Observen esta portada. Es
la del Canarias7, uno de los principales periódicos de este
archipiélago. El día anterior se vivió un acontecimiento sin
precedentes en la historia de estas islas. Nunca antes había salido
tanta gente a las calles en todas las islas a protestar por un asunto
que nos concierne y afecta como pueblo. Estas manifestaciones
superaron el insularismo, un mal endémico que los poderes nos han
inoculado para gestionar mejor sus chiringuitos locales. En todas las
islas mucha gente se manifestó por un objetivo común. Algunas de
esas manifestaciones superó cualquier expectativa. Fuerteventura,
por ejemplo, vivió la mayor manifestación de su historia. Debería
haber sido el titular principal de cualquier medio periodístico
canario. La mayoría así lo entendió pero el Canarias7 tiene otra
prioridad: el fútbol. Entendemos que la clasificación de la Unión
Deportiva para las eliminatorias de ascenso a la primera división
sea noticia. El sufrimiento que ese equipo hace padecer a sus
seguidores hace que se merezcan esa fotografía. Pero ¿alguno de
ustedes está preocupado por la venta de televisores de última
generación? Canarias7 sí. Un verdadero notición que mereció el
titular principal el día de más ventas del periódico; el día
siguiente a que doscientas mil personas dedicaran su tiempo y su
energía a protestar porque alguien, con ayuda de los medios, nos
quiere hacer callar.
domingo, 8 de junio de 2014
martes, 3 de junio de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
Últimas hazañas militares en Fuerteventura
Imagen obtenida de La Provincia
Estas dos soldados posan
alegremente al saberse enfocadas por la cámara. Sus gestos son
incógnitas. Una parece estar indicando que los tienen así de
grandes, lo que no sabemos es el qué. La otra da la impresión de
que se va echar a volar en cualquier momento. Lo mismo a Afganistán,
donde el Gobierno de Zapatero las mandó a implantar la democracia
porque la española es digna de exportar. El balance comercial
democrático español tenía superávit y había que abrir nuevos
mercados. De sus cuellos cuelgan dos armas humanitarias que disuaden
insurgentes. Las prácticas para que las armas sean útiles para el
desarrollo democrático de los bárbaros las realizan en
Fuerteventura. Aquí tienen cuarenta millones de metros cuadrados
para que las balas y los cañonazos despejen el camino hacia las
urnas. Pero los campos de maniobras se les quedan chicos. Por eso
todas las mañanas, como la de la fotografía, los soldados pasean
sus uniformes y armas por la avenida marítima de Puerto Cabras. Un
desfile militar permanente, de ida y vuelta, por si acaso desde el
Sahel nos vigila Al Qaeda con prismáticos. Quizás esa sea la razón
de los gestos enigmáticos, códigos militares indescifrables para
los humanos que no han jurado bandera. No hay nada más que ver el
careto de la guiri que regresa al crucero. De su escala en la isla se
lleva un misterioso recuerdo: decenas de soldados armados patrullando
por el centro de la capital de una isla que en los folletos le
aseguraban que era la Isla Tranquila. Oh my God!
