación hipotética es más cuestionable pero concedamos que el principio de precaución aconseja no someter a tensiones un sector económico que se muestra, a menudo, impredecible.

Es lógico que la clase política y los empresarios del sector hayan incorporado a la oposición a las prospecciones un discurso que defiende sus intereses. Pero resulta paradójico que desde posiciones ecologistas y de izquierda se haga una defensa acrítica de un sector económico -el turismo- que está controlado por empresas extranjeras y cuya expresión autóctona es la de un empresariado que pertenece a ese mínimo porcentaje de personas que acapara el sesenta por ciento de la riqueza del país, que no duda en aumentar las tasas de explotación de sus trabajadores, que no han tenido el menor miramiento en arrasar nuestro medio ambiente, en saltarse todas las normas y leyes y en evadir sus impuestos con fórmulas legales o ilegales. Que un empresario del sector manifieste que nuestro petróleo es el turismo tiene toda la lógica: es su negocio. Pero que analistas, profesores y portavoces ecologistas defiendan el turismo porque es el modelo de desarrollo que hemos elegido no hay por dónde cogerlo. En esta tierra nunca hemos tenido la oportunidad de elegir nada. Siempre nos han impuesto sus planes sin tener en cuenta nuestra opinión y sin pensar en el bien común. La actual crisis del sistema es el mejor (y el peor) de los ejemplos de cómo funciona el sector: con las mejores cifras de turistas y de ocupación de la historia, el desempleo no baja pero sí sube la precariedad y la explotación de los trabajadores y trabajadoras hasta límites desconocidos en cuarenta años de desarrollismo turístico.

A veces nos transformamos

Los procesos de contestación ciudadana son complejos por su propia composición heterogénea. En la multitud se reúnen aspiraciones tan diversas como lo son sus integrantes. Esa es su inconsistencia pero también su principal virtud. En el camino aparecen los conflictos, los oportunismos, las tensiones. Pero Canarias ha conseguido ofrecer, a través de su voz colectiva, un ejemplo del que tal vez no seamos plenamente conscientes: el primer pueblo que decide que no quiere extraer su petróleo; el primer pueblo que se manifestó por un futuro limpio y renovable, que es lo mismo que reivindicar que queremos futuro.

domingo, 27 de octubre de 2013

El pollaboba

(Imagen extraída de El Día)
El término gilipollas, despojado por el uso de su carga sexual, ha devenido en un mero insulto, sinónimo de estúpido. Se suelta con frecuencia en conversaciones de la Península Ibérica pero la palabreja no ha tenido mucha suerte por aquí abajo. Y es que, esa g inicial que rasca la garganta y esa s final tan contundente, casi nos duelen en los oídos y hemos terminado por marginar la palabra por su sonido, como discriminamos otras palabras que nos suenan extrañas, estridentes, prescindibles. Para cubrir tremendo vacío alguien canarizó el insulto. Lo despojó de fonemas disonantes y le mantuvo su peyorativo origen sexual y su significado. El resultado fue la creación del pollaboba, que es lo mismo pero es distinto. Es una subespecie autóctona más cercana al cretino, al simplón, al bobomierda. Pero también al enterado, al echado pa'lante, al papafrita. Y hay veces que el pollaboba reúne en un solo cuerpo todo su campo semántico y los de todos los sinónimos. Entonces pasa a ser un pollaboba integral que en el lenguaje coloquial canario se resume en un ¡fuerte pollaboba!

Manuel Fernández es un diputado canario del PP y secretario regional del partido. Lleva más de veinte años viviendo de la política profesional, gracias a la cual se debe haber visto toda la filmografía clásica española en su iPad, porque a eso es a lo que se dedica en algunas sesiones parlamentarias. No es el único que utiliza el sueldo que le pagamos para alimentar su cultura. Hace apenas una semana la diputada de Coalición Canaria, Nuria Herrera, fue fotografiada en su escaño mientras hacía la tarea de su hijo porque, según explicó, su cargo le deja poco tiempo para tales menesteres. Pero Manuel Fernández también utiliza su tiempo parlamentario para estudiar las mareas. Y, claro, tras  veinte años que ha tenido para investigar el horizonte desde su escaño, el hombre ha concluido que si hay un vertido de petróleo, el océano, que es de derechas, lo arrastra para el continente africano, así que tranquilos.

