miércoles, 13 de junio de 2012

Deportación de un uruguayo insensato

Cuando se están escribiendo estas palabras un ciudadano uruguayo, llamado José Morales Brum, está detenido en alguna comisaria de Tenerife. Tal vez; porque también es posible que José esté volando ya de vuelta a su país de origen en un viaje organizado por el Gobierno de España. Si así fuese, lo estarían deportando.

José Morales tenía en su contra tres agravantes: es comunista, inmigrante y activista. Pero en realidad a José lo deportan por ser inmigrante y no tener la boca cerrada, como se supone que debe ejercer un buen inmigrante que se quiera integrar en nuestra sociedad. Si fuese de aquí lo podrían moler a palos, acusarlo de resistencia a la autoridad, detenerlo injustificadamente y salir del calabozo con la cara partida, como le pasó a nuestro paisano Alberto Rodríguez en la capital tinerfeña cuando intentaba llegar a la manifestación de la gente indignada el 12M. Pero a Alberto no lo pudieron deportar, aunque ganas no les faltaría.

José Morales vivía desde hace algunos años en Lanzarote y en vez de dejar la conciencia en su país de origen se la trajo consigo. En julio de 2011 había participado en una concentración en Arrecife en apoyo al pueblo saharaui. Allí un policía infiltrado se dedicaba a sacar fotografías a los asistentes. Cuando José, cámara en mano, empezó a sacarle fotos al policía de paisano, este se la arrebató. Se originó un tumulto y el policía sacó su arma. Según la denuncia policial -que le acarreó a José su primer expediente de expulsión- el activista provocó con su actitud graves alteraciones que pusieron en grave peligro la seguridad de los dos agentes infiltrados en la concentración. José, por ser uruguayo, desconocía que aquí una cámara que apunta tiene más peligro que una pistola que apunta.

José, además, es reincidente y, lejos de acostumbrarse a nuestras costumbres, acudió el 10 de febrero de este año a una concentración espontánea ante la sede del PP en Arrecife. Allí el ministro Soria, máximo valedor de que Repsol pueda explotar los yacimientos petrolíferos de las aguas canarias, fue increpado por la multitud. La policía denunció a siete personas. A seis -no inmigrantes- se les sancionó con 300 euros; a José con 400 y nuevo expediente de expulsión.

Ayer José fue a firmar el trámite burocrático al que le obligaba su expediente sancionador. Fue detenido, se le permitió que alguien le hiciera llegar sus pertenencias y se le comunicó que lo iban a deportar. Durante cinco años, si el recurso presentado por su abogado en el Tribunal de Estrasburgo no prospera, no podrá pisar ni el suelo canario, ni el español, ni ningún suelo de la Europa de las libertades. Lo mismo José ya está en Uruguay, tomándose un mate "Canarias", más amargo que nunca. Lo mismo está en Montevideo, la ciudad fundada hace casi tres siglos por unas familias emigrantes de Canarias.

sábado, 9 de junio de 2012

Cosas que no salen en los medios

Una lista

Cada semana un premio Nobel de la Paz revisa una lista que le entregan sus asesores militares y de la CIA. En ella están apuntados los nombres de los presuntos terroristas que deben ser eliminados, ejecutados sin proceso jurídico, en algunos países: en Yemen, en Pakistán, en Somalia, en Filipinas. La lista se conoce como la Lista de Asesinatos (Kill List). Obama la repasa, consulta algunas cuestiones, pregunta algunos detalles y le da el visto bueno como si supervisara la lista de la compra. De los asesinatos se ocupan los aviones no tripulados (Drones) que suelen tener buena puntería; a veces. Otras veces sus ataques matan accidentalmente a gente que pasaba por allí y que no estaban en la lista.

La selección de los nombres que se incluyen en la Lista de Asesinatos es fruto de un Gran Hermano. Todos los martes cien asesores se conectan mediante videoconferencia y pasan un power point con las fotografías y biografías de los futuros asesinados. Se nominan y se votan a los merecedores de estar en la lista definitiva, la que aprobará el presidente. Se trata de una labor complicada y puede que en las nominaciones influya el corte de pelo o la mirada desafiante del fotografiado; o el mal humor que le haya producido al asesor estar cumpliendo con la dieta antiobesidad que está impulsando Michelle Obama. Para evitar implicaciones emocionales, cuando la lista de nominados le llega al premio Nobel de la Paz, las fotografías pasan a denominarse "tarjetas de béisbol". Y el entrenador decide a qué jugador hay que neutralizar para que la partida la siga ganando el Imperio.

