jueves, 27 de marzo de 2014

Hace dos años


Hace dos años que miles de personas se manifestaron públicamente contra las prospecciones petrolíferas en Canarias. Las manifestaciones fueron multitudinarias en Lanzarote y Fuerteventura pero en otras islas se oyeron también miles de voces contra el próposito de la multinacional Repsol y el Gobierno de España de imponer su negocio en contra de la voluntad popular. Han pasado dos años y, por diversas circunstancias, Repsol no ha puesto su pica en nuestras aguas. La efeméride permite determinar algunas reflexiones; estas son algunas.

La potencia ciudadana

Aquellas manifestaciones fueron fruto, sobre todo, de la capacidad organizativa de la ciudadanía. Un grupo importante de personas dedicó su tiempo y su energía a explicar la amenaza que se avecinaba, a reunir y trasladar información, a realizar acciones preparatorias y, en definitiva, a lograr que se extendiera la necesidad de que se les tomara en cuenta. No hicieron falta muchos argumentos: una parte importante de la sociedad comprendió que la amenaza no era ficticia y, que de llevarse a cabo, las repercusiones que tendría sobre la economía, el medio ambiente y el tejido social de estas islas podían ser irreparables.

Estas manifestaciones tenían antecedentes recientes. Las mayores manifestaciones populares de la última década en Canarias tuvieron como objetivos la paralización de proyectos desarrollistas e innecesarios que solo pueden ser justificados por los intereses de grupos empresariales y políticos, valga la redundancia. En Tenerife hasta cinco impresionantes manifestaciones se materializaron en contra del tendido eléctrico que afectaría a los montes del sur y contra la construcción del puerto de Granadilla. En ambos casos fue también la ciudadanía la que se implicó y organizó participando de experiencias autogestionadas y ofreciendo resistencia ante los poderes políticos y económicos. Las motivaciones ecologistas, en sentido amplio, han logrado generar más contestación pública y más fórmulas de activismo político que la situaciones derivadas de indicadores sociales que, en buena lógica, deberían haber movilizado un día sí y otro también a tantas y tantas personas cuyas vidas se ven afectadas por las decisiones que han tomado los poderes. Los índices de desempleo, de pobreza, de precariedad, de exclusión; el deterioro de los servicios sociales, de la sanidad, de la educación; la corrupción generalizada de la clase política, las leyes injustas o el robo financiero no han motivado, con el mismo énfasis, la protesta ciudadana en nuestro país. Las razones de esta descompensación son muchas pero lograr identificarlas con nitidez es extremadamente complejo. Queda pendiente para otras reflexiones.

Los medios y los fines

Un hecho significativo diferencia las grandes manifestaciones de Tenerife a las que tuvieron lugar hace dos años contra las prospecciones petrolíferas, En Tenerife la gente se tuvo que enfrentar contra todos los grandes partidos políticos y contra todos los medios de información. El PSOE, el PP y CC formaron un frente común en defensa de sus intereses económicos. La prensa, radios y televisiones hicieron campaña desmovilizadora y solo informaron cuando los acontecimientos los superaban, ofreciendo pequeñas columnas de opinión para dar una ridícula apariencia de neutralidad. La Televisión Canaria se puso en la labor de desinformación siguiendo las directrices políticas: no solo no informaba sino que participó activamente en la defensa del proyecto de Granadilla volcando anuncios con dinero público o cifrando en dos mil personas la asistencia a una manifestación que la policía local había cifrado en más de setenta mil.

En el asunto de las prospecciones petrolíferas CC y el PSOE, arrastrados por las encuestas sociológicas y animados por el espíritu electoralista, desplegaron todo su aparato propagandístico para coincidir, al menos en el plano teórico, con la voluntad popular contestataria por primera vez en la historia reciente de este archipiélago. Un mes antes de las manifestaciones Repsol también había desembarcado con sus asesores de marketing, se reunieron con los directores de los medios canarios, despacho por despacho, y lograron, vaya usted a saber cómo, que algunas radios y periódicos empezaran a publicar reportajes y titulares que convencieran de las bondades económicas que iban a generar las extracciones petrolíferas. Se publicaron sin ningún pudor ni rectificación los datos que ofrecía Repsol y el periodista de La Provincia Julio Gutiérrez, en un impresionante ejemplo de periodismo de investigación, logró encontrar un canario que trabajaba en una plataforma de Repsol en Tarragona para hablarnos de la pulcritud de su trabajo y de las excelentes medidas de seguridad de la compañía.