La semana pasada Manuel Fernández manifestó en el Parlamento que los marroquíes piensan que en Canarias hay mucho gilipollas, básicamente englobados en el insensato sector de la población que sigue pensando que el negocio de Repsol no es el nuestro; sector que además, por no haberse leído su estudio científico sobre la dinámica de las mareas, piensa que en caso de un derrame el piche teñirá nuestras costas. Y la criatura se reafirmó y sentenció, sin hacer público su profundo análisis sociológico, que sí, que en Canarias hay mucho gilipollas, tantos como opositores a las benditas prospecciones petrolíferas en nuestro mar. Ya sabemos que en ese Parlamento se dicen muchas pollabobadas. De hecho, salvo algunas excepciones, el diario de sesiones contiene una alta densidad de pollabobadas, lo que lo convierte en el vademécum del pollabobismo. Pero oiga amigo, no sea usted faltón y menos con palabras tan groseramente extrañas porque si no aplicaremos el atenuante de defensa propia y le responderemos con sus mismas armas dialécticas pero en canario. ¿Lo entendió, pollaboba?

miércoles, 31 de julio de 2013

Repsol y un cangrejo que pasaba por ahí


La multinacional Repsol ha finalizado el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sobre las prospecciones petrolíferas en aguas de Canarias. Todavía, sin estar publicado en el correspondiente BOE, la prensa canaria -en especial La Provincia- ya ha tenido acceso a la información del Estudio y, en cuestión de horas, ha editado dos noticias que solo ofrecen la opinión de la compañía. Algunos minutos más tarde el resto de medios de persuasión de masas -canarios y estatales- se apresuraron a repetir el informe emitido por Repsol, resumido en estos dos titulares: Repsol cree imposible que haya un derrame de crudo en Canarias y Repsol descarta la presencia de especies protegidas en la zona.

La prensa oficial -casi en su totalidad- está en nómina de Repsol, es decir, está vendida y amordazada. Nunca veremos, por ejemplo, un artículo levemente crítico a las actividades de Repsol en periódicos como El País. Al contrario, periódicos como este hicieron de la nacionalización de YPF en Argentina una cuestión de Estado. Son muchos los millones que les llegan a través de la propaganda de la compañía, cuando no tienen intereses entrecruzados en distintas empresas y entidades financieras. Así pues, no es de extrañar la celeridad con que los medios venden la actividad petrolífera como benigna: el éxito de la compañía es también su éxito.

Pero existen cosas sorprendentes en lo publicado por los medios de persuasión con respecto al EIA. El primero de los titulares, el que nos promete aguas limpias, no merece mucho comentario. Los ejemplos de derrames son tan numerosos y tan graves que solo un mentiroso patológico o un accionista de Repsol podría negarlo. Además, sería abundar en lo ya sabido: hace unos meses el diputado del PP, Manuel Fernández, lo explicó categóricamente: “Las posibilidades de un derrame en una plataforma es de una entre cien mil, y, en ese caso, las corrientes siempre se lo llevarían a la costa de África, nunca hacia las Islas; por tanto, riesgo cero para Canarias”. Pues eso, que se jodan esos africanos por no haberse situado en el lado bueno de las corrientes.

La prensa insiste en el comunicado (recordemos, emitido por Repsol y que ella repite cual cacatúa) que el Estudio ha costado más de cuatro millones de euros y que en él han intervenido prestigiosos especialistas, algunos de ellos pertenecientes a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Como si el poder de Repsol -que tiene en nómina no solo a gran parte de la prensa sino a gobiernos enteros- no tuviera la posibilidad de comprar informes a la carta para ejecutar cualquier tropelía que le cotizara en bolsa. Porque, y en eso Repsol no es una excepción, los EIAs son exactamente eso: documentos preceptivos que justifican cualquier tipo de disparate anti ambiental y social, firmados por eminentes científicos que le ponen precio a su dignidad. Los ejemplos también son abundantes. En el EIA para perforar la Montaña de Tindaya (que recordemos, es el espacio con mayor número de figuras de protección del Archipiélago) se asegura que el agujero de Chillida no solo no afectará negativamente a la Montaña sino que le será, misteriosamente, beneficioso. Así que las instituciones insulares no deberían poner el grito en el cielo por el resultado del EIA de Repsol: ellas llevan décadas haciendo lo mismo.

Cuando a un ciudadano con cierta conciencia ecológica le toca leer un EIA debe tener a mano infusiones calmantes, medicamentos contra la ansiedad y mucho sentido del humor. Hemos leído decenas de estos documentos pero recordaremos, aparte del de Tindaya, otros tres casos. Uno de ellos justificaba el trazado, todavía en espera, que afectaría al famoso eje Norte-Sur (una autovía totalmente innecesaria) desde La Caldereta hasta Puerto del Rosario. Esa nueva carretera en su paso por los Llanos de Guisguey va a afectar a una importante población de aves esteparias allí ubicadas, posiblemente mucho antes de la llegada del ser humano a la isla. El informe de aquel EIA reconocía la presencia de los animales pero nos informaba, por si no lo sabíamos, que las aves tienen la capacidad de volar y que, por lo tanto, se pueden ir a dar la lata a otro sitio.