Un país

Durante marzo y abril de  2010 todas las miradas informativas se dirigieron a Islandia. Un volcán -solo pronunciable en islandés- reventó, emitiendo una enorme nube de ceniza que hizo que se cerrara el espacio aéreo de gran parte de Europa. Fue, nos contaron los medios, todo un ejemplo de que la naturaleza es imprevisible pero que la tecnología y el ser humano -en sus variantes occidentales- tienen capacidad para paliar sus consecuencias.

Un año antes, en medio de una espectacular crisis financiera, la ciudadanía islandesa había subvertido el orden. En vez de actuar contra los manifestantes, el Estado islandés fue a por los banqueros, los detuvo y los está procesando; en vez de rescatar a los bancos, dejaron que quebraran y los pusieron bajo control público; en vez de pagar las deudas a los bancos extranjeros se negaron a hacerlo; en vez de votar por los mismos que habían generado la crisis, el pueblo islandés obligó a dimitir a su Gobierno, realizó un proceso constituyente, elaboró una nueva constitución (con las aportaciones realizadas a través de las redes sociales) y eligió un nuevo Parlamento. En el año 2011, después de tomar estas medidas, la economía islandesa creció el doble que la media europea. Su última medida social ha sido la de perdonar las deudas hipotecarias contraídas por una parte importante de su población, evitando el robo financiero y los desahucios. A pesar de todas estas medidas Islandia ha sido borrada del mapa informativo en espera de que estalle un nuevo volcán.

Una alternativa

El vacío informativo es un agujero negro selectivo y en él caen atrapadas las noticias que no deben ver la luz. Dentro de una semana tendrán lugar unas nuevas elecciones en Grecia y algunas encuestas le otorgan la victoria a Syriza, una coalición de partidos y asociaciones de izquierda y ecologistas. En los medios de persuasión de masas las referencias a Syriza son escasas y cuando la nombran es para compararla, e igualarla, con el partido de ultraderecha Amanecer Dorado. Las dos opciones, nos cuentan, son extremas y por lo tanto repiten esa estupidez de que los extremos se tocan.

El programa electoral de Syriza tiene cuarenta puntos. Aparte de incluir una suspensión de los pagos de su deuda y dejar sin efecto las condiciones impuestas por la Unión Europea, la coalición propone subir los impuestos -hasta un 75%- a las personas acaudaladas; combatir la evasión y el fraude fiscal; reducir drásticamente el presupuesto militar, cerrar todas las bases militares de Grecia y salir de la OTAN; nacionalizar los bancos y los hospitales privados; subir el salario mínimo y las prestaciones al desempleo y ayudar a las familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas; abolir todos los privilegios parlamentarios; garantizar que las personas inmigrantes tengan acceso pleno a la sanidad y la educación o utilizar los edificios del Estado, la iglesia y la banca para alojar a las personas sin hogar.

Ante la posibilidad de que este programa radical gane en las elecciones los poderes europeos están interviniendo para evitarlo. El antaño líder del Mayo del 68 y hoy diputado del Partido Verde Europeo, Danniel Cohn-Bendit, ha explicado que el programa de Syriza es una auténtica estupidez y que aplicarlo sería como preguntarle a la población griega si prefieren suicidarse con un cuchillo o con un hacha. La población, de momento, no se ha pronunciado; pero seguro que prefiere suicidarse con sus decisiones a que los suiciden desde Alemania, el Banco Central o el FMI.


Unos periodistas que mueren con plena seguridad jurídica

A raíz de la nacionalización de Repsol por el Estado de Argentina y de la Red Eléctrica Española por parte del Estado de Bolivia, los sesudos analistas y periodistas de la desinformación española se pusieron de los nervios. Y concluyeron, los muy avispados, que en esos países -Bolivia y Argentina- no existía ninguna clase de seguridad jurídica. El periódico El País, por ejemplo, se atrevió a sacar un listado de los países latinoamericanos en donde sí existe eso que ellos llaman seguridad jurídica. La lista esta formada por México, Chile, Brasil y Colombia.

En Colombia, el último periodista asesinado, que sepamos, fue el director de la radio comunitaria Metro Radio Estéreo, Argemiro Cárdenas Agudelo, quien fue asesinado por un sicario cuando caminaba por una calle. Argemiro había recibido una llamada y cuando acudió a la cita le dispararon ocho balazos en el pecho. Reporteros Sin Fronteras publica anualmente una lista de los países donde la profesión periodística se ejerce con mayor seguridad; Colombia ocupa el puesto 143 de los 179 Estados existentes.