Imagen obtenida de La Provincia
El comando de operaciones
especiales ha tomado por sorpresa Puerto Lajas. Aprovecharon que
había marea baja y la resistencia estaba cogiendo carnada para
viejas. A eso se le llama inteligencia militar. Se desplegaron, a la
hora del cortado, por las calles. Silenciosos, camuflados,
adiestrados para las situaciones más hostiles, los soldados del
Regimiento Soria han pacificado un pueblo cuyo nivel máximo de
conflictividad son los voladores de la fiesta de El Pino o
cuando a Gilberto o a El Colorado les da por parrandiar. A estos
escenarios la inteligencia militar los denomina teatro de
operaciones. Buscan un territorio similar al que irán a llevar su
ayuda humanitaria y lo ocupan. Los vecinos de este pueblo no pueden
pasear los perros por la playa por orden del señor alcalde. Pero un
ejército se cuela armado hasta los dientes por sus calles y no los
multan. Ni a ellos ni a sus dueños. Es normal. Los enormes peligros
que nos acechan requieren de situaciones excepcionales. No se sabe
dónde puede esconderse el enemigo. Miren si no a esas dos señoras
que aparentan normalidad, como si fuesen a preparar la comida, a
tirar la basura, a coger la guagua. ¿Hay algo que nos haga sospechar
que pretenden autoinmolarse? A nosotros quizás no, pero en el
comando se respira tensión. Un soldado, rodilla al suelo, subfusil
en mano, no les pierde la vista; otro se esconde tras una esquina,
mimetizado como un perenquén y el tercero vigila las calles no vaya
a aparecer cualquier chiquillo en bicicleta silbando con disimulo. No
nos gustaría estar en la piel de esos soldados. Les habían
explicado que el ejército es sacrificio, pero la amenaza de ese
bolso blanco en el hombro de la mujer de rojo, no hay dinero ni
patria que lo pague.
La ocupación militar de
Puerto Lajas tuvo su efecto en forma de protesta. El asunto debe de
ser tan ilegal que el Teniente General Pedro Galán García, Jefe del
Mando Militar en Canarias, vino a disculparse. Para lo ocasión vino
vestido como mandan los cánones militares, con uniforme convertido
en obra de arte como el de la fotografía. Este precioso uniforme
posee varias muestras de orfebrería castrense entre las que destaca
una hermosa y nostálgica insignia, la que nos recuerda que, antes de
entregar vilmente el Sahara a Marruecos, aquello era una provincia
española. Es posible que usted no aprecie la belleza o la
creatividad, valores intrínsecos al arte. Pero eso es porque usted
no entiende de arte. En el Cabildo de Fuerteventura sí; por eso le
han cedido la Sala de Arte Juan Ismael al ejército que empezó
ocupando Canarias hace 425 años (y ha terminado rindiendo a Puerto
Lajas) para que celebre una imprescindible exposición. Nadie debería
perdérsela para que sepan, con un ejemplo práctico, cómo se
manipula la Historia. Uno asiste a la exposición y si no la ve con
ojos críticos piensa que el ejército en Canarias ha sido una ONG.
Total, que después de visitarla, lo mismo le entra una gratitud
fervorosa y termina cuadrándose, en señal de agradecimiento, a la
amable soldado que la custodia.
En la exposición
destacan dos personajes que en sus días fueron nuestros Capitanes
Generales. El hombre que ven en este cuadro es Valeriano Weyler. En
los paneles nos explican que puso mucho empeño en construir
edificios militares en Tenerife. Por falta de espacio quedan ausentes
otras hazañas personales. La más destacada, sin duda, fue su papel
de inventor. En sus años de Capitán General de Cuba inventó, para
orgullo de la humanidad, los campos de concentración. Y los llevó a
la práctica con exquisitez militar: entre doscientas mil y
quinientas mil personas de las zonas rurales de la isla murieron
hacinadas, desnutridas y maltratadas en aquellos campos. Las que
escapaban o se negaban a entrar eran juzgadas, de aquella manera, y
fusiladas. En Canarias se celebra este año el 176 aniversario del
nacimiento del pensador, escritor y político Nicolás Estévanez
Murphy que no ha tenido el reconocimiento del Cabildo majorero porque
su patria solo era la sombra de un almendro. Estévanez le dedicó a
Weyler el siguiente soneto:
Mirada de reptil, cuerpo
de enano,
instinto de chacal, alma
de cieno,
hipócrita, cobarde, vil y
obsceno,
como el más asqueroso
cuadro humano.
Azote un tiempo del país
cubano,
a todo noble sentimiento
ajeno,
hasta al mismo Satán
convierte en bueno,
esa excrecencia del linaje
humano.