El segundo EIA lo era sobre la intención de unos empresarios de abrir una cantera en Lajares. La cantera de extracción de áridos afectaba de lleno a la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA de Lajares). Esa ZEPA, como todas, antes de declararse como tal, debe venir avalada por estudios preliminares que justifiquen su declaración. La existencia de avutardas, gangas, alcaravanes, engañamuchachos y otras especies estaban documentadas año por año con cientos de avistamientos. El EIA reconocía los informes pero los ponía en duda porque, aseguraban los biólogos que la firmaron, ellos habían ido tres veces y no habían visto ninguna avutarda y les había parecido haber escuchado la llamada de una, pero muy, muy lejos.

El tercer caso tuvo que ver con el primer intento (ahora reiniciado) de instalar más de trescientas torretas, de más de cincuenta metros de altura, para un tendido eléctrico que abrirá, como una jarea, Fuerteventura de punta a punta. Los biólogos en esa ocasión, para negar su negativo impacto visual, incorporaron una fotografía de una torreta de las actualmente existentes. El pie de foto ponía lo siguiente: "Como se puede observar, la instalación no tiene ningún efecto negativo sobre el paisaje, salvo que el observador tenga una actitud subjetiva que condicione su visión".

Contamos todo esto porque, según lo publicado por los media de Repsol, en este océano que nos baña hay de todo menos vida. A pesar de los cuatro millones invertidos en el EIA, de los meses de observaciones y de la colaboración de eminencias universitarias, solo se pudieron avistar, en la zona afectada, a "un tiburón quelvacho, tres ejemplares de merluza canaria, un cangrejo ermitaño, dos corales aislados de menos de 20 centímetros cada uno y diversas esponjas, pero en unos niveles de densidad mínima". ¡Y que todavía haya simplones que a esta zona la sigan denominando banco pesquero canario - sahariano!

Este EIA hiere la sensibilidad. No tanto por las mentiras como por los resultados. Vale, el tiburón puede buscar una tiburona a unos cuantos kilómetros de distancia; las merluzas pueden montarse hasta un trío; los corales son casi de piedra y algunas especies de esponjas son asexuadas, pero ¿qué va a pasar con el único cangrejo ermitaño que habita en los más de seis mil kilómetros cuadrados que ocupa el área a explotar?, ¿fue su celibato una opción personal? Al menos nos queda el consuelo de que, jamás de los jamases, una mancha de piche oscurecerá su vida de anacoreta. Palabra de biólogo, a sueldo de Repsol.


domingo, 5 de agosto de 2012

Repsol roba... Y también amenaza


Desestimados dueños de Repsol: el día 23 de julio tuvieron a bien remitirle al minero don Víctor Herrera Canga una carta amenazante instándole a que rectificara sus declaraciones públicas y publicadas. Don Víctor, en un arranque de sinceridad, dijo lo que muchas personas pensamos, a saber, "que Repsol es una multinacional capitalista que se aprovecha de allá donde va y que roba todo lo que puede". En la carta -compulsada en notaría- le dan tres días improrrogables para que se desdiga  porque sus declaraciones le han causado un daño a la reputación y al buen nombre de esta compañía. Amenazan, si no se retracta el hombre, con denunciarlo por calumnias o injurias.

Hay que tener poca vergüenza. Ustedes, que están denunciados por los más diversos y atroces atropellos contra la vida del Planeta; ustedes, que derraman contaminación y muerte, que destruyen selvas, ríos y lagos; ustedes, que han desplazado a miles de indígenas de los sitios inmemoriales, de los lugares que han ocupado durante siglos y que su reputada compañía ha convertido en ciénagas inhabitables; ustedes, que han sustituido el sol de verdad por el logo corporativo, un sol de mentira como toda su asquerosa propaganda; ustedes, que destinan treinta millones de euros al año para comprar medios y opinión, denuncian a un obrero por ejercer la libre expresión.

Ustedes, que envenenan día tras día a la humanidad, que firman contratos con dictaduras, que han sido denunciados por financiar a grupos paramilitares, por esconder información, por denegar las indemnizaciones por los muertos en sus explotaciones; ustedes, que cada año obtienen miles de millones de euros de beneficios gracias a la explotación humana; ustedes, cuyo máximo patrón gana siete millones y medio al año, más de lo que ganaría cualquiera de sus trabajadores en varias reencarnaciones; ustedes, que nos mienten todos los días, se atreven a amenazar a un currante por decir la verdad.