El 17 de mayo la policía del Estado de Sonora, en el norte de México, recibió una llamada anónima denunciando que el periodista del modesto diario "El Regional" de Ciudad Obregón, Marco Antonio Ávila, había sido raptado por un grupo de hombres armados. Según la ONG de defensa de la libertad de expresión Artículo 19, "los delincuentes habrían obligado al periodista a identificarse y a confirmar su profesión". Al día siguiente el cuerpo torturado de Marco Antonio Ávila fue encontrado en un descampado. México es uno de los países más peligrosos en el mundo para el ejercicio del periodismo. En 2012, al menos siete periodistas han sido asesinados, y con la muerte de Ávila, son seis los reporteros muertos en el mes de mayo, según datos de la estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Los Gobiernos de estos dos países -donde amenazan y asesinan a periodistas- reciben constantemente los elogios de la prensa conservadora española que, como El País, los definen como ejemplos de la seguridad jurídica. Los medios de desinformación sufren de amnesia. Y de algo más: ¿cómo definir como jurídicamente seguros a los países donde las empresas transnacionales pueden hacer sus negocios mientras asesinan a los periodistas?, ¿qué pensar de un periódico que antepone las acciones de Repsol antes que la vida de los propios periodistas?

jueves, 10 de mayo de 2012

Sinvergüenza es poco

Un sinvergüenza, nos explica el diccionario, es una persona que comete actos ilegales en provecho propio o que incurre en inmoralidades. Atendiendo a la segunda parte de la definición (y sin descartar del todo la primera) Domingo Berriel Martínez, consejero del Gobierno de Canarias, es el sinvergüenza por antonomasia. Su currículum político y personal está plagado de inmoralidades y en varias ocasiones hemos dado cuenta de ellas. La (pen)última es el colmo de lo inmoral aunque este hombre parece no encontrar techo en sus ansias de vivir del cuento público.

El Consejo Insular de Aguas de Fuerteventura -dependiente del Cabildo Insular- realizó en mayo de 2011 una convocatoria de subvenciones denominada Concurso público para la solicitud de auxilios a proyectos de obras hidráulicas de iniciativa privada. El total de la subvención ascendía a 148.672,33 euros. Se presentaron quince solicitudes. Cuatro de los solicitantes quedaron excluidos por no cumplir los requisitos para ser beneficiarios; las otras once solicitudes se repartieron 96.607 euros quedando 52.605 euros sin asignar y que quedan acumulados para futuras subvenciones.

De los 96.607 euros repartidos un solicitante se lleva 3.959 euros, otro 2.901, otro 1.674, otro 6.729, otro 13.723, otro 5.820, otro 2.089, otro 7.838. Y otro se convirtió en la Santísima Trinidad y presentó tres solicitudes, cada una subvencionada con 17.110,62 euros, es decir, un total de 51.331,86 euros. Este último se llama Domingo Berriel Martínez y es el Consejero de Obras Públicas, Transportes y Política Territorial del Gobierno de Canarias. Las obras a las que van dirigidas las subvenciones al Consejero son: una balsa de decantación y ampliación de la balsa existente; la construcción de un depósito de almacenamiento y canal de riego y la construcción de otra balsa impermeabilizada de almacenamiento y riego. Vaya, que al hombre le ha dado por almacenar agua, no vaya a ser. Ni que decir tiene que las tres obras subvencionadas con nuestro dinero lo son para arreglar su finca particular en La Laguna de Tesjuates, en el municipio de Puerto Cabras.

Las subvenciones fueron otorgadas por la Junta de Gobierno del Consejo Insular de Aguas del Cabildo majorero el 5 de marzo de este año. Forman parte de esa junta, entre otros, el presidente del Cabildo, Mario Cabrera; un representante del Gobierno de Canarias, Francisco Rodríguez Batllori; dos consejeros de Coalición Canaria, uno del PSOE, otro del PP. Todos, por lo tanto, han participado -por obra u omisión- de esta canallada: el sinvergüenza que la solicitó y los que la concedieron.

Domingo Berriel cobra 71.051 euros al año, más que un ministro del Gobierno de España. Lleva toda la vida viviendo de la política y ha sido, entre otros cargos, Consejero del Cabildo de Fuerteventura y Director Gerente del Consejo Insular de Aguas, los dos órganos hermanados que le han otorgado ahora más de cincuenta mil euros para que los dedique a la agricultura un hombre que no conoce ni de lejos el mecanismo por el que se activa un sacho o una azada.