Con las prospecciones petrolíferas el despliegue de la televisión y radio autonómicas fue, y está siendo, inversamente proporcional al silencio que dispensan a cualquier posibilidad de crítica en cualquier otro asunto que afecte a su dueño de facto, el Gobierno de Canarias. Las prospecciones petrolíferas se han convertido en la noticia que más cobertura ha recibido de la televisión pública y su tratamiento informativo, tan sesgado como propagandístico, ha convertido en figuras mediáticas ecologistas a Paulino Rivero, Mario Cabrera o Pedro San Ginés. Una trasmutación fruto de la sociedad del espectáculo: los que ahora, de súbito, defienden la biodiversidad marina no tuvieron escrúpulos en descatalogar el sebadal para permitir las obras de Granadilla.

En el sumidero de las contradicciones

Los movimientos ciudadanos que impulsaron aquellas manifestaciones asumieron desde el principio que el No a las prospecciones carecía de sentido ideológico si no se aceptaba la necesidad urgente de impulsar un nuevo modelo energético para Canarias. De ahí que las pancartas y eslóganes de aquellas manifestaciones expresaran esa coherente reivindicación. Y tal modelo solo puede estar basado en las energías limpias y renovables, en su titularidad pública y en el control ciudadano. Y ahí es cuando toda la fuerza ecológica de la clase política canaria queda con el culo al aire.

El ejemplo de Fuerteventura es diáfano: en estos dos años no se ha instalado ni un nuevo autogenerador eólico; los proyectos para huertos solares y pequeñas instalaciones de energías limpias están paralizadas; el Gobierno de Canarias ha aprobado un nuevo tendido eléctrico de alta tensión en la isla para conectar las centrales térmicas convencionales; el Valle de Agando queda recalificado como suelo industrial estratégico para permitir la instalación de infraestructuras y empresas del sector energético tradicional pero, eso sí, tendremos un Parque Tecnológico con edificios bioclimáticos que albergarán las nuevas oficinas de las empresas constructoras majoreras.

La realidad es difícil disfrazarla. Hace apenas unos meses el Gobierno de Canarias aprobó las Directrices de Ordenación Sectorial de Energía (DOSE) que sustituyen al Plan Energético de Canarias (PECAN), ese que en su última actualización aseguraba que en el año 2015 Canarias alcanzaría un 30% de producción energética basada en las renovables (en la actualidad solo se ha llegado al 6%). Las directrices consagran que el negocio energético quede en exclusivas manos privadas, deja sin competencias a las administraciones locales para la planificación del sector y, sobre todo, admite al gas como animal de compañía energético, limpio y renovable. El futuro energético de Canarias pasará, gracias al PSOE y CC, por un combustible fósil, escaso como el petróleo, contaminante y altamente peligroso. No se trata de una contradicción, se trata de una decisión política impulsada desde hace años que ahora toma cuerpo, casi secretamente, sin debate ni propaganda.

¿Un modelo?

Dentro de los argumentos que se exponen para oponerse a las prospecciones petrolíferas están los que acentúan las graves consecuencias que un posible derrame pudiese tener en el sector turístico sobre el que bascula la economía de Canarias ,especialmente en Fuerteventura y Lanzarote. Incluso se opina que, sin ocasionarse un accidente, la industria petrolífera ya incidirá negativamente sobre el sector. La primera hipótesis es evidente: la economía de las islas sufriría una crisis traumática si un vertido similar al del Golfo de México llegara a producirse en nuestras costas. La segunda situación hipotética es más cuestionable pero concedamos que el principio de precaución aconseja no someter a tensiones un sector económico que se muestra, a menudo, impredecible.

Es lógico que la clase política y los empresarios del sector hayan incorporado a la oposición a las prospecciones un discurso que defiende sus intereses. Pero resulta paradójico que desde posiciones ecologistas y de izquierda se haga una defensa acrítica de un sector económico -el turismo- que está controlado por empresas extranjeras y cuya expresión autóctona es la de un empresariado que pertenece a ese mínimo porcentaje de personas que acapara el sesenta por ciento de la riqueza del país, que no duda en aumentar las tasas de explotación de sus trabajadores, que no han tenido el menor miramiento en arrasar nuestro medio ambiente, en saltarse todas las normas y leyes y en evadir sus impuestos con fórmulas legales o ilegales. Que un empresario del sector manifieste que nuestro petróleo es el turismo tiene toda la lógica: es su negocio. Pero que analistas, profesores y portavoces ecologistas defiendan el turismo porque es el modelo de desarrollo que hemos elegido no hay por dónde cogerlo. En esta tierra nunca hemos tenido la oportunidad de elegir nada. Siempre nos han impuesto sus planes sin tener en cuenta nuestra opinión y sin pensar en el bien común. La actual crisis del sistema es el mejor (y el peor) de los ejemplos de cómo funciona el sector: con las mejores cifras de turistas y de ocupación de la historia, el desempleo no baja pero sí sube la precariedad y la explotación de los trabajadores y trabajadoras hasta límites desconocidos en cuarenta años de desarrollismo turístico.