Ruinas, desolación,
hambre y miseria,
las obras son que a
ejecutar se atreve
ese horrible montón de
vil materia.
¡Y a un monstruo tal con
intención aleve,
el Gobierno de Cuba
encarga Iberia
al acabar el siglo diez y
nueve!
Este hombre al que dan
ganas de cogerle los mofletes es Francisco García-Escámez e
Iniesta. La exposición cuenta maravillas de él. Al frente del Mando
Económico de Canarias el hombre se desvivió por el desarrollo
económico y social de las islas impulsando barriadas, presas y hasta
hoteles. De hecho, el Capitán General posa en este cuadro con el
Hotel Mencey de fondo, una de sus obras emblemáticas. Sabemos,
aunque la exposición no lo mencione, que la Cruz Laureada que cuelga
de su corazón la ganó con arrojo y valentía en la Guerra del Rif.
En esa guerra contra los bereberes rifeños el ejército español
tuvo a bien contribuir al bienestar humano bombardeando, por primera
vez en la historia, poblaciones civiles, mercados y ríos con el gas
mostaza. No sabemos si las prominentes orejas de García Escámez son
resultados de una mutación por el contacto con los agentes químicos,
pero se sabe -y no lo cuentan- que miles y miles de inocentes
murieron envenenados y que sus consecuencias llegan hasta hoy donde
el cincuenta por ciento de los casos de cáncer en Marruecos están
concentrados en la zona del Rif. También olvida la exposición
artística que este santo benefactor preparó, junto al general Mola,
el golpe de Estado y se levantó en armas contra la democracia en
1936. Asuntos menores que se obvian porque el ejército español
siempre ha sido una suerte de beneficencia altruista que convierte la
guerra en arte gracias a instituciones como el Cabildo de
Fuerteventura.
jueves, 1 de mayo de 2014
Un dichete pa'l Arena
Entrevistamos a don Bernardo Cerdeña, ganadero, majorero, de más de
setenta años y cuya familia paterna y materna procede del centro de
la isla. Vive en Casillas del Ángel y tiene un humor envidiable.
Sabe de muchas cosas y, además, es una enciclopedia sobre las penurias, las
cabras, las ovejas, las vacas, la cal y la toponimia de la Vega de
Casillas y Tesjuate. Paseamos en coche y a pie buscando majadas,
fuentes, lomos, degolladas, morros y corrales. Nada más ver que nos
acompañábamos de un palo nos dice: Usted sabe que en otras islas
a ese palo con punta le llaman lanza, pero nosotros aquí siempre lo
hemos llamado lata. Es un dichete que nosotros tenemos para la lanza.
Son lo mismo.
El dichete forma parte
del léxico canario en sus islas orientales. Para don Bernardo tiene
valor de sinónimo, pero su uso más generalizado es el de apodo,
sobrenombre, en fin, un mombrete. Los dichetes no solo se le ponen a
las personas, sino a las cosas. En Puerto Cabras la escultura más
conocida y popular se encuentra en una rotonda. Su nombre originario
es el de Monumento a la Concordia pero todo el mundo la conoce como las
Culonas. Ejemplos como este hay muchos en Canarias: las
denominaciones populares son más identificativas, proceden del
pueblo y se quedan para siempre.
En sentido contrario van
las denominaciones institucionales, sobre todo de un tiempo a esta
parte. En Antigua el año pasado se celebró una carrera donde los
participantes corrían con sus perros. Podía haber sido la primera
Carrera con perros pero, como el mundo se nos queda chico, los
organizadores, Ayuntamiento incluido, la denominó la 1ª Dog
Running. Pero, eso sí, nos sentimos orgullosos de haber
espantado a los ingleses en la Batalla de Tamasite.