Que a un personaje como este -que ostenta un alto cargo público y que es rico en sueldo y bienes- se le concedan cincuenta mil euros para arreglar una de sus numerosas propiedades es algo más que inmoral. Esto sucede en una tierra con la mayor tasa de personas paradas del Estado, en donde se le niegan las ayudas a las personas que sobreviven a duras penas en la exclusión social, donde se rebajan los sueldos del funcionariado por segunda vez, donde es mejor que no te enfermes, donde es mejor que no estudies, donde es mejor que emigres; en el país, ya ven, donde últimamente salen los Paulinos y los Spínolas a pedirnos, con caras compungidas, que hagamos todos un esfuerzo. Sí, lo sabemos, sinvergüenza es poco, pero seguro que al leer esto a ustedes se les ocurren mejores calificativos.

NOTA ACLARATORIA: Domingo Berriel fue Director Gerente del Consorcio de Abastecimiento de Aguas de Fuerteventura (CAAF), no del Consejo Insular de Aguas.

miércoles, 18 de abril de 2012

El bicho

  (Cortesía de Archipiélago Machango)

El elefante había nacido en 1987 y alguien lo bautizó con el nombre de Repsol. Era un elefante español, nacido en cautividad y sin dueño conocido porque lo había adoptado el Estado. Solo diez años después de su nacimiento al animalito lo fueron vendiendo vivo, pero a cachos: unos trocitos para tal empresa, otras porciones para otra. Lo metieron en una bolsa, lo agitaron, lo volvieron loco y mutó. Los colmillos le crecieron desproporcionadamente y su trompa se alargó kilómetros y kilómetros succionando todo lo que encontraba a su paso. Engordó una barbaridad. Parte de su sobrepeso lo adquirió en Argentina donde pastaba a sus ansias. Se convirtió en un bicho voraz, extraordinario: chupaba petróleo argentino por su trompa y cagaba hidrocarburo refinado. Sus dueños recogían las cagadas y se las volvían a vender a Argentina a precio de oro negro inflado en los mercados. Ya no era un elefante, era un surtidor. De vez en cuando el animal entraba en crisis, problemas hepáticos y renales de tanto filtrar dinero. Entonces se enfurecía y arrasaba con todo lo que encontraba: una comunidad indígena por aquí, un ecosistema por allá. Pero sus mayores dificultades le venían por conflictos de intereses. De tanto engordar creyó que no tenía fronteras y claro, los lugareños se fueron mosqueando con el bicho. Cuando eso sucedía aparecían varios amaestradores que se apresuraban a llamar y a calmar los ánimos. Llamaban desde La Moncloa, llamaban desde La Zarzuela, llamaban desde Ferraz. Había llamadas hasta de Soria.

El elefante, que ya no era elefante, llevaba tiempo columpiándose en la tela de una araña y la tela de araña terminó por romperse en plena pampa. Los argentinos debatieron entre psicoanalizarlo o nacionalizar la parte correspondiente al peso obtenido con el petróleo de su tierra. La cosa les llevó su tiempo porque a los argentinos les gusta el debate. Concluyeron que el tratamiento sicológico era inviable porque aquella fiera solo poseía instinto devastador y no había antecedentes sexuales que justificaran su conducta. De hecho, su pene también se había modificado bursátilmente en una trompa succionadora de patrimonios nacionales, así que optaron por nacionalizarlo.

Y entonces los amaestradores se pusieron de los nervios. El Rey de los elefantes amenazó, muleta en mano, con enviar a su yerno a arreglarle las cuentas a Argentina. El Gobierno español, que lo considera como su hijo natural, propone medidas contundentes, seguramente algún recorte a la importación del mate; el PSOE, que tanto cariño le ha dado a la criatura, se postró a los pies de la bestia y hasta se rumorean presiones del Real Madrid para que Messi no juegue el sábado. Los únicos que no han perdido los nervios del todo son los anónimos de las redes sociales, uno de los cuales escribió en su muro que "cada gobierno hace lo que cree mejor para su país: Kirchner para Argentina y Rajoy para Alemania".