Ustedes, que financian periódicos ultras, racistas y homófobos mientras presumen de ser una empresa de ética irreprochable; ustedes, a los que les da igual la democracia y la opinión popular; ustedes, a los que Argentina tuvo que expropiar porque la estaban saqueando; ustedes, que ahora han puesto los ojos, el dinero y las mentiras para robar el petróleo de Canarias y amenazarnos con sus desastres.

A ustedes les damos tres días, improrrogables, para que retiren la amenaza a don Víctor; pandilla de justicieros, cónclave de explotadores, caterva de matones, nido de sanguijuelas.
 

miércoles, 25 de julio de 2012

La cruzada contra el piche

Toño Jiménez, alias el Fruti, tiene pinta de lobo de mar de los de antes. Barba bien poblada, arrugas causadas por el solajero, callos de tanto atar cabos y de bogar contra marea y un sombrero de paja que lo identifica como subcomandante de todos los veriles y aguas circundantes. También tiene la cabeza llena de ideas y el corazón repleto de ánimo. Toño está indignado, caliente como un chucho al que le han fastidiado la siesta en el fondo marino. A todas las indignaciones (¡qué les vamos a contar!) se le ha sumado la que le provoca saber que cualquier día de estos su Pardela Cenicienta puede ser abordada por un una plataforma petrolífera.

Bueno, en realidad, Toño piensa como piensa la mayoría de las personas que viven en Fuerteventura, en Lanzarote, en toda Canarias. Que nuestro mar lo queremos limpito, que lo queremos para bañarnos, para suspendernos en sus olas, para pescar, para mirarlo y olerlo con olor a mar. Eso lo entiende todo el mundo con dos dedos de frente y por eso lo ha entendido la ciudadanía que se manifestó en Canarias el 24 de marzo gritando ¡No a las petroleras! ¡Sí a las renovables!

El Fruti ha reciclado trozos de navegación, desechos de marejadas, restos de naufragios, y los ha reconvertido en una especie de trimarán indígena, mitad chalana, mitad vela latina. Un híbrido propulsado con energía humana y ventolera, dispuesto a cruzar desde La Graciosa a El Hierro en una ofensiva limpia contra el petróleo. Su primera intención era cruzar con su Pardela Cenicienta pasando de isla en isla, pero para que pueda cruzar el océano con su artilugio, el Fruti necesita más permisos que los que le piden a Repsol para instalar sus plataformas. Así que Antonio recorrerá la costa de cada una de la islas y meterá a su Pardela en el Ferry para atravesar parte de los mares. Pero en esta aventura necesita de tu apoyo, de nuestro apoyo colectivo.
 
Si el alisio le es propicio y no entra la calma chicha, Toño cruzará estas islas antipetrolíferas entre el 27 de julio y el 4 de agosto. Y en cada una de las islas necesita de apoyo logístico, pero sobre todo, emocional. Queremos que en cada tramo de costa el Fruti se sienta acompañado por barcos, barquillos o barcazas, en cualquiera de sus modalidades flotantes. Queremos que allá por donde pase la Pardela Cenicienta, muchas otras pardelas monten revuelo y griten a los vientos que ¡no queremos petroleras! 

 RECORRIDOS Y HORARIOS ESTIMADOS DE LA CRUZADA CONTRA EL PICHE

VIERNES, 27 DE JULIO  
Lanzarote 
8:00h.  Salida de la Graciosa.
11:30h.  Llegada a Arrecife.
16:00h.  Llegada a Playa Blanca.  
Fuerteventura
17:30h.  Llegada a Corralejo.
20:30h.  Llegada a Puerto del Rosario.

SÁBADO, 28 DE JULIO   
Fuerteventura 
7:00h.  Salida de Puerto del Rosario.
11:00h.  Llegada a Gran Tarajal.
14:00h.  Llegada a Costa Calma-Campeonato de Windsurf.  
Gran Canaria
19:30h.  Llegada a Las Palmas.

DOMINGO, 29 DE JULIO   
Gran Canaria
10:30h.  Salida de Las Palmas-Club Victoria.
14:30h.   Llegada a Agaete.  
Tenerife
22:00h.  Llegada a Santa Cruz.

LUNES, 30 DE JULIO  
Tenerife 
8:00h.  Salida de Santa Cruz.
11:00h.  Llegada al Puertito de Güimar.
15:00h.  Llegada a El Médano.
17:30h.  Llegada a los Cristianos.  
La Palma
21:00h.  Llegada a Santa Cruz de la Palma.

MARTES, 31 DE JULIO   
La Palma 
9:00h.  Salida de Santa Cruz de la Palma.
11:00h.  Llegada a las Salemeras.
14:00h.  Llegada a Fuencaliente.