A veces nos transformamos

Los procesos de contestación ciudadana son complejos por su propia composición heterogénea. En la multitud se reúnen aspiraciones tan diversas como lo son sus integrantes. Esa es su inconsistencia pero también su principal virtud. En el camino aparecen los conflictos, los oportunismos, las tensiones. Pero Canarias ha conseguido ofrecer, a través de su voz colectiva, un ejemplo del que tal vez no seamos plenamente conscientes: el primer pueblo que decide que no quiere extraer su petróleo; el primer pueblo que se manifestó por un futuro limpio y renovable, que es lo mismo que reivindicar que queremos futuro.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Dos convocatorias en Fuerteventura


El viernes, día 21 de marzo a las 20 horas se celebra una charla debate en Gran Tarajal sobre Nacionalismo y Geopolítica. El ponente es Domingo Garí Hayek, doctor en Historia Contemporánea y profesor de la Universidad de La Laguna. Domingo es autor, entre otros, de los siguientes libros: Historia del Nacionalismo Canario; Historia del Movimiento Canarias Libre; una biografía de Antonio Cubillo; Historia Contemporánea del Líbano; El retorno de la polis; Tenerife en Rojo. Su última obra, vinculada con el tema de su intervención en Gran Tarajal es La ONU, Canarias y las descolonizaciones africanas.


Una buena oportunidad para comprender y reflexionar sobre el papel de Canarias y su posición política y geoestratégica en nuestros días que nos ofrecen los compañeros de la Asociación Acción Social Obrera dentro de su programa Debatir para Construir.



El sábado 22 se celebrará en Madrid la Marcha por la Dignidad. En realidad las marchas ya se han iniciado partiendo desde diversos lugares del Estado, recorriendo pueblos y ciudades hasta confluir, el día 22 en la capital. La Marcha, convocada por los colectivos y sindicatos más combativos tiene como objetivos la lucha contra los recortes, el desempleo, la pérdida de derechos y contra los gobiernos y un sistema que no nos representa; y a favor la instauración de una renta básica, el impago de la deuda, por las libertades democráticas y una sociedad más justa e igualitaria. En Fuerteventura, además, se han añadido dos reivindicaciones que nos tocan de cerca: nuestra oposición a las prospecciones petrolíferas y a la militarización de la isla.

En Fuerteventura varios colectivos se han unido formando la Asamblea Popular de Fuerteventura (Plataforma Antidesahucios, Interdindical, Mesa Ciudadana por una Sanidad Universal, Redesscan, Plataforma La Costa, Marea Verde educativa, Altihay, Movimiento Ciudadano No Petroleras Sí Renovables) convocando una Concentración y Manifestación en la Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras uniendo sus voces a la de miles de personas del resto del Estado. Recuerden, el 22 de marzo, a las 11'30.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Una isla en guerra


(Imagen extraída de www.laprovincia.es)
En los últimos años tres infraestructuras militares de la isla de Fuerteventura han sido declaradas de interés para la Defensa Nacional. Se denominan zonas de interés para la Defensa Nacional las extensiones de terreno, mar o espacio aéreo que así se declaren en atención a que constituyan o puedan constituir una base permanente o un apoyo eficaz de las acciones ofensivas o defensivas necesarias para tal fin[1]. En total cerca de 50 kilómetros cuadrados, el 3% de la isla, tienen la máxima protección que les otorgan las leyes españolas para el entrenamiento, el espionaje y como centro de operaciones para el desplazamiento de tropas a otros países. Una base militar con carácter ofensivo no declarada oficialmente.

En el año 2009 la montaña de La Muda (municipio de Puerto del Rosario) fue declarada de interés para la Defensa Nacional[2]. En junio de 2012 se amplía la zona declarada para permitir la instalación de nuevas infraestructuras vinculadas al Sistema Conjunto de EW «Santiago»[3]. Este “Sistema” es un programa secreto que complementa la red de espionaje militar destinado a la denominada Guerra Electrónica[4]. El programa se articula a través de varios proyectos de espionaje. En el caso de La Muda sus instalaciones -blindadas- estás destinadas al proyecto SCATER II, siglas de Sistema de Captación de señales Terrestres. Salvo que Defensa considere a los habitantes de esta isla como enemigos potenciales para su seguridad, las antenas van dirigidas a captar señales terrestres de los países cercanos del norte del África continental, en especial en los países ribereños y la zona del Sahel[5].