Mientras tanto, en un lejano país africano llamado Botsuana, se ha celebrado un congreso de elefantes de verdad, han hecho una declaración formal y le han enviado toda su solidaridad a Argentina. En ella sostienen que no reconocen a Repsol como miembro de su especie y han decidido declarar animales non gratos a las multinacionales, a los nuevos colonizadores y a los reyes.

miércoles, 4 de abril de 2012

Bienvenidos al mundo del NO

(Cortesía de Archipiélago Machango)

Esos ecologistas...

Durante años el poder ha denigrado -mediante pensamiento, obra y omisión- al ecologismo canario. Cuando sus voceros se referían "a los ecologistas" lo hacían con ánimo peyorativo de tal suerte que nos convirtieron -gracias a sus cajas de resonancias mediáticas- en "los del NO a todo". Hasta que apareció por el horizonte Repsol que -por alguna extraña razón- los ha puesto como motos. De la noche a la mañana se han trasmutado y hemos visto cosas que jamás hubiésemos creído. Hemos escuchado a Paulino Rivero hablar de la importancia de nuestros mares, de su biodiversidad y hasta del afecto que le transmiten los cetáceos. Hemos visto a Domingo Berriel, el rey de la descatalogación, apelar al sentido democrático del Estado porque las manifestaciones en contra de las prospecciones han sido contundentes y, claro, al pueblo hay que escucharlo. Hemos oído a Mario Cabrera, que hasta el otro día consideraba a los ecologistas como sus peores enemigos, proponerlos como interlocutores sociales. Hemos visto a Ricardo Melchior y Román Rodríguez -los maquinistas de nuestros trenes- manifestarse por un archipiélago sustentable; y hemos visto, en fin, a Claudina Morales y a José Miguel Barragán volver a sentir la emoción de portar una pancarta porque, total, veinte años no son nada. Bienvenidos a la calle, camaradas.

Esos medios...

Hace algunos años, creo recordar que en el 2005, el colectivo Guanil organizó una acampada en la Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras en contra de las prospecciones en el mar y en Tindaya. A la amenaza de Repsol se unía que el Gobierno de Canarias le había otorgado a dedo 1'3 millones de euros a Estudios Guadiana para que realizara los sondeos geotécnicos que dictaminaran que Tindaya deseaba ser perforada. Por allí apareció una televisión local controlada por Coalición Canaria y su periodista quiso entrevistarnos (im)poniendo una condición: que se hablara solo de las prospecciones petrolíferas y no de los taladramientos a Tindaya. Como la compañera entrevistada siempre aludió a los dos atentados contra el medio ambiente y contra nuestra cultura, la noticia no se emitió. 

Ahora la Televisión y la Radio Autonómica han dispensado una cobertura inédita a una movilización social en Canarias. Se retransmitió una rueda de prensa en el Cabildo majorero y durante semanas le otorgaron un tratamiento preferente en sus (des)informativos y programas. Que un medio público se haga eco de las movilizaciones sociales no debería ser noticia, pero lo es. El 14 de marzo de 2009 se realizó la cuarta manifestación popular contra uno de los proyectos más inútiles e insensatos que amenazan a este Archipiélago: el puerto de Granadilla. No tuvo cobertura de los medios autonómicos y la noticia de la manifestación apareció en los informativos después de los sucesos. Miles y miles de personas habían recorrido las calles de Santa Cruz; los colectivos convocantes cifraron la asistencia en más de 50.000 personas, la policía local en 30.000, la Televisión Autonómica en... ¡2000!

Esos radicales...

El Gobierno del PP (...) ha debido tomar nota de las movilizaciones del sábado y concluir que con Canarias no se juega (...). Canarias está movilizada. Movilizada en defensa de un modelo de desarrollo responsable, seguro y respetuoso con el entorno. Quien así se expresa es el subcomandante Paulino, emitiendo desde los riscos de Anaga, donde habitan los espíritus de los últimos alzados. Su lugarteniente, Tirofijo Berriel, ha sido aún más contundente: Se ha hablado alto y claro y de una forma pacífica pese a lo que ha sido una auténtica provocación. Así que ojito. 

Súbitas conversiones las de los antaño negacionistas de las movilizaciones, los que nos negaron la voz y la palabra y que, por negarnos, nos negaron hasta la democracia a la que prácticamente han descatalogado. Se negaron a debatir la Iniciativa Legislativa Popular -avalada con 56.000 firmas- para proteger la costa de Granadilla y han ignorado e insultado a cualquier colectivo -científico, universitario, ecologista, profesional, social- que les ha solicitado cordura y debate. Pero nunca es tarde, nuevos y animosos compañeros de viaje, para incorporarse a las tesis de la democracia permanente. Aunque les pedimos moderación, que contengan sus ánimos belicosos, porque siempre habrá quienes los tilden de radicales. En fin, que no se escarrilen y piensen, siempre, lo que dicen. No vaya a ser que Tirofijo Berriel acabe por manifestar que las prospecciones petrolíferas pueden afectar a los sebadales.

Esos renovables...

Petroleras No, renovables SÍ, es el lema consensuado por los movimientos ciudadanos que han impulsado las movilizaciones. Un lema asumido por gran parte de la ciudadanía y, quién lo iba a decir, por las instituciones canarias. En una entrevista un día después de la manifestación, el presidente del Cabildo majorero, Mario Cabrera, declaró que el objetivo era parar a la industria petrolera en aguas de Canarias y dar un giro a nuestro desarrollo en defensa de las energías renovables. Loable intención que transpira sinceridad. Lo que no cuadran son los hechos, acostumbrados a negar las mejores intenciones. Mientras Paulino, Mario, Berriel, José Miguel Pérez y hasta la casta empresarial han sido contagiados por el (hasta ayer) peligroso virus de las energías limpias y renovables, en la costa de Granadilla la maquinaria sigue destruyendo nuestras costas a costa nuestra. Y recordemos, porque así lo han reconocido los nuevos amantes del viento, que en ese puerto se instalará una regasificadora. Y, recordemos, que en una regasificadora se opera, cosa extraña, con gas y -a no ser que nos hayamos perdido algo entre tanto ímpetu ecológico- el gas es un combustible fósil, contaminante y sucio como el demonio. 

Se podrá aducir que eso ya lo teníamos en marcha y que pararlo sería contraproducente. Pero sucede que el 30 de marzo, seis días después de las manifestaciones, el Cabildo de Fuerteventura aprobó la instalación de una nueva central térmica en Guerepe, en el sur de Fuerteventura. Y, sucede, que en estos momentos se encuentra a exposición pública un documento tramitado por la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias que pone los pelos de punta: un nuevo tendido eléctrico de alta tensión entre Puerto y Gran Tarajal que significará la instalación de 135 torretas de 50 metros de altura, que atravesará protegidos paisajes y personas desprotegidas, que significará la construcción de una nueva subestación en Gran Tarajal y que conducirá la energía producida por combustibles fósiles en la central de Las Salinas (y todo ello sin suprimir la anterior línea aérea).

Y es que, con tanto revuelo mediático, con tanta urgencia movilizadora, con tanto amor sostenible, con tanto curso acelerado de cómo ser ecologista y no morir en el intento, a estos nuevos del NO a todo se les pasó por alto un pequeño detalle: que para incorporarse a este selecto club se solicita certificado de buena conducta, demostrado, a ser posible, con los hechos.

jueves, 15 de marzo de 2012

LA PROVINCIA de REPSOL


Una multinacional es una empresa que se sitúa por encima de los estados y gobiernos. Carece de patria y de escrúpulos y junto con otras multinacionales y las entidades financieras forman el verdadero poder del mundo. Son los dueños del capital y sueñan con acumular más capital. Sus beneficios y su poder dan para mucho: si tienen en sus nóminas ocultas a ministros, ¿cómo no iban a tener en nómina a los medios? Hace apenas dos semanas dos directivos de Repsol se reunieron con los directores de varios medios de persuasión de Gran Canaria y Lanzarote. Y de repente los medios comenzaron a publicar la agenda propagandística de Repsol. Unos medios disimulan más que otros, aunque casi todos se están prestando a hacerle el trabajo propagandístico a la multinacional en su empeño de convencernos de que Dios existe y habita bajo las aguas de Lanzarote y Fuerteventura. De todos los medios que nos persuaden en Canarias, La Provincia se llevaba la palma en el curso acelerado de cómo se crea una opinión petrofílica.

El 7 de marzo, dos días después de la reunión de los directivos de Repsol con los responsables de La Provincia, este periódico publicó el siguiente titular: El petróleo podría generar 52.000 puestos de trabajo. Y se quedaron tan panchos. Repsol, según sus propias fuentes, no tiene en plantilla más de 40.000 trabajadores en sus instalaciones en cuatro continentes. Pero según La Provincia sus perforaciones en busca de nuestro petróleo crearían más de 50.000 puestos de trabajo. Algo no cuadra. Puede ser que La Provincia crea que para sacar su petróleo nos organizaremos con chalanas, mirafondos y pandorgas y así, al golpito, harían faltan tantos operarios. A estas alturas todavía estamos esperando una rectificación del periódico por mentir, con las cosas de comer, a una población que sufre la mayor tasa de personas paradas de Europa.