MIÉRCOLES, 1 DE AGOSTO   
La Gomera 
6:30h.  Llegada a San Sebastián de la Gomera.
10:00h.  Salida de San Sebastián de la Gomera.
14:00h.  Llegada a Puerto Santiago.

JUEVES, 2 DE AGOSTO  
La Gomera 
9:45h.  Salida de San Sebastián de la Gomera.  
El Hierro
11:30h.  Llegada a El Puerto de la Estaca.
14:00h.  Salida de El Puerto de la Estaca.
14:00h.  Llegada al Parador Nacional de El Hierro.
18:00h.  Llegada a la Restinga.

VIERNES, 3 DE AGOSTO  
El Hierro
12:00h.  Paseo por la zona eruptiva.


miércoles, 13 de junio de 2012

Deportación de un uruguayo insensato

Cuando se están escribiendo estas palabras un ciudadano uruguayo, llamado José Morales Brum, está detenido en alguna comisaria de Tenerife. Tal vez; porque también es posible que José esté volando ya de vuelta a su país de origen en un viaje organizado por el Gobierno de España. Si así fuese, lo estarían deportando.

José Morales tenía en su contra tres agravantes: es comunista, inmigrante y activista. Pero en realidad a José lo deportan por ser inmigrante y no tener la boca cerrada, como se supone que debe ejercer un buen inmigrante que se quiera integrar en nuestra sociedad. Si fuese de aquí lo podrían moler a palos, acusarlo de resistencia a la autoridad, detenerlo injustificadamente y salir del calabozo con la cara partida, como le pasó a nuestro paisano Alberto Rodríguez en la capital tinerfeña cuando intentaba llegar a la manifestación de la gente indignada el 12M. Pero a Alberto no lo pudieron deportar, aunque ganas no les faltaría.

José Morales vivía desde hace algunos años en Lanzarote y en vez de dejar la conciencia en su país de origen se la trajo consigo. En julio de 2011 había participado en una concentración en Arrecife en apoyo al pueblo saharaui. Allí un policía infiltrado se dedicaba a sacar fotografías a los asistentes. Cuando José, cámara en mano, empezó a sacarle fotos al policía de paisano, este se la arrebató. Se originó un tumulto y el policía sacó su arma. Según la denuncia policial -que le acarreó a José su primer expediente de expulsión- el activista provocó con su actitud graves alteraciones que pusieron en grave peligro la seguridad de los dos agentes infiltrados en la concentración. José, por ser uruguayo, desconocía que aquí una cámara que apunta tiene más peligro que una pistola que apunta.

José, además, es reincidente y, lejos de acostumbrarse a nuestras costumbres, acudió el 10 de febrero de este año a una concentración espontánea ante la sede del PP en Arrecife. Allí el ministro Soria, máximo valedor de que Repsol pueda explotar los yacimientos petrolíferos de las aguas canarias, fue increpado por la multitud. La policía denunció a siete personas. A seis -no inmigrantes- se les sancionó con 300 euros; a José con 400 y nuevo expediente de expulsión.

Ayer José fue a firmar el trámite burocrático al que le obligaba su expediente sancionador. Fue detenido, se le permitió que alguien le hiciera llegar sus pertenencias y se le comunicó que lo iban a deportar. Durante cinco años, si el recurso presentado por su abogado en el Tribunal de Estrasburgo no prospera, no podrá pisar ni el suelo canario, ni el español, ni ningún suelo de la Europa de las libertades. Lo mismo José ya está en Uruguay, tomándose un mate "Canarias", más amargo que nunca. Lo mismo está en Montevideo, la ciudad fundada hace casi tres siglos por unas familias emigrantes de Canarias.

miércoles, 18 de abril de 2012

El bicho

  (Cortesía de Archipiélago Machango)

El elefante había nacido en 1987 y alguien lo bautizó con el nombre de Repsol. Era un elefante español, nacido en cautividad y sin dueño conocido porque lo había adoptado el Estado. Solo diez años después de su nacimiento al animalito lo fueron vendiendo vivo, pero a cachos: unos trocitos para tal empresa, otras porciones para otra. Lo metieron en una bolsa, lo agitaron, lo volvieron loco y mutó. Los colmillos le crecieron desproporcionadamente y su trompa se alargó kilómetros y kilómetros succionando todo lo que encontraba a su paso. Engordó una barbaridad. Parte de su sobrepeso lo adquirió en Argentina donde pastaba a sus ansias. Se convirtió en un bicho voraz, extraordinario: chupaba petróleo argentino por su trompa y cagaba hidrocarburo refinado. Sus dueños recogían las cagadas y se las volvían a vender a Argentina a precio de oro negro inflado en los mercados. Ya no era un elefante, era un surtidor. De vez en cuando el animal entraba en crisis, problemas hepáticos y renales de tanto filtrar dinero. Entonces se enfurecía y arrasaba con todo lo que encontraba: una comunidad indígena por aquí, un ecosistema por allá. Pero sus mayores dificultades le venían por conflictos de intereses. De tanto engordar creyó que no tenía fronteras y claro, los lugareños se fueron mosqueando con el bicho. Cuando eso sucedía aparecían varios amaestradores que se apresuraban a llamar y a calmar los ánimos. Llamaban desde La Moncloa, llamaban desde La Zarzuela, llamaban desde Ferraz. Había llamadas hasta de Soria.