En Las Palmas han
inaugurado un pabellón deportivo que algún iluminado ha decidido
llamar Gran Canaria Arena, un nombre tan pretencioso en la
búsqueda de la internacionalidad que termina por ser impersonal,
plano, desarraigado. Es la marca del imperio comercial deportivo, tan
absurda como haber querido denominar al Estadio Insular como el Paseo
de Chil Square Garden.
Lo de Arena tiene
su cosa. Palabra latina que fue utilizada para designar a los circos
y otros establecimientos del Imperio romano, fue asimilada por otro
Imperio, el estadounidense, que empezó a denominar así a varias
canchas para la práctica del baloncesto. Y como ese país convierte
en marca todo lo que toca, hoy hay Arenas hasta en Ucrania. Y
por supuesto no íbamos a ser menos, no vayamos a quedarnos fuera
de los mapas y de la contemporánea toponimia deportiva.
Cuando se entra en Las
Palmas por la carretera del norte un moderno puente nos mete en la
capital. Al poco de ser inaugurado ya tenía su dichete popular: si
en Estados Unidos tienen el puente de San Francisco, el nuestro es el de
san Pacuco. A ver cuánto tardamos en llamar al Arena ese como
se merece y manda la imaginación popular.
miércoles, 23 de abril de 2014
Convocatoria
Pascual Serrano,
periodista especializado en política internacional y en análisis de
los medios de comunicación, estará en Fuerteventura charlando y
debatiendo sobre su último libro: La Comunicación Jibarizada
(cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes).
Pascual Serrano es autor
de más de una veintena de libros y en muchos de ellos reflexiona
sobre el papel de los medios de comunicación y el periodismo en
nuestros días. Fruto de esas reflexiones son sus libros
Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo;
Traficantes de información; La historia oculta de los
grupos de comunicación españoles; Contra la
neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryszard Zapuscinski,
Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa; Periodismo
canalla. Los medios contra la información.
Pascual fue uno de los
fundadores del periódico digital rebelion.org, escribe
ocasionalmente en Público y en el diario.es y en su
blog, pascualserrano.net
Este periodista crítico
con su profesión y con los derroteros actuales del periodismo y los
medios, escribe mensualmente una crónica a la que titula perlas
informativas. Pascual escucha la radio, ve la televisión, lee
los periódicos y desmonta sus mentiras y sus tendenciosos titulares
y noticias cada mes. Es una amena y divertida manera de acercarse a
la situación actual del periodismo si no fuese porque las mentiras
que cuentan no son bromas; son eso, mentiras y manipulaciones sobre
un derecho, el derecho a la información.
El sábado 26 de abril, a
las 19 horas en la Sala Juan Ismael de Puerto Cabras.
jueves, 27 de marzo de 2014
Hace dos años
Hace dos años que miles
de personas se manifestaron públicamente contra las prospecciones
petrolíferas en Canarias. Las manifestaciones fueron multitudinarias
en Lanzarote y Fuerteventura pero en otras islas se oyeron también
miles de voces contra el próposito de la multinacional Repsol y el
Gobierno de España de imponer su negocio en contra de la voluntad
popular. Han pasado dos años y, por diversas circunstancias, Repsol
no ha puesto su pica en nuestras aguas. La efeméride permite
determinar algunas reflexiones; estas son algunas.
La potencia ciudadana
Aquellas manifestaciones
fueron fruto, sobre todo, de la capacidad organizativa de la
ciudadanía. Un grupo importante de personas dedicó su tiempo y su
energía a explicar la amenaza que se avecinaba, a reunir y trasladar
información, a realizar acciones preparatorias y, en definitiva, a
lograr que se extendiera la necesidad de que se les tomara en cuenta.
No hicieron falta muchos argumentos: una parte importante de la
sociedad comprendió que la amenaza no era ficticia y, que de
llevarse a cabo, las repercusiones que tendría sobre la economía,
el medio ambiente y el tejido social de estas islas podían ser
irreparables.
Estas manifestaciones
tenían antecedentes recientes. Las mayores manifestaciones populares
de la última década en Canarias tuvieron como objetivos la
paralización de proyectos desarrollistas e innecesarios que solo
pueden ser justificados por los intereses de grupos empresariales y
políticos, valga la redundancia. En Tenerife hasta cinco
impresionantes manifestaciones se materializaron en contra del
tendido eléctrico que afectaría a los montes del sur y contra la
construcción del puerto de Granadilla. En ambos casos fue también
la ciudadanía la que se implicó y organizó participando de
experiencias autogestionadas y ofreciendo resistencia ante los
poderes políticos y económicos. Las motivaciones ecologistas, en
sentido amplio, han logrado generar más contestación pública y más
fórmulas de activismo político que la situaciones derivadas de
indicadores sociales que, en buena lógica, deberían haber
movilizado un día sí y otro también a tantas y tantas personas
cuyas vidas se ven afectadas por las decisiones que han tomado los
poderes. Los índices de desempleo, de pobreza, de precariedad, de
exclusión; el deterioro de los servicios sociales, de la sanidad, de
la educación; la corrupción generalizada
de la clase política, las leyes injustas o el robo financiero no han
motivado, con el mismo énfasis, la protesta ciudadana en nuestro
país. Las razones de esta descompensación son muchas pero lograr
identificarlas con nitidez es extremadamente complejo. Queda
pendiente para otras reflexiones.
Los medios y los fines
Un hecho significativo
diferencia las grandes manifestaciones de Tenerife a las que tuvieron
lugar hace dos años contra las prospecciones petrolíferas, En
Tenerife la gente se tuvo que enfrentar contra todos los grandes
partidos políticos y contra todos los medios de información. El
PSOE, el PP y CC formaron un frente común en defensa de sus
intereses económicos. La prensa, radios y televisiones hicieron
campaña desmovilizadora y solo informaron cuando los acontecimientos
los superaban, ofreciendo pequeñas columnas de opinión para dar una
ridícula apariencia de neutralidad. La Televisión Canaria se puso
en la labor de desinformación siguiendo las directrices políticas:
no solo no informaba sino que participó activamente en la defensa
del proyecto de Granadilla volcando anuncios con dinero público o
cifrando en dos mil personas la asistencia a una manifestación que
la policía local había cifrado en más de setenta mil.
En el asunto de las
prospecciones petrolíferas CC y el PSOE, arrastrados por las
encuestas sociológicas y animados por el espíritu electoralista,
desplegaron todo su aparato propagandístico para coincidir, al menos
en el plano teórico, con la voluntad popular contestataria por
primera vez en la historia reciente de este archipiélago. Un mes
antes de las manifestaciones Repsol también había desembarcado con
sus asesores de marketing, se reunieron con los directores de los
medios canarios, despacho por despacho, y lograron, vaya usted a
saber cómo, que algunas radios y periódicos empezaran a publicar
reportajes y titulares que convencieran de las bondades económicas
que iban a generar las extracciones petrolíferas. Se publicaron sin
ningún pudor ni rectificación los datos que ofrecía Repsol y el
periodista de La Provincia Julio Gutiérrez, en un impresionante
ejemplo de periodismo de investigación, logró encontrar un canario
que trabajaba en una plataforma de Repsol en Tarragona para hablarnos
de la pulcritud de su trabajo y de las excelentes medidas de
seguridad de la compañía.
Con las prospecciones
petrolíferas el despliegue de la televisión y radio autonómicas
fue, y está siendo, inversamente proporcional al silencio que
dispensan a cualquier posibilidad de crítica en cualquier otro
asunto que afecte a su dueño de facto, el Gobierno de Canarias. Las
prospecciones petrolíferas se han convertido en la noticia que más
cobertura ha recibido de la televisión pública y su tratamiento
informativo, tan sesgado como propagandístico, ha convertido en
figuras mediáticas ecologistas a Paulino Rivero, Mario Cabrera o
Pedro San Ginés. Una trasmutación fruto de la sociedad del
espectáculo: los que ahora, de súbito, defienden la biodiversidad
marina no tuvieron escrúpulos en descatalogar el sebadal para
permitir las obras de Granadilla.