Al día siguiente La Provincia publicó el siguiente titular: Repsol descarta las plataformas y usará barcos para extraer petróleo en las Islas. El titular no dejaba de ser enigmático puesto que los riesgos de vertidos no disminuyen -incluso es probable que aumenten- utilizando barcos para extraer el petróleo. ¿Habría dado un giro sensato el periódico? La respuesta la obtuvimos en un nuevo titular al otro día: Los empresarios portuarios ofrecen La Luz como centro de operaciones de Repsol. El cuerpo de la noticia nos confirmaba, ante nuestro asombro, que somos una potencia de la ingeniería naval, rama de astilleros, subsector de cascos, especialidad en petroleros. Y allí estaba nuestro intrépido reportero al servicio de Repsol pidiéndoles la opinión a los empresarios, esa casta autóctona que vive de las subvenciones y que lo mismo le da que la pasta venga de la RIC, de Europa o de Repsol con tal de que las perras se las mamen ellos.

El mismo día, el mismo periódico, el mismo reportero, con la misma alevosía, publicaba que La existencia de gas ahorraría a las Islas una regasificadora. La noticia, nuevamente, se basaba en una única fuente: Repsol, tu mejor compañía. Los datos claritos: un gaseoducto conectaría directamente desde los pozos hasta una planta de tratamiento en Canarias. La inversión sería de 457'4 millones de euros de los que 183 millones se quedarían en las islas. Lo tienen todo organizadito. Salvo un detalle: la propia compañía desconoce si encontrará gas.

Jueves, 15 de marzo. Otra vez La Provincia da una lección de imparcialidad: La industria canaria crecería un 3% con el petróleo. La frase fue una de las joyas que el profesor de Análisis Económicos de la Universidad de La Laguna, Francisco Ramos Leal, dejó en una conferencia - debate en la Cámara de Comercio de Fuerteventura. En el debate participó otro ponente: Gilberto Martel, técnico del Instituto Tecnológico de Canarias, cuyo análisis deparó lo que todos sabemos o intuimos, pero con datos: que no habrá beneficios sino altos riesgos. De su intervención, el enviado especial del comando periodístico de Repsol no escribió ni una letra. Por cierto, que tras el repaso que Gilberto Martel le dio a los argumentos endebles del economista, este confesó que si viviera en Lanzarote o Fuerteventura también se opondría a las prospecciones. De eso, La Provincia no escuchó, no vio, no publicó nada. Si quieren seguir desinformados continúen atentos a los titulares de La Provincia. Una gentileza de Repsol.

sábado, 3 de marzo de 2012

Repsol, ese animal de compañía

Repsol y el Gobierno de España han lanzado una ofensiva en busca del petróleo acumulado bajo el fondo marino entre Canarias y el Sahara. Se trata de un proyecto que data del año 2001 y que quedó en suspenso temporal tras la oposición de las instituciones insulares de Lanzarote y Fuerteventura y, sobre todo, por la respuesta ciudadana de ambas islas. Ahora, con un ministro canario haciendo de Moisés, Repsol espera que se le abran las aguas.

Soria, Ministro de Industria, Energía y Turismo, es un personaje clonado de Aznar tanto en su forma como en contenido. Pero, como aquél, tiene una gran virtud: no se anda con rodeos. Su amor por la energía nuclear y por los combustibles fósiles es tan grande como su aversión a las energías renovables. Si en España existiese un Tea Party él estaría sirviendo las tazas. De hecho es a eso a lo que se dedica, a servir a los intereses de las grandes empresas del sector energético con capital español. El 16 de febrero Soria fue la estrella invitada por Repsol al Hotel Ritz de Madrid, justo en medio de la polémica generada por su apoyo a las prospecciones de la compañía en nuestras aguas. Repsol tuvo a bien agasajar a su mamporrero en el hotel Ritz con un menú canario. Parece un chiste, una escena que sería el deleite de la caverna periodística española si el invitado fuese Chávez y el presidente de Irán le ofreciera unas arepas.

Más reciente es la visita de urgencia que el ministro energético ha realizado a Argentina donde Repsol estaba amenazada con una posible renacionalización. Repsol, recordemos, se hizo con YPF -la empresa pública de hidrocarburos argentina- gracias a las políticas impuestas por el FMI y BM que, bajo el argumento de poner en orden las cuentas de aquel Estado, desmantelaron el sector público argentino, regalándoselo al sector privado de capital extranjero. Soria ha explicado que viajó a Argentina a "defender los intereses españoles", como si Repsol fuese una defensora de los intereses de los españoles y no de su accionariado.

Con todo, como en casi todas las acciones que está llevando a cabo el Gobierno del PP, la labor de Soria es sólo una continuación de la iniciada por el PSOE. En el año 2006 el ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, acompañó al presidente de Repsol, Antonio Brufau, a defender "los intereses españoles" a Guinea Ecuatorial. La recompensa fue la firma de contratos millonarios; la contrapartida fue una visita de Obiang a España a devolver la cortesía y el silencio institucional y mediático ante la violación sistemática de los derechos humanos en el país africano. A partir de ahí Brufau y Moratinos se hicieron compañeros de viaje inseparables: juntos acudieron a Kazajstán, Uzbeskitan, Turkmenistan y Venenzuela. Y juntos firmaron sensacionales contratos de cooperación técnica y científica en "defensa de los intereses españoles" con algunas dictaduras de países que difícilmente la mayoría de los españoles serían capaz de ubicar en un mapa.

En el año 2011 Repsol obtuvo unos beneficios oficiales de 2193 millones de euros. En los años precedentes sus tasas de beneficios fueron aún mayores. A pesar de ello Repsol ha sido recientemente beneficiada con una subvención otorgada, ni más ni menos, que por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo. Es decir, una empresa que en el año 2010 reconoció unos beneficios superiores a los 4000 millones de euros será subvencionada con 150.000 euros (obtenidos de nuestros impuestos) como si se tratara de una ONG sin ánimo de lucro. El dinero irá destinado a la realización de proyectos en la denominada zona de influencia en la amazonía de Ecuador donde Repsol lleva años expoliando los recursos naturales, desarticulando a las comunidades indígenas, impulsando el etnocidio y contaminando a la naturaleza y a las personas.

Las actividades de Repsol en Latinoamérica son bien conocidas, sobre todo por los pueblos que las sufren. Los desastres medioambientales y la violación de los derechos humanos que acontecen en Ecuador, gentileza de Repsol, se repiten en Bolivia, en Perú, en Colombia o en Argentina. La trascendencia de sus desastres es ocultada sistemáticamente por los medios de persuasión de masas. Ninguna noticia crítica con la compañía (salvo a las que se refieren a las luchas por el poder de sus grupos accionariales) es publicada ni emitida. Los medios periodísticos empresariales obtienen mayores ingresos por publicidad que por la venta de sus productos y Repsol (y la Caixa, uno de sus principales accionistas) es una importante fuente de financiación. En un mismo espacio de falta de ética elemental confluyen una multinacional que mata, un periodismo que silencia y los Gobiernos que trabajan para que la compañía encuentre expeditos los territorios donde esquilmar.

Esta criatura inmoral ha puesto sus ojos en las aguas canarias y saharianas. Las cuadrículas donde se realizarán las prospecciones distan, en algunos casos, a sólo 10 kilómetros de las costas de Fuerteventura. En abril del año 2010 una plataforma gestionada por la British Petroleum reventó en el Golfo de México. Durante 86 días el petróleo y el gas fueron derramados al océano, aproximadamente 800.000 metros cúbicos, en el mayor derrame de hidrocarburos al mar que ha conocido la humanidad. Las características de la explotación petrolífera en el Golfo de México es similar a la que se pretende instalar cercana a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. La profundidad hasta el suelo marino ronda, en ambos casos, los 1600 metros. A esto se añade la perforación del suelo marino hasta llegar a la bolsa de petróleo, entre 1500 y 2000 metros más. En caso de accidente las posibilidades de taponar el vertido pudiera significar, como en el caso del Golfo de México, un trabajo de cerca de tres meses y las consecuencias del derrame durarían aún un tiempo de difícil cuantificación. A nadie, incluso a Soria, se le puede escapar las consecuencias que podría tener para un territorio cuya actividad productiva se limita al turismo y que obtiene toda el agua de consumo ciudadano a través de la desalinización del agua de mar.

Sobran pues argumentos éticos, medioambientales y sociales para ofrecer resistencia a Repsol y a su consejo empresarial en la sombra encabezado, ahora, por un ministro canario que defiende los intereses de su multinacional por encima de todas las cosas y por debajo de todas las aguas.