El elefante, que ya no era elefante, llevaba tiempo columpiándose en la tela de una araña y la tela de araña terminó por romperse en plena pampa. Los argentinos debatieron entre psicoanalizarlo o nacionalizar la parte correspondiente al peso obtenido con el petróleo de su tierra. La cosa les llevó su tiempo porque a los argentinos les gusta el debate. Concluyeron que el tratamiento sicológico era inviable porque aquella fiera solo poseía instinto devastador y no había antecedentes sexuales que justificaran su conducta. De hecho, su pene también se había modificado bursátilmente en una trompa succionadora de patrimonios nacionales, así que optaron por nacionalizarlo.

Y entonces los amaestradores se pusieron de los nervios. El Rey de los elefantes amenazó, muleta en mano, con enviar a su yerno a arreglarle las cuentas a Argentina. El Gobierno español, que lo considera como su hijo natural, propone medidas contundentes, seguramente algún recorte a la importación del mate; el PSOE, que tanto cariño le ha dado a la criatura, se postró a los pies de la bestia y hasta se rumorean presiones del Real Madrid para que Messi no juegue el sábado. Los únicos que no han perdido los nervios del todo son los anónimos de las redes sociales, uno de los cuales escribió en su muro que "cada gobierno hace lo que cree mejor para su país: Kirchner para Argentina y Rajoy para Alemania".

Mientras tanto, en un lejano país africano llamado Botsuana, se ha celebrado un congreso de elefantes de verdad, han hecho una declaración formal y le han enviado toda su solidaridad a Argentina. En ella sostienen que no reconocen a Repsol como miembro de su especie y han decidido declarar animales non gratos a las multinacionales, a los nuevos colonizadores y a los reyes.

miércoles, 4 de abril de 2012

Bienvenidos al mundo del NO

(Cortesía de Archipiélago Machango)

Esos ecologistas...

Durante años el poder ha denigrado -mediante pensamiento, obra y omisión- al ecologismo canario. Cuando sus voceros se referían "a los ecologistas" lo hacían con ánimo peyorativo de tal suerte que nos convirtieron -gracias a sus cajas de resonancias mediáticas- en "los del NO a todo". Hasta que apareció por el horizonte Repsol que -por alguna extraña razón- los ha puesto como motos. De la noche a la mañana se han trasmutado y hemos visto cosas que jamás hubiésemos creído. Hemos escuchado a Paulino Rivero hablar de la importancia de nuestros mares, de su biodiversidad y hasta del afecto que le transmiten los cetáceos. Hemos visto a Domingo Berriel, el rey de la descatalogación, apelar al sentido democrático del Estado porque las manifestaciones en contra de las prospecciones han sido contundentes y, claro, al pueblo hay que escucharlo. Hemos oído a Mario Cabrera, que hasta el otro día consideraba a los ecologistas como sus peores enemigos, proponerlos como interlocutores sociales. Hemos visto a Ricardo Melchior y Román Rodríguez -los maquinistas de nuestros trenes- manifestarse por un archipiélago sustentable; y hemos visto, en fin, a Claudina Morales y a José Miguel Barragán volver a sentir la emoción de portar una pancarta porque, total, veinte años no son nada. Bienvenidos a la calle, camaradas.

Esos medios...

Hace algunos años, creo recordar que en el 2005, el colectivo Guanil organizó una acampada en la Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras en contra de las prospecciones en el mar y en Tindaya. A la amenaza de Repsol se unía que el Gobierno de Canarias le había otorgado a dedo 1'3 millones de euros a Estudios Guadiana para que realizara los sondeos geotécnicos que dictaminaran que Tindaya deseaba ser perforada. Por allí apareció una televisión local controlada por Coalición Canaria y su periodista quiso entrevistarnos (im)poniendo una condición: que se hablara solo de las prospecciones petrolíferas y no de los taladramientos a Tindaya. Como la compañera entrevistada siempre aludió a los dos atentados contra el medio ambiente y contra nuestra cultura, la noticia no se emitió. 