En marzo de 2012 se declaró de interés para la Defensa Nacional el campo de tiro de Pájara, municipio del sur de la isla[6]. Este campo de tiro se creó en 1976, para que los legionarios, recién desembarcados de la colonia española en el Sahara, pudieran seguir entrenando con armas y fuego real. El paso del Tercio Juan de Austria por Fuerteventura (2.500 legionarios a una ciudad de tan solo 12.000 habitantes) se saldó con innumerables enfrentamientos con la población civil, atemorizando a sus pacíficos habitantes y dejando un reguero de tropelías que van desde el asesinato de civiles hasta el secuestro de barcos y aviones. Los 42 millones de metros cuadrados expropiados pertenecían a 35 vecinos particulares aunque la gran mayoría del espacio era terreno mancomunado, propiedad municipal. Desde entonces los vecinos y vecinas de Pájara han tenido que soportar no solo el robo por parte del Estado de unos terrenos heredados y custodiados desde hacía más de cinco siglos, sino también las continuas molestias de convoyes, helicópteros, bombazos y el destrozo continuo de ese espacio natural y etnográfico. Quizás por eso, en su estrategia de intentar vender las excelencias de la presencia militar en la isla, se ha llegado al más ridículo de los oxímoron: en el primer acto de celebración del 425 aniversario de la Capitanía General de Canarias se presentó el libro Amanay: naturaleza y conservación para demostrar, en palabras del Jefe del Mando en Canarias, que en ese campo de tiro se hace “adiestramiento sostenible”[7].

Con su declaración de interés para la Defensa Nacional, el campo de tiro ha aumentado de hecho su perímetro de seguridad, apropiándose así de más terreno particular y comunal. No está de más recordar que el campo de tiro ha sido utilizado innumerables veces para el entrenamiento de las tropas que defienden la seguridad española en lugares tan cercanos y amenazantes como Afganistán,  como la llevada a cabo en marzo de 2013 con presencia incluida del ministro de Defensa, Pedro Morenés.

Apenas un año más tarde, en abril de 2013, el acuartelamiento Teniente Coronel Valenzuela, en el municipio de Puerto del Rosario, también se declara como de interés para la Defensa Nacional, ampliándose su perímetro de seguridad[8]. Esta instalación, utilizada como centro de instrucción de reclutas para la Legión hasta 1996, está situada estratégicamente al lado del aeropuerto de Fuerteventura y posee el triste honor de haberse transformado en campo de reclusión para los inmigrantes que en la década pasada arribaban en pateras a las costas de la isla.

El seis de enero del presente año el teniente general Juan Martín Villalón, jefe del Mando Militar de Canarias, manifestó que de acuerdo con el concepto de «frontera avanzada» en el continente africano, el Mando de Canarias debe mantener un papel predominante como vanguardia ante posibles intervenciones en ambiente desértico». El alto militar se entretuvo en detalles: la principal unidad de despliegue con la que cuenta el Archipiélago, la Brigada Ligera Canarias XVI, una de las cinco brigadas ligeras con las que cuenta el Ejército español, está en condiciones de desplegarse por sorpresa, en cortísimo espacio de tiempo, a través de unidades helitransportadas donde fuera necesario. También reveló que esta Brigada recibirá en breve un número significativo de blindados medios sobre ruedas, vehículos protegidos y de alta movilidad táctica, así como morteros y cañones que aumentaran «considerablemente su potencia de combate y exigirán un esfuerzo adicional en el adiestramiento». Por último, también informó de que esta Brigada ha ejecutado ejercicios militares simultáneamente en Fuerteventura y Mauritania, en cumplimiento de un acuerdo de colaboración con el Ejército de Mauritania, y que ha «contribuido con un batallón a la Fuerza Conjunta de Reacción Rápida y con otro a la Fuerza de respuesta de la OTAN»[9]. Apenas unos días después, el 30 de enero, desembarcaban en Fuerteventura 16 vehículos blindados que habían sido retirados de la ocupación española en Afganistán además de una cantidad de munición sin especificar ni cuantificar.