En el sumidero de las
contradicciones
Los movimientos
ciudadanos que impulsaron aquellas manifestaciones asumieron desde el
principio que el No a las prospecciones carecía de sentido
ideológico si no se aceptaba la necesidad urgente de impulsar un
nuevo modelo energético para Canarias. De ahí que las pancartas y
eslóganes de aquellas manifestaciones expresaran esa coherente
reivindicación. Y tal modelo solo puede estar basado en las energías
limpias y renovables, en su titularidad pública y en el control
ciudadano. Y ahí es cuando toda la fuerza ecológica de la clase
política canaria queda con el culo al aire.
El ejemplo de
Fuerteventura es diáfano: en estos dos años no se ha instalado ni
un nuevo autogenerador eólico; los proyectos para huertos solares y
pequeñas instalaciones de energías limpias están paralizadas; el
Gobierno de Canarias ha aprobado un nuevo tendido eléctrico de alta
tensión en la isla para conectar las centrales térmicas
convencionales; el Valle de Agando queda recalificado como suelo
industrial estratégico para permitir la instalación de
infraestructuras y empresas del sector energético tradicional pero,
eso sí, tendremos un Parque Tecnológico con edificios bioclimáticos
que albergarán las nuevas oficinas de las empresas constructoras
majoreras.
La realidad es difícil
disfrazarla. Hace apenas unos meses el Gobierno de Canarias aprobó
las Directrices de Ordenación Sectorial de Energía (DOSE) que
sustituyen al Plan Energético de Canarias (PECAN), ese que en su
última actualización aseguraba que en el año 2015 Canarias
alcanzaría un 30% de producción energética basada en las
renovables (en la actualidad solo se ha llegado al 6%). Las
directrices consagran que el negocio energético quede en exclusivas
manos privadas, deja sin competencias a las administraciones locales
para la planificación del sector y, sobre todo, admite al gas como
animal de compañía energético, limpio y renovable. El futuro
energético de Canarias pasará, gracias al PSOE y CC, por un
combustible fósil, escaso como el petróleo, contaminante y
altamente peligroso. No se trata de una contradicción, se trata de
una decisión política impulsada desde hace años que ahora toma
cuerpo, casi secretamente, sin debate ni propaganda.
¿Un modelo?
Dentro de los argumentos
que se exponen para oponerse a las prospecciones petrolíferas están
los que acentúan las graves consecuencias que un posible derrame
pudiese tener en el sector turístico sobre el que bascula la
economía de Canarias ,especialmente en Fuerteventura y Lanzarote.
Incluso se opina que, sin ocasionarse un accidente, la industria
petrolífera ya incidirá negativamente sobre el sector. La primera
hipótesis es evidente: la economía de las islas sufriría una
crisis traumática si un vertido similar al del Golfo de México
llegara a producirse en nuestras costas. La segunda situación
hipotética es más cuestionable pero concedamos que el principio de
precaución aconseja no someter a tensiones un sector económico que
se muestra, a menudo, impredecible.
Es lógico que la clase
política y los empresarios del sector hayan incorporado a la
oposición a las prospecciones un discurso que defiende sus
intereses. Pero resulta paradójico que desde posiciones ecologistas
y de izquierda se haga una defensa acrítica de un sector económico
-el turismo- que está controlado por empresas extranjeras y cuya
expresión autóctona es la de un empresariado que pertenece a ese
mínimo porcentaje de personas que acapara el sesenta por ciento de
la riqueza del país, que no duda en aumentar las tasas de
explotación de sus trabajadores, que no han tenido el menor
miramiento en arrasar nuestro medio ambiente, en saltarse todas las
normas y leyes y en evadir sus impuestos con fórmulas legales o
ilegales. Que un empresario del sector manifieste que nuestro
petróleo es el turismo tiene toda la lógica: es su negocio.
Pero que analistas, profesores y portavoces ecologistas defiendan el
turismo porque es el modelo de desarrollo que hemos elegido no
hay por dónde cogerlo. En esta tierra nunca hemos tenido la
oportunidad de elegir nada. Siempre nos han impuesto sus planes sin
tener en cuenta nuestra opinión y sin pensar en el bien común. La
actual crisis del sistema es el mejor (y el peor) de los ejemplos de
cómo funciona el sector: con las mejores cifras de turistas y de
ocupación de la historia, el desempleo no baja pero sí sube la
precariedad y la explotación de los trabajadores y trabajadoras
hasta límites desconocidos en cuarenta años de desarrollismo
turístico.
A veces nos
transformamos
Los procesos de
contestación ciudadana son complejos por su propia composición
heterogénea. En la multitud se reúnen aspiraciones tan diversas
como lo son sus integrantes. Esa es su inconsistencia pero también
su principal virtud. En el camino aparecen los conflictos, los
oportunismos, las tensiones. Pero Canarias ha conseguido ofrecer, a
través de su voz colectiva, un ejemplo del que tal vez no seamos
plenamente conscientes: el primer pueblo que decide que no quiere
extraer su petróleo; el primer pueblo que se manifestó por un
futuro limpio y renovable, que es lo mismo que reivindicar que
queremos futuro.
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Repsol
miércoles, 19 de marzo de 2014
Dos convocatorias en Fuerteventura
El viernes, día 21 de
marzo a las 20 horas se celebra una charla debate en Gran Tarajal
sobre Nacionalismo y Geopolítica. El ponente es Domingo Garí Hayek,
doctor en Historia Contemporánea y profesor de la Universidad de La
Laguna. Domingo es autor, entre otros, de los siguientes libros:
Historia del Nacionalismo Canario; Historia del Movimiento
Canarias Libre; una biografía de Antonio Cubillo; Historia
Contemporánea del Líbano; El retorno de la polis; Tenerife en Rojo.
Su última obra, vinculada con el tema de su
intervención en Gran Tarajal es La ONU, Canarias y las
descolonizaciones africanas.
Una buena oportunidad
para comprender y reflexionar sobre el papel de Canarias y su
posición política y geoestratégica en nuestros días que nos
ofrecen los compañeros de la Asociación Acción Social Obrera
dentro de su programa Debatir para Construir.
El sábado 22 se
celebrará en Madrid la Marcha por la Dignidad. En realidad las
marchas ya se han iniciado partiendo desde diversos lugares del
Estado, recorriendo pueblos y ciudades hasta confluir, el día 22 en
la capital. La Marcha, convocada por los colectivos y sindicatos más
combativos tiene como objetivos la lucha contra los recortes, el
desempleo, la pérdida de derechos y contra los gobiernos y un sistema que no
nos representa; y a favor la instauración de una renta básica, el
impago de la deuda, por las libertades democráticas y una sociedad
más justa e igualitaria. En Fuerteventura, además, se han añadido dos reivindicaciones que nos tocan de cerca: nuestra oposición a las prospecciones petrolíferas y a la militarización de la isla.
En Fuerteventura varios
colectivos se han unido formando la Asamblea Popular de Fuerteventura
(Plataforma Antidesahucios, Interdindical, Mesa Ciudadana por una
Sanidad Universal, Redesscan, Plataforma La Costa, Marea Verde
educativa, Altihay, Movimiento Ciudadano No Petroleras Sí
Renovables) convocando una Concentración y Manifestación en la
Plaza de la Iglesia de Puerto Cabras uniendo sus voces a la de miles
de personas del resto del Estado. Recuerden, el 22 de marzo, a las
11'30.
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