Ahora la Televisión y la Radio Autonómica han dispensado una cobertura inédita a una movilización social en Canarias. Se retransmitió una rueda de prensa en el Cabildo majorero y durante semanas le otorgaron un tratamiento preferente en sus (des)informativos y programas. Que un medio público se haga eco de las movilizaciones sociales no debería ser noticia, pero lo es. El 14 de marzo de 2009 se realizó la cuarta manifestación popular contra uno de los proyectos más inútiles e insensatos que amenazan a este Archipiélago: el puerto de Granadilla. No tuvo cobertura de los medios autonómicos y la noticia de la manifestación apareció en los informativos después de los sucesos. Miles y miles de personas habían recorrido las calles de Santa Cruz; los colectivos convocantes cifraron la asistencia en más de 50.000 personas, la policía local en 30.000, la Televisión Autonómica en... ¡2000!

Esos radicales...

El Gobierno del PP (...) ha debido tomar nota de las movilizaciones del sábado y concluir que con Canarias no se juega (...). Canarias está movilizada. Movilizada en defensa de un modelo de desarrollo responsable, seguro y respetuoso con el entorno. Quien así se expresa es el subcomandante Paulino, emitiendo desde los riscos de Anaga, donde habitan los espíritus de los últimos alzados. Su lugarteniente, Tirofijo Berriel, ha sido aún más contundente: Se ha hablado alto y claro y de una forma pacífica pese a lo que ha sido una auténtica provocación. Así que ojito. 

Súbitas conversiones las de los antaño negacionistas de las movilizaciones, los que nos negaron la voz y la palabra y que, por negarnos, nos negaron hasta la democracia a la que prácticamente han descatalogado. Se negaron a debatir la Iniciativa Legislativa Popular -avalada con 56.000 firmas- para proteger la costa de Granadilla y han ignorado e insultado a cualquier colectivo -científico, universitario, ecologista, profesional, social- que les ha solicitado cordura y debate. Pero nunca es tarde, nuevos y animosos compañeros de viaje, para incorporarse a las tesis de la democracia permanente. Aunque les pedimos moderación, que contengan sus ánimos belicosos, porque siempre habrá quienes los tilden de radicales. En fin, que no se escarrilen y piensen, siempre, lo que dicen. No vaya a ser que Tirofijo Berriel acabe por manifestar que las prospecciones petrolíferas pueden afectar a los sebadales.

Esos renovables...

Petroleras No, renovables SÍ, es el lema consensuado por los movimientos ciudadanos que han impulsado las movilizaciones. Un lema asumido por gran parte de la ciudadanía y, quién lo iba a decir, por las instituciones canarias. En una entrevista un día después de la manifestación, el presidente del Cabildo majorero, Mario Cabrera, declaró que el objetivo era parar a la industria petrolera en aguas de Canarias y dar un giro a nuestro desarrollo en defensa de las energías renovables. Loable intención que transpira sinceridad. Lo que no cuadran son los hechos, acostumbrados a negar las mejores intenciones. Mientras Paulino, Mario, Berriel, José Miguel Pérez y hasta la casta empresarial han sido contagiados por el (hasta ayer) peligroso virus de las energías limpias y renovables, en la costa de Granadilla la maquinaria sigue destruyendo nuestras costas a costa nuestra. Y recordemos, porque así lo han reconocido los nuevos amantes del viento, que en ese puerto se instalará una regasificadora. Y, recordemos, que en una regasificadora se opera, cosa extraña, con gas y -a no ser que nos hayamos perdido algo entre tanto ímpetu ecológico- el gas es un combustible fósil, contaminante y sucio como el demonio. 

Se podrá aducir que eso ya lo teníamos en marcha y que pararlo sería contraproducente. Pero sucede que el 30 de marzo, seis días después de las manifestaciones, el Cabildo de Fuerteventura aprobó la instalación de una nueva central térmica en Guerepe, en el sur de Fuerteventura. Y, sucede, que en estos momentos se encuentra a exposición pública un documento tramitado por la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias que pone los pelos de punta: un nuevo tendido eléctrico de alta tensión entre Puerto y Gran Tarajal que significará la instalación de 135 torretas de 50 metros de altura, que atravesará protegidos paisajes y personas desprotegidas, que significará la construcción de una nueva subestación en Gran Tarajal y que conducirá la energía producida por combustibles fósiles en la central de Las Salinas (y todo ello sin suprimir la anterior línea aérea).