A todo este escenario prebélico se une la peligrosa circunstancia del proyecto de Repsol y del Gobierno de España de realizar prospecciones petrolíferas en las aguas colindantes a Lanzarote y Fuerteventura. El asunto, si hemos de creer al entonces jefe del Mando Militar de Canarias, teniente general César Muro Benayas, no es baladí. Según este militar “el tema del petróleo, que va a saltar, va a ser un foco de inestabilidad y aumentará la tensión”. Añadiendo una sui géneris  clase magistral de geopolítica militar: "Esto no es León o Segovia. Hay que ser conscientes de que vivimos en las Islas a cien kilómetros del continente africano, y por aquí pasan todos los barcos; y cerca está Al Qaeda del Magreb islámico, el grupo más violento de los terroristas. Los europeos saben qué significa ser agredidos por un vecino"[10].

Así pues, Fuerteventura, la más cercana de las Islas Canarias al continente africano, cuenta con un sistema de espionaje dirigido hacia él; con un campo de adiestramiento geográficamente similar al que se encontrarán en la más que probable guerra en esa zona; con una Brigada, convertida en unidad especial para los ambientes desérticos, que regularmente se entrena en ella; con acopio de armas, municiones y vehículos preparados para una intervención rápida y un acuartelamiento colindante al aeropuerto que ha extremado recientemente sus medidas y zona de seguridad. Estos datos quedan, además, refrendados por las manifestaciones de los militares de mayor graduación en Canarias. Lejos de alimentar teorías conspirativas la realidad contrapone su lamentable versión: la de una isla que contra su voluntad prepara la guerra que luego veremos por televisión camuflada, como siempre, de intervención humanitaria y democrática.








[1]     Artículo 2 del Real Decreto 689/1978, de 10 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional, que desarrolla la Ley 8/1975, de 12 de marzo, de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional.
[2]     Orden DEF/1411/2009
[3]     Orden DEF/1413/2012
[4]               Sofisticados equipos radiogoniométricos de interferometría correlativa, radiogoniómetros de banda ancha, receptores de comunicaciones de exploración rápida, receptores digitales de exploración de señales radar, sensores optrónicos, sistemas de clasificación de señales, sistemas de análisis y fusión de datos, sistemas de proceso y sistemas de comunicaciones específicos.
[5]     Información publicada en el periódico El País (29-10-2013).
[6]     Real Decreto 600/2012
[7]     Canarias 7,  11-1-2014
[8]     Orden DEF/609/2013
[9]     Extracto de la pregunta parlamentaria presentada por el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo Iturbe. Boletín Oficial de las Cortes Generales de 27 de enero de 2014.
[10]   La Provincia, 24 de enero de 2014.

martes, 21 de enero de 2014

Una cuestión cultural



La gente es la caraba: le dan la mano y se cogen el codo. Vivieron por encima de sus posibilidades en tiempos de bonanza y ahora, en plena crisis del sistema, quieren seguir aprovechándose. Desalmados. Hay gente que no paga su piso al banco y se quiere quedar a vivir en él; hay gente que aprovecha los restos de comida en los contenedores para comer gratis; hay gente que reclama una ayuda por no trabajar; gente que se queja por estudiar y cuando el sistema se lo prohíbe también se queja y hasta hay gente desesperada que se suicida para joder la pavana y ocasionar más gasto público: investigaciones, levantamiento de cadáveres, autopsias y molestias al tráfico por el cortejo fúnebre.

También hay gente que a veces se enferma y, en vez de automedicarse y aislarse hasta que el óbito le sobrevenga, va al centro de salud, al hospital, al médico, como si fuese un derecho. Y hay energúmenos insolidarios que están más sanos que una rosa y colapsan los pasillos de nuestros hospitales para aprovechar el menú, los cuidados de las enfermeras, el placer de un sedante y observar, desde una cómoda camilla compartida, a los enfermos de verdad y escuchar sus quejidos. Hay gente para todo. Gente parásita que se alimenta de un organismo ajeno: se incrusta en el estado del bienestar, vive a base de engaños y termina por corromper el sistema que lo mantiene vivo.

En Canarias hay, por lo menos, cuatrocientos de estos seres inmorales que, en connivencia con sus familias, han decidido permanecer sanos en las camas de la sanidad pública. Pero Paulino Rivero, que está en todo, los tiene calados. Sobre todo a sus familiares que sabiendo que están sanos los dejan abandonados como perros en el verano. Prefieren no tenerlos en casa dando la paliza, cambiándoles el canal de la tele, demandando un plato de comida, haciéndose los enfermos.

“Tenemos una buena sanidad -comentó el presidente ultraperiférico- pero cuatrocientas personas están en condiciones de irse a su casa y sus familiares no los recogen, bloqueando las camas que hacen faltas para otros pacientes. Es una cuestión cultural”. No digan que no entran ganas de formar una brigada de enfermos de verdad, presentarse en los pasillos hospitalarios y desahuciar a esos incultos a muletazos limpios. Y eso que son autóctonos porque a los inmigrantes hace tiempo que Paulino les prohibió enfermarse, pero, ni por esas, bajan las listas de espera. Son autóctonos, pero desafectados de la suficiente cultura como para saber que el Gobierno de Canarias tiene una excelsa red de residencias públicas gratuitas y un sinfín de prestaciones y ayudas sociales como para no tener que estar ocupando, como vulgares antisistemas, los pasillos y las camas que les corresponden a los enfermos que tosen, cojean y se infartan de verdad.

Y a este hombre ¿no hay ningún familiar ni ningún alma bendita que lo recoja y lo desaloje por estar ocupando un puesto que le queda más ancho que la ropa de brega del Pollito de la Frontera?



viernes, 17 de enero de 2014

Hagamos un mundo para que Gelman se quede. Por José de León


El amigo Pepe el Uruguayo nos manda este precioso homenaje al recientemente fallecido Juan Gelman para que lo publiquemos en el blog. 


Sin embargo, y a pesar de todo, yo soy otro… nos decía Juan, allá por la mitad del siglo que nos dejó. Y fui otro.

Recuerdo aquel libro sin tapas, de páginas amarillas gastadas por el tiempo. Llegó a mis manos, en una fría tarde lagunera, obsequio del amigo Víctor Caro. Estábamos enredados en militancias, enredo que me sigue acompañando. Lo encontró en un rastro en Madrid, después de haber pasado por manos, ojos, sentimientos y compromisos anónimos.

Y fui otro. Y otras empezaron a ser algunas de mis manías y mi forma de ver algunas cosas y de escribir y pintar algunas cosas, también fueron otras. Ya Juan Gelman formaba parte de mis bolsillos y de mi todavía escasa biblioteca.

 Bartolomé y su juventud morida, Javier Fernández Quesada y nuestra batalla contra el olvido, huelgas, tejerazos, luchas y amores, Gelman ya formaba parte de los grandes carteles, de los urgentes panfletos, de los encuentros poéticos, de las dedicatorias y de mis amares y andares.

¿A dónde fue la obrera enamorada?¿por qué caminito se fue? Y aparecía Gelman en un 8 de marzo y en las letras del Taller Canario.

Voy a firmar aquí porque me digo, que es bueno andar con la sonrisa entera, silbar bajito una canción cualquiera, tener un perro, un árbol, un amigo…… voy a formar aquí contra el espanto, por la paz, por la vida, por el canto, por el gorrión que vuela cuando beso. Brotaba el encanto de Juan en Tefía cuando nos reunimos para proclamar nuestro rechazo a las máquinas de guerra y a la entrada en la OTAN.

Salía Gelman de la tierra, enredado en tabaibas y barrancos, para decir con la tibieza de sus frases que no queríamos cemento en Veneguera, y allá el Juan nos echó una mano en forma de palabras.

El inmenso dolor que se formó en su aliento, lejos de caminar a la agonía, caminaba a la esperanza y se convertía en una fuerza enorme salida del papel…  o de la voz. Hijos, nueras, amigos, que compañeraron y acompañaron su tiempo, robados de la vida, habitaron en su corazón, en su mente, en sus sueños y en su irreductible abrazo a la verdad.

Encontró a su nieta, nacida del secuestro y la muerte de su madre, justo en mi paisito, por esos milicos de ambos lados del Plata, en una tarea común y con unos galones comunes que no sabían de frontera, porque la barbarie era su patria. Allá otra buena gente, como José Saramago, le ayudaron a encontrarla. Gelman la imaginó para luego presenciarla, besarla, abrazarla para que venciera el olvido y el fracaso.

Amó Gelman, seguro que amó intensamente, según delata el rastro de sus versos y la huella de sus andares.
Se quedó por México y allí, en estos últimos años, Gelman se había hecho amigo íntimo del presente, y hablaba de él con un gran conocimiento de causa. Muchos y bellos artículos de opinión. Hablaba de la guerra, de la discriminación de la mujer, de la causa de los más débiles, del  mundo que vendrá…

Pero como él mismo se preguntaba, hablando de ese mundo tierno de los que se juegan el tiempo y el tipo, ¿a dónde irán a parar?  A dónde, a dónde, cuando la vida es ancha a partir de ellos, a partir de sus brazos tendidos hacia el mundo...

A ese poeta que ayer nos dejó,  que se fue mucho más acá del  recuerdo, al que le ocurría la suavidad del alma, en el aliento de cada revolución, quiero desde este mundo tan necesitado en el que andamos, donde hace falta tanta gente que haga algo por torcer tanta injusticia… esperarlo. A ese poeta, digo, le espero de nuevo en el primer amanecer que me tropiece, para salir con él, por ese camino largo que nos queda todavía.

José de León (Pepe el Uruguayo)


viernes, 27 de diciembre de 2013

Colorines

(Viñeta de El Roto)
En el barrio de El Charco, en Puerto Cabras, durante casi cuatro décadas existió el colegio público General Primo de Rivera, construido por obra y gracia del Mando Económico Militar de Canarias en los años de posguerra. Ya vetusto y ruinoso el colegio fue demolido. A principios de la década de los 90 del pasado siglo se construyó, en ese lugar, Colorines, un edificio destinado a acoger una guardería municipal. Nunca lo fue. Los graves problemas de escolarización en Fuerteventura (y de incompetencia en la gestión educativa) hicieron que durante un tiempo fuese cedido a la Consejería de Educación para acoger a niños y niñas de educación primaria. Construido el nuevo colegio San José de Calasanz las criaturas se trasladaron y el Ayuntamiento recuperó el espacio. Desde entonces, ese lugar público municipal ha sido utilizado para múltiples menesteres, desde la realización de cursos varios hasta concursos y exposiciones ornitológicas.

Hace unos meses una persona nos informa que Colorines va a ser cedido (o vendido o regalado) a un colegio privado y que incluso ya se había dado la orden a los trabajadores y colectivos que utilizaban el centro para que lo fueran desalojando. Nos pareció increíble. Tanto que uno de los presentes, dedicado profesionalmente a la escuela pública, soltó una queja de la que esperamos no tenga que lamentarse: ¡por encima de mi cadáver! Pasaron las semanas y volvimos a preguntarle a nuestro informante. Este nos confiesa que no hay nada nuevo y que parece que tal atrevimiento (ceder un espacio público dedicado a la enseñanza pública a una empresa privada cuyo negocio es la enseñanza) había quedado paralizado. Respiramos aliviados, sobre todo el colega que iba a ofrecer su vida por la causa. Pero parece que la cosa iba y va en serio. En julio el Pleno Municipal, amparado en la quietud estival, aprueba la desafectación de Colorines; en septiembre se publica en el Boletín Oficial de la Provincia.

¿Desafectación? Desafectar, nos aclara el diccionario, es declarar formal o tácitamente que un bien de dominio público queda desvinculado de uso o servicio público. Es el primer paso para su privatización posterior. La táctica es la siguiente: se desafecta y luego -en el mejor de los casos- se saca un concurso público para ceder -o vender- las instalaciones a una empresa privada. Ese concurso ya tiene ganador, porque el (futuro) ganador ya cuenta con información privilegiada y, si lo apuran mucho, diseña hasta las bases de la oferta. Es un suponer. Porque claro, lo mismo a Marcial Morales le da por evitarse tan engorroso trámite y después de desafectarlo ya se lo afecta directamente al coleguita agraciado que lleva meses insistiendo en que colorines y colorado ese espacio público se ha terminado. Y hasta es posible que el futuro ganador, dueño de otra guardería, ya tenga hasta comprado el material escolar necesario para cuando el alcalde desafectador le entregue nuestro patrimonio a precio de saldo. Vamos, es otro suponer.

En el lenguaje posmoderno se cambia el continente para evitar mencionar el contenido. Ya se habían inventado la externalización para privatizar hasta el mismo sol. El Ayuntamiento de Puerto del Rosario es más sutil, se inclina por la desafectación como vía para el trasvase de lo público hacia lo privado, de lo nuestro hacia lo de ellos. ¿Y si ya puestos aprendiéramos de sus tácticas y desafectáramos el Ayuntamiento? Imposible: la legislación y el diccionario lo impiden porque antes tendríamos que demostrar que esa institución ejerce, aun disimuladamente, un servicio público.


sábado, 30 de noviembre de 2013

Tindaya en peligro y el PSOE en el limbo

En los últimos meses se han resuelto dos causas judiciales sobre la Montaña de Tindaya y el esperpéntico proyecto de agujerearla bajo la coartada de una pretenciosa obra de arte. La primera de las causas fue ganada por la Federación Ecologista Ben Magec – Ecologistas en Acción. El Gobierno de Canarias había aprobado, gracias a la labor del descatalogador de especies Domingo Berriel, las normas de conservación de ese Monumento Natural. Las normas fueron redactadas no para conservar el espacio y sus valores sino para permitir el agujero de Chillida. Las normas, entre otras barbaridades, obviaban la delimitación del Bien de Interés Cultural (BIC) que, por ministerio de ley, le corresponde al albergar la montaña una importantísima estación de grabados rupestres. Los grupos ecologistas y los profesionales de la arqueología en Canarias llevaban casi veinte años solicitando su declaración de BIC, su delimitación y su protección. En todas esas peticiones se solicitaba que se declarara Bien de Interés Cultural a toda la montaña. A pesar de ser el órgano competente y de estar obligado a su declaración formal, el Cabildo de Fuerteventura jamás procedió a hacerlo, incumpliendo lo legalmente dispuesto.

La sentencia anula las normas de conservación aprobadas por el Gobierno de Canarias, entre otros argumentos, porque no se había procedido a la delimitación del BIC. Al día siguiente el portavoz del Gobierno de Canarias manifestó que el proyecto (de abrirle un boquete para negocio de particulares) seguiría adelante. Es un proyecto irrenunciable; más bien un negocio irrenunciable.

Después de veinte años solicitando su protección real, el Cabildo Insular de Fuerteventura, a través del consejero de Cultura del PSOE, Juan Jiménez, se despachó el expediente de declaración de BIC en un mes. Para ello se volvieron a saltar lo dispuesto en la legislación: se debe realizar un estudio pormenorizado de los valores a proteger, estableciendo la protección no solo a los grabados, sino al espacio que los sustenta y los dota de contexto e interpretación: la Montaña de Tindaya. No se realizó ningún estudio. El expediente se basa en el informe de Fernando Álamo Torres, procedente de la memoria arqueológica del proyecto de Chillida. La Consejería de Cultura y Patrimonio, además, cercenó el informe técnico: en el estudio se solicitaba la protección no solo de los grabados sino de todos los valores arqueológicos de la Montaña. Para mayor escarnio, la delimitación propuesta por el Cabildo es de dos metros a partir de los grabados algo que, según el doctor en Historia y arqueólogo José de León, no tiene precedentes en toda la gestión del patrimonio histórico del Estado español. En resumen, una mierda de expediente que debería avergonzar al consejero y a los técnicos que lo firmaron y que volverá a enredar aun más, si cabe, la madeja administrativa de un caso delirante.

La segunda sentencia es de apenas una semana. El Tribunal Supremo ha desestimado la devolución del dinero público -23 millones de euros- que nos robaron directamente a través del entramado corrupto que auspició el propio Gobierno de Canarias. Es más, la sentencia deja claro que el Gobierno fue parte conocedora e interesada de ese robo. Al día siguiente, cómo no, el portavoz del Gobierno volvió a repetir la consabida matraquilla: el proyecto es irrenunciable. A estos les da igual las sentencias judiciales, el dinero común y la oposición ciudadana. El negocio es el negocio. Pero, casi al mismo tiempo, la diputada majorera del PSOE, Belinda Ramírez, manifestaba que la obra no es un proyecto prioritario y que no se debe gastar ni un euro más en esa ocurrencia. ¿A quién debemos creer?

El caso Tindaya es sintomático del estado catatónico en el que se encuentra un partido que pretende  ser una alternativa de gobierno. Y es un ejemplo de por qué las personas de izquierdas que alguna vez creyeron su canto de sirena les dan la espalda. Son incapaces de plantarse, si quiera, ante un caso flagrante de corrupción que arrastra la friolera de dieciocho años. Dicen una cosa y hacen la contraria solo con la finalidad de beneficiarse de los repartos de cargos que le garanticen cuatro años en la política profesional. No hay más. Mientras la diputada majorera vendía el humo a los cuatro vientos, su compañero de partido, Juan Jiménez, firmaba un expediente que constriñe la delimitación del BIC a su mínima expresión, para que no sea impedimento a la osadía de vaciar el espacio natural y cultural con más figuras de protección de este Archipiélago.

Y nos entra la duda de si nos toman por tontos o no dan más de sí, porque esa estrategia de permanecer en el limbo político la repiten con insistencia. Un ejemplo más de cómo un partido lleva a lo extremos la máxima de que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha. El PSOE en Canarias saca su mano izquierda para brindarle al sol y si tiene que cerrarla para entonar la Internacional ante las cámaras no duda en hacerlo. Con la derecha contribuye, sin ambages, a limitar los derechos civiles y a participar de la corrupción sin mostrar arrepentimiento. Tindaya, es todo un ejemplo.