Y es que, con tanto revuelo mediático, con tanta urgencia movilizadora, con tanto amor sostenible, con tanto curso acelerado de cómo ser ecologista y no morir en el intento, a estos nuevos del NO a todo se les pasó por alto un pequeño detalle: que para incorporarse a este selecto club se solicita certificado de buena conducta, demostrado, a ser posible, con los hechos.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA PROVINCIA de REPSOL


Una multinacional es una empresa que se sitúa por encima de los estados y gobiernos. Carece de patria y de escrúpulos y junto con otras multinacionales y las entidades financieras forman el verdadero poder del mundo. Son los dueños del capital y sueñan con acumular más capital. Sus beneficios y su poder dan para mucho: si tienen en sus nóminas ocultas a ministros, ¿cómo no iban a tener en nómina a los medios? Hace apenas dos semanas dos directivos de Repsol se reunieron con los directores de varios medios de persuasión de Gran Canaria y Lanzarote. Y de repente los medios comenzaron a publicar la agenda propagandística de Repsol. Unos medios disimulan más que otros, aunque casi todos se están prestando a hacerle el trabajo propagandístico a la multinacional en su empeño de convencernos de que Dios existe y habita bajo las aguas de Lanzarote y Fuerteventura. De todos los medios que nos persuaden en Canarias, La Provincia se llevaba la palma en el curso acelerado de cómo se crea una opinión petrofílica.

El 7 de marzo, dos días después de la reunión de los directivos de Repsol con los responsables de La Provincia, este periódico publicó el siguiente titular: El petróleo podría generar 52.000 puestos de trabajo. Y se quedaron tan panchos. Repsol, según sus propias fuentes, no tiene en plantilla más de 40.000 trabajadores en sus instalaciones en cuatro continentes. Pero según La Provincia sus perforaciones en busca de nuestro petróleo crearían más de 50.000 puestos de trabajo. Algo no cuadra. Puede ser que La Provincia crea que para sacar su petróleo nos organizaremos con chalanas, mirafondos y pandorgas y así, al golpito, harían faltan tantos operarios. A estas alturas todavía estamos esperando una rectificación del periódico por mentir, con las cosas de comer, a una población que sufre la mayor tasa de personas paradas de Europa.

Al día siguiente La Provincia publicó el siguiente titular: Repsol descarta las plataformas y usará barcos para extraer petróleo en las Islas. El titular no dejaba de ser enigmático puesto que los riesgos de vertidos no disminuyen -incluso es probable que aumenten- utilizando barcos para extraer el petróleo. ¿Habría dado un giro sensato el periódico? La respuesta la obtuvimos en un nuevo titular al otro día: Los empresarios portuarios ofrecen La Luz como centro de operaciones de Repsol. El cuerpo de la noticia nos confirmaba, ante nuestro asombro, que somos una potencia de la ingeniería naval, rama de astilleros, subsector de cascos, especialidad en petroleros. Y allí estaba nuestro intrépido reportero al servicio de Repsol pidiéndoles la opinión a los empresarios, esa casta autóctona que vive de las subvenciones y que lo mismo le da que la pasta venga de la RIC, de Europa o de Repsol con tal de que las perras se las mamen ellos.

El mismo día, el mismo periódico, el mismo reportero, con la misma alevosía, publicaba que La existencia de gas ahorraría a las Islas una regasificadora. La noticia, nuevamente, se basaba en una única fuente: Repsol, tu mejor compañía. Los datos claritos: un gaseoducto conectaría directamente desde los pozos hasta una planta de tratamiento en Canarias. La inversión sería de 457'4 millones de euros de los que 183 millones se quedarían en las islas. Lo tienen todo organizadito. Salvo un detalle: la propia compañía desconoce si encontrará gas.

Jueves, 15 de marzo. Otra vez La Provincia da una lección de imparcialidad: La industria canaria crecería un 3% con el petróleo. La frase fue una de las joyas que el profesor de Análisis Económicos de la Universidad de La Laguna, Francisco Ramos Leal, dejó en una conferencia - debate en la Cámara de Comercio de Fuerteventura. En el debate participó otro ponente: Gilberto Martel, técnico del Instituto Tecnológico de Canarias, cuyo análisis deparó lo que todos sabemos o intuimos, pero con datos: que no habrá beneficios sino altos riesgos. De su intervención, el enviado especial del comando periodístico de Repsol no escribió ni una letra. Por cierto, que tras el repaso que Gilberto Martel le dio a los argumentos endebles del economista, este confesó que si viviera en Lanzarote o Fuerteventura también se opondría a las prospecciones. De eso, La Provincia no escuchó, no vio, no publicó nada. Si quieren seguir desinformados continúen atentos a los titulares de La Provincia. Una gentileza de Repsol.

sábado, 3 de marzo de 2012

Repsol, ese animal de compañía

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.

Soria, Ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.

Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazada con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquel Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.

Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.

En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.

Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.

Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.

Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas.