jueves, 9 de junio de 2016

Definición de totorota



Hay hechos que desvelan la ignorancia, actos que dejan a sus actores desnudos, solo arropados por su desvergüenza. En estas situaciones la clase política suele salir mal parada porque el conocimiento (y el fundamento) es inversamente proporcional a los sueldos que ganan. Cuanto más grande es su ignorancia mayores son sus posibilidades de ascender en un ecosistema donde lo importante no es la preparación ni la cultura sino la debida obediencia al jefe de la manada. En este escenario político plagado de gente incapaz y analfabetos funcionales el Cabildo de Fuerteventura hace méritos constantes para obtener el doctorado en incultura, especialidad en ineptitud.

Debe de ser el primer caso en la historia -desde que la Unesco en 1972 creó la categoría- que una institución rechaza que un espacio del territorio que gestiona sea declarado como Patrimonio de la Humanidad. Mientras ciudades y países luchan enconadamente por entrar en la selecta lista de lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad, en Fuerteventura CC, PSOE y PP han votado en contra de la propuesta de Podemos de incluir la montaña de Tindaya en el listado porque consideran que la disparatada idea de un artista muerto supera a la UNESCO, a la humanidad y a las federaciones intergalácticas.

Se da la circunstancia, para mayor oprobio nuestro, que semejantes iletrados votaron a favor recientemente para que una singular cueva de Gran Canaria (Risco Caído) sea designada como Patrimonio de la Humanidad. Estos bárbaros, que tienen incorporados en sus discursos políticos el maltrato sistemático de las islas centrales hacia Fuerteventura, utilizan la institución insular para promover los valores patrimoniales grancanarios porque, según sus livianas entendederas, el patrimonio majorero solo podrá adquirir dimensión internacional cuando un artista vasco pueda cumplir su megalómano sueño desde el más allá.

Pero, por si faltaba algún conejo para enriscar la perra, el presidente del Cabildo ha intentado contarrestar la trascendencia mediática que ha tenido la vergonzosa decisión con un argumento científicamente irrebatible: Brad Pitt, en su reciente visita a Fuerteventura, le confesó que ya tenía situada la isla en su mapa (the Pitt's map) gracias a la obra de Chillida. Desconocemos el nivel de dominio del inglés americano de Marcial Morales pero sabiendo de su capacidad para mentirnos (antes de ser presidente prometió hacer una consulta popular sobre Tindaya) lo mismo el bueno de Brad lo que le preguntó fue sobre el cultivo de la cochinilla. Pensándolo con calma, lo mejor que han podido hacer estos totorotas es votar en contra de que Tindaya sea Patrimonio de la Humanidad: en la UNESCO podrían flipar con nosotros.

jueves, 12 de mayo de 2016

¡Gracias, Flaco!



Ahora que los futbolistas venden calzoncillos, presumen de Ferraris, defraudan a Hacienda, cubren sus cuerpos de tatuajes, se casan con modelos, se ponen auriculares para no escuchar a la afición y utilizan las redes sociales para hacer lo que no saben, el último amante de la pelota decide despedirse de los campos de fútbol, que en realidad fueron nuestros parques, nuestras playas, nuestras calles y los solares donde dos piedras eran una portería y el dueño del balón (de reglamento) era el capitán de uno.

El fútbol, ese enorme negocio que un día fue un deporte y mucho antes un juego, pierde a alguien que disfrutaba pasándole el balón a otros para que también se divirtieran. Valerón se desprendía en cada pase de lo que más quería y nunca le importó. Hacía magia filtrando pases que solo él veía y cuando los defensores se querían dar cuenta, la pelota había llegado -dulce, precisa y agradecida- al hueco o al pie de un compañero que, a menudo, tampoco se la esperaba.

Alguien con tanta calidad para hacer malabarismos nunca buscó el lucimiento sino la solución. Nunca hizo un regate innecesario y, sobre todo, nunca engañó al público buscando, con un caño o un taconazo, su admiración. Y, sin embargo, nunca hubo atisbo de falsa modestia en sus actos futbolísticos, simplemente disfrutaba haciendo lo imposible: pasar desapercibido en el espectáculo más mediático y comercial del planeta.

Para eso hace falta una humildad a prueba de portadas y titulares. Después de tantos años haciendo de la pelota su compañera y devolviendo felicidad a quienes habían pagado entradas para verle, Juan Carlos Valerón volvió a fichar con la Unión Deportiva hace tres años. La expectación y el cariño de la afición, que esperaba a su hijo pródigo, se desbordó. El día antes de su presentación hubo una rueda de prensa. Y el Flaco, tímido y risueño, dijo con su voz aflautada: En un principio la presentación iba a ser en otro lugar; cuando ya me dijeron que iba a ser aquí (en el estadio) y que tenía que salir afuera, dije ¡Madre mía! Y ayer me puse a practicar un poco con el balón porque pensé... ¡A ver si se me va a caer y la voy a liar!  Lo dijo risueño pero lo dijo en serio. Y nos podemos imaginar a este hombre, cuya calidad había sentado en los banquillos a virtuosos brasileños como  Palhinha o Djaminha, agobiado ante las expectativas, dando toques al balón en el patio de su casa.

En veinte años de fútbol profesional, Valerón nunca fue expulsado de un terreno de juego. En el año 2012, jugando con el Depor en segunda, su compañero, el argentino Colotto, le hizo una falta a un contrario. El árbitro estaba algo lejos y cuando se aproximó le enseñó la tarjeta amarilla a Valerón, quien, seguramente, se había acercado por allí para interesarse por el contrario. ¡Era su primera tarjeta amarilla después de siete años y ni siquiera había cometido la falta! El bueno de Valerón se acercó al árbitro, le puso un brazo amable en el hombro y le dijo: Disculpa, pero creo que te has equivocado.

Se va Juan Carlos Valerón; se va un jugador desgarbado que seguramente hubiese sido rechazado por los ojeadores del fútbol autómata de este siglo y por los buscadores de fisonomías y competitividad que frustran tantos sueños porque intuyen que el niño no da el perfil para patrocinar una colonia. Se va un jugador que cuando metía un gol no gritaba ni gesticulaba, sino que abría los brazos buscando a sus compañeros para agradecerles que estuvieran allí. Se va quizás el último superviviente de un hermoso juego que ya solo lo podemos encontrar en los patios de los colegios. ¡Gracias Flaco! 

martes, 26 de abril de 2016

Incorruptible



El presidente de Canarias, derroche de intelecto, nos ha sorprendido con una sentencia filosófica, mitad aforismo, mitad metáfora de nuestro tiempo.

Dijo Fernando Clavijo, que así se llama la criatura, lo siguiente: Las personas que no se presentan a las elecciones son más propensas a la corrupción. Lo dijo como si fuera un médico que, con un cigarro en la mano, le dice al paciente que no fuma que tenga cuidado, porque no fumar lo hace más propenso a enfermar de bronquitis.

Pensemos lo que ha dicho el hombre. Usted un buen día se levanta y, como nunca se ha presentado a las elecciones, le empieza a entrar un cosquilleo, un no sé qué inexplicable que le convierte en una persona sospechosa, susceptible de ser corrupta. Le pone el desayuno a sus hijos y los engaña con el azúcar, con la mantequilla, con las tostadas; de cada producto se queda un porcentaje y lo va metiendo en la lata b de las galletas María hasta que pueda utilizar lo acaparado sin que nadie lo detecte.

Se va al trabajo o la oficina del paro. Intenta engañar al conductor de la guagua o soborna al gasolinero o chantajea al policía que le quiere multar. Roba el periódico en el estanco y le cuela un billete falso al ciego que le vende la lotería.

Así va estar usted todo el día, desde que se levanta hasta que se acuesta. Un sin vivir. Su vida es un engaño continuo por no haberse vacunado contra la corrupción poniendo su jeta en un cartel electoral. Hasta que no se presente a unas elecciones usted piensa en b, o en negro, o en diferido.

Los partidos saben que usted es sospechoso, saben que es un corrupto potencial, que está programado genéticamente para ser corrompido. Y hacen todo lo que pueden por reeducarlo socialmente. Le ofrecen un cargo de confianza, le proponen contratar a su hermana o a su sobrino en el ayuntamiento, le aseguran que el material de oficina lo comprarán en la librería de su cuñado y las farolas en la empresa de su padre. Le proponen recalificarle ese terrenito que estaba protegido y le ofrecen unas vacaciones pagadas en un hotel de lujo para aislarlo de los comunes y corruptos mortales. Le arreglan la acera de su calle, le asfaltan la calle donde vive, le alquilan un local de su propiedad como almacén municipal, le otorgan una subvención diseñada para usted. Le abren una cuenta en Suiza, le montan una empresa opaca en Panamá y le ofrecen un listado de testaferros dignos de toda confianza.

Si usted pasa todas esas pruebas con solvencia ya está listo para blindarse contra la corrupción. Usted ya ha sido reeducado, usted ya puede ir en una lista electoral, usted ya es insobornable. Usted ya está domesticado para ayudar a otros ciudadanos que, como usted antes de presentarse a las elecciones, iban de por libre creyendo que los políticos profesionales como Clavijo tienen todas las papeletas para ser unos corruptos y que, además, les falta un hervor.

sábado, 23 de abril de 2016

Chillida ¡ñoos! II


El prometido proyecto de Chillida tiene un récord mundial: es la (presunta) obra de arte más cara del mundo. Sin haberse movido una sola piedra, sin iniciarse el proyecto, ha costado cerca de 30 millones de euros. De dinero público, del dinero de los habitantes de este archipiélago.

Empecemos por aclarar que en el año 2008 Domingo Berriel, entonces consejero de Medio Ambiente y Política Territorial, admitió en sede parlamentaria que se habían gastado 25'7 millones de euros. Desde entonces las instituciones canarias (Gobierno y Cabildo) han seguido sepultando dinero público en el agujero de Chillida. Estos son los principales hitos del robo del siglo.

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En diciembre de 1995 se reúnen en Santa Brígida siete altos cargos del Gobierno de Canarias. La reunión durará dos horas. En esas dos horas llegaron al acuerdo de entregarle 1.150 millones de pesetas a las dos empresas – Canterías Arucas y Cabo Verde- que explotaban las canteras de Tindaya. A la primera empresa se le pagó 150 millones y a la segunda 900. Ese dinero se pagó para rescatar las concesiones mineras y así poder hacer la obra de Chillida.

El procedimiento normal cuando se quiere hacer una obra pública es acudir a la expropiación. No fue el caso y se llegó a este disparatado acuerdo para favorecer a las empresas. Según los cálculos del PSOE (entonces en la oposición) si se hubiese acudido a la expropiación el precio a pagar no hubiese superado los 20 millones de pesetas.

Dos meses antes el banco Central Hispano había encargado a una agencia de detectives un informe sobre la empresa Cabo Verde. El informe emitido constata que la empresa (propiedad de Bittini, amigo de Olarte) tenía 12 embargos y 5 hipotecas. La suma de lo que debía Cabo Verde era de 900 millones de pesetas y estaba al borde de su disolución. La empresa de Bittini fue saneada con el dinero de los canarios gracias a esta increíble maniobra. Tres majoreros participaron de aquella reunión: Miguel Cabrera Cabrera (viceconsejero de Cultura); Domingo Berriel Martínez (viceconsejero de Industria) y Eugenio Cabrera Montelongo (viceconsejero de Medio Ambiente).

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Casi un año después el Gobierno de Canarias vuelve a destinar dinero público al agujero de Tindaya. Esta vez fueron 1.960 millones de pesetas para realizar estudios de viabilidad e implantación de la obra de Chillida. Los 1.960 millones se esfumaron en un entramado societario en el que participaba Cabo Verde, FCC y NECSO Entrecanales. No se realizó ningún estudio. Años más tarde el Gobierno de Canarias recurrió a los tribunales buscando el dinero. La justicia dictaminó que el propio Gobierno había participado y fiscalizado el proceso y que, prácticamente, se estaba demandando a si mismo. No se recuperó ni una peseta. Es lo que se conoce como el caso Tindaya.

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Año 2005. El Gobierno encarga sondeos geotécnicos a Estudios Guadiana. Recordemos que esta empresa es propiedad de Lorenzo Fernández Ordóñez, ingeniero amigo de los Chillida. No se hace concurso público y se le encarga a dedo a Estudios Guadiana contraviniendo los procedimientos administrativos prescriptivos. Estudios Guadiana es la empresa que va a dirigir el agujero de Chillida. Obviamente los resultados fueron los esperados porque, como es normal, Estudios Guadiana no iba a emitir un informe en contra de los intereses de Estudios Guadiana. Se libraron dos partidas de dinero público para pagarles : una de 1'5 millones de euros y otra de 1'9 millones.

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Si suman los anteriores capítulos verán que dan un resultado de 22'1 millones de euros. El resto, hasta llegar a los más que probables 30 millones de euros, nos fueron robados de las formas más singulares: procedimientos judiciales (casi todos perdidos por el Gobierno de Canarias); una maqueta del agujero de Chillida que costó una millonada; participación en exposiciones diversas (ARCO, FITUR, etc); realización de un documental divulgativo de las excelencias del proyecto; se llegó a pagar el pasaje, hospedaje y manutención a decenas de periodistas de los principales periódicos españoles y europeos para que divulgaran el proyecto; arreglo de la Casa Alta de Tindaya para convertirla en centro de interpretación del agujero y, en fin, una cantidad imposible de cuantificar de viajes (y comilonas) de aquí para allá y de allá para aquí de los Chillida, Mario Cabrera y Paulino Rivero para formar la Fundación pública que le entrega nuestro patrimonio a la empresa de los Chillida, Zabalaga Leku.

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De un tiempo a esta parte el discurso oficial ha cambiado. El mantra que repiten como loros los representantes institucionales es el que asegura que no se va a gastar ni un euro público más en el proyecto. Mienten. Al mismo tiempo que dicen eso el Cabildo de Fuerteventura acaba de destinar 60 mil euros a la fundación que le han montado a los Chillida. Claro que, viniendo de las cantidades que venían robando, a estos ladrones de guante blanco 60 mil euros no les debe parecer dinero. Pero que le pregunten al 30% de personas desempleadas de la isla o a las miles que viven en ella sin recibir ninguna prestación.

Pero siguen mintiendo. Si se quiere seguir adelante con el disparate de profanar Tindaya deben acudir a las expropiaciones. La Montaña sigue siendo privada y para poder agujerearla deben gastarse otra millonada de dinero público. Las expropiaciones costarán, como mínimo, otro millón de euros más de nuestro dinero.

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El mantra dice: La obra se sacará a concurso público. La empresa que lo gane pondrá su capital para vaciar la Montaña y se le otorgará una concesión para que explote comercialmente el pretendido monumento y así recupere el dinero.

Los ladrones de guante blanco creen que de esta manera arreglan algo. Pero que alguien nos diga dónde está entonces el beneficio para Fuerteventura y Canarias. Es el negocio perfecto: se le entrega nuestro patrimonio a una empresa privada para que se lucre con él. Los socialistas y los nacionalistas canarios ni se han enterado que hay una crisis, que las fórmulas con las que han gestionado el dinero público solo ha deparado corrupción generalizada, beneficios privados, recortes públicos y un territorio plagado de obras fastuosas e innecesarias. Tindaya es el mejor de los ejemplos de su miopía política y de su déficit ético.  

lunes, 4 de abril de 2016

Fuerteventura...¿te queremos bonita?

Torretas de 52 metros de altura.


Durante estos últimos días la prensa ha ido publicando el listado de personas afectadas por la nueva Línea de Alta Tensión en Fuerteventura en uno de sus tramos. Se trata de una línea que prácticamente cuadriplicará la capacidad de transporte de energía eléctrica en esta isla (se pasa de un circuito simple de 66 Kv a uno doble de 132 Kv). Para instalar la línea completa se necesitarán alrededor de trescientas torretas de aproximadamente cincuenta metros de altura sembradas por el interior de la isla, desde Corralejo hasta Matas Blancas. Estas infraestructuras, innecesarias para la población de Fuerteventura, serán instaladas por el monopolio semipúblico Red Eléctrica Española (REE) y cuenta con el apoyo incondicional del Gobierno de Canarias y el Cabildo majorero.

Los amos

Para ejecutar este disparate que afectará irremisiblemente a una parte importante del paisaje de Fuerteventura, la REE actúa como un grupo de presión que utiliza tácticas de amedrentamiento. Desde que la población afectada por el nuevo tendido comenzó a presentar resistencia (presentación de cientos de alegaciones, recogida de miles de firmas, ruedas de prensa), la empresa envía personajes a Fuerteventura que parecen salidos de Los Soprano: localizan a personas con terrenos donde van a ser instaladas las megatorres y les ofrecen dinero. Esta maniobra se ejecuta individualmente, evitando que las personas afectadas puedan ponerse de acuerdo en defensa de sus intereses. Las cifras que ofrecen son ridículas pero juegan con la necesidad económica, en algún caso imperiosa, de la población. En todos los casos de los que tenemos constancia el discurso de los hombres de negro enviados por REE es el mismo: si no aceptan este dinero (es decir, un acuerdo entre partes) se acudirá a la expropiación y cobrarán mucho menos.

Sea por dignidad, sea porque todavía hay gente que ama su tierra, sea porque tienen que ponerse de acuerdo muchos familiares, la mayoría de los afectados ha declinado aceptar el chantaje. Es la razón por la que se han empezado a publicar la lista de personas afectadas para proceder al levantamiento de actas, paso previo a la expropiación de sus terrenos.

Los lacayos

El poder de REE, como podrán imaginar, es inmenso. Tanto que pone de rodillas a cualquier gobierno autonómico que se le cruce por el camino. Es el caso de Canarias, donde el PSOE y CC obedecen ciegamente a la empresa y le facilitan el negocio. Hace apenas dos semanas el Gobierno de Canarias declaró de interés estratégico para Canarias tal salvajada. Esta declaración le permite a la empresa y a la administración reducir a la mitad de tiempo (y de garantías) los trámites para sacar adelante el proyecto. Lo del interés estratégico tiene su propio interés: favorecer a las empresas actuantes por encima de leyes, territorio y personas. Sirva como ejemplo que en el mismo saco de barbaridades fue aprobado otro proyecto imprescindible para Fuerteventura y sus habitantes: la ampliación del Parque Zoológico Oasis Park de La Lajita.

Lo del Cabildo es para echarle de comer aparte. Utilizan la táctica del desquicio. Desde hace tres años se han celebrado reuniones entre representantes de los afectados directos (aunque en este caso toda Fuerteventura está afectada) y representantes del Cabildo, a quienes se les han entregado las miles de firmas en contra del tendido. La respuesta: buenas palabras y punto. Pero, todo hay que decirlo, con estilo. Si uno no está metido de lleno en esta lucha y se guía por los titulares de prensa (la mayoría emitidos por el gabinete de prensa del Cabildo) podría sacar la conclusión de que esa santa institución vela por los intereses de la isla y que se opone a las pretensiones de la REE. Pero a lo más que han llegado es a pedir, con la boca chica, que una parte del trazado sea soterrado. No es oficial, pero como si lo fuese: la compañía le ha contestado a Marcial Morales que si quiere soterramiento...que lo pague el Cabildo.

Mientras tanto, en sus últimas declaraciones, Marcial Morales -que le dice que sí a Dios y al diablo con la misma rotundidad- ha manifestado de magnífica noticia que prosigan adelante los planes de REE.

¿Para qué hace falta?

Lo curioso es que no se sabe para qué es necesaria una nueva y descomunal línea de alta tensión. Red Eléctrica, el Gobierno y el Cabildo no han podido -o no han querido- dar una explicación coherente. Empezaron por justificar el nuevo tendido explicando que la actual línea de 66 Kv (recientemente renovada) no aguantaría un aumento del consumo. Pero los datos son incuestionables y el consumo eléctrico ha descendido de manera continuada durante los últimos ocho años en Fuerteventura. Se ha pasado entonces a otro espurio argumento. Lo explica el presidente del Cabildo: “La línea de 132 kilovoltios permitirá una mejor penetración desde cualquier punto a cualquier punto de las energías renovables que van a ser la apuesta de Fuerteventura para los próximos años”. Pero los datos vuelven a ser incuestionables. Por un lado, la actual línea puede soportar hasta el doble de energía de la que actualmente se genera y se consume en la isla y, por otro lado, ¿de qué apuesta habla el presidente?, ¿dónde está la planificación de nuevos centros de producción de energías limpias, renovables y públicas?

Una vez más todo depende de los intereses de las empresas eléctricas: son ellas las que dictaminan la política energética de Canarias porque ellas son las que obtienen los beneficios. Existe un proyecto muy poco conocido impulsado por el Gobierno de Canarias y el Reino de Marruecos. Se llama Intermacan y, en esencia, se trata de conectar energéticamente Canarias con Marruecos. Es una conexión desigual: En Tarfaya se instalará una enorme central de energías renovables que suministrará (y venderá) la energía a las islas. Si el proyecto cuadra, Fuerteventura se convertirá en una mera autopista eléctrica de conexión entre el continente y Gran Canaria.

Puede que el proyecto quede sólo en proyecto. Pero que las empresas eléctricas y las instituciones canarias tienen una agenda oculta es incuestionable. Tan incuestionable como que Fuerteventura quedará al margen de un nuevo modelo energético, imprescindible si queremos un futuro social y económicamente sostenible. Tan incuestionable como que con la magnífica noticia de que se va a instalar esta nueva línea de alta tensión el negocio irá para otros mientras que las trescientas torretas de cincuenta metros de altura serán para nosotros.

El Cabildo majorero presentó hace poco un Plan de Embellecimiento de la isla. Le han puesto hasta un lema: Fuerteventura, te queremos bonita. En el colmo del cinismo, el Cabildo ha pedido la colaboración ciudadana. Estos, que van a instalar trescientas torres gigantescas en la isla, nos piden un compromiso colectivo para mantener la isla cuidada. ¿Se puede ser más fariseo?



viernes, 11 de marzo de 2016

Chillida Nóos (I)

(Dos virreyes firmando una nueva capitulación)



En febrero de 2009 realizamos varias presentaciones del libro Tindaya: el poder contra el mito en Euskal Herría. Nos sorprendieron tres cosas. En primer lugar el gran conocimiento que tenía una parte de la población sobre un proyecto que se iba a realizar a más de dos mil kilómetros de su territorio. En segundo lugar la actuación de los medios de comunicación tradicionales: fueron a las ruedas de prensa, realizaron entrevistas y las publicaron o emitieron certeramente, sin ningún tipo de censura y sin plegarse a presiones externas. Esto, que no debiera sorprendernos, nos llamó la atención porque sabíamos del funcionamiento de los medios canarios. Un año antes, cuando presentamos el libro en Fuerteventura, el periódico Canarias7 publicó un reportaje muy atinado sobre la defensa de Tindaya como símbolo de nuestra historia y nuestra naturaleza. Alguien, desde el Cabildo de Fuerteventura, ostensiblemente nervioso, llamó a la redacción del periódico. Al día siguiente el mismo periódico publicó dos páginas con opiniones exclusivas de aquellos que quieren destruir la Montaña.

Pero si algo nos llamó la atención en aquella gira por tierras vascas fue una situación que se repitió, invariablemente, en todas y cada una de las seis presentaciones que realizamos. Al iniciarse los debates con el público asistente siempre hubo alguien que, matiz abajo, matiz arriba, realizaba la siguiente intervención: Por lo que hemos entendido detrás de la obra de Tindaya hay mucho dinero. Pues lamentamos decirles que si hay mucho dinero allí estarán los Chillida.

Chillida Leku

En 2011 el museo Chillida Leku, que reunía y exponía una importante parte de la obra del artista Eduardo Chillida, cerró sus puertas. La familia fue incapaz de hacer una gestión eficaz del espacio a pesar de las ingentes cantidades con las que el Gobierno Vasco lo había subvencionado. Se realizaron negociaciones entre el Gobierno y la familia para evitar su cierre. La razón definitiva para que no prosperase el acuerdo fue que el Gobierno Vasco se negó a que, si se subvencionaba o adquiría el museo con dinero público, el control del museo quedara en manos de los Chillida.

En aquel momento, nuestro Lehendakari, Mario Cabrera, que no es de Bilbao pero como si lo fuera, le ofreció ipso facto a la familia Chillida traerse el museo a Fuerteventura. Los Chillida no debieron ver negocio en la propuesta -quizás porque saben que el Cabildo majorero es incapaz de gestionar eficazmente sus propios centros de ocio y museos- y declinaron cortésmente la propuesta de nuestro Lehendakari. Había otros negocios más suculentos.

¿Cesión gratuita?

En enero de 2015 se reúnen, en Madrid, Paulino Rivero, Mario Cabrera (por la parte tonta del encuentro) y dos empresarios (por la parte lista), Gonzalo Calderón representando a Zabalaga Leku (la empresa donde están los ocho hijos de Chillida) y Lorenzo Fernández Ordoñez que representa a su propia empresa, Estudios Guadiana. De esa reunión sale un bochornoso acuerdo: la parte lista del contrato impone sus condiciones y la parte tonta le entrega nuestro patrimonio natural y cultural gratuitamente a la parte lista. A ese acuerdo lo denominaron Cesión gratuita de los derechos de explotación de la obra Montaña de Tindaya. Ya.

En esa reunión se acuerda crear una fundación pública, siempre y cuando consideremos pública como animal de compañía. La reunión para crear la fundación tiene lugar en Hernani (no les fuera a salir un sarpullido si la hacían en Canarias) y en ella los Chillida y Fernández Ordóñez imponen sus condiciones: cualquier decisión importante sobre el proyecto -sobre todo en cuestiones económicas- deberá pasar por la Comisión Artística que emitirá informe vinculante sobre: el presupuesto de la obra, las condiciones del contrato de obra y las de su futura explotación comercial y la dirección de la obra (que queda en manos de Fernández Ordóñez).

La Comisión Artística está formada por seis personas: dos representan al Gobierno de Canarias, una al Cabildo de Fuerteventura y tres a la empresa de los Chillida. Por si les parecía poco: la presidencia de la Comisión Artística corresponde a los Chillida quienes, en caso de empate, tienen el voto de calidad.

Lo que no admitió el Gobierno Vasco, arrodillarse ante una empresa familiar que busca su beneficio económico, lo aceptaron las instituciones canarias. Un nuevo gesto de rendición y un nuevo hito en el vergonzoso camino de sustituir nuestro patrimonio cultural y natural por un parque temático dedicado a la intolerancia y a la especulación.




sábado, 27 de febrero de 2016

Empresarios de todo el mundo ¡explótennos!



Existe una página del Gobierno de Canarias (www.canaryislandshub.com) que es un engodo institucional para que las empresas foráneas se instalen en Canarias como territorio propicio para que hagan sus negocios en el continente africano. La página dibuja un paisaje idílico para el empresariado y se recrea en nuestras maravillosas condiciones y nuestros sublimes indicadores sociales y económicos: desde un clima inigualable hasta una sanidad y una educación que ya la quisieran para sí los nórdicos esos.

Se entretiene la página, cómo no, en las maravillosas ventajas fiscales que ofrece esta sublime tierra, vergel de belleza sin par. Para los empresarios claro, solo faltaba que los y las currantes tuviesen en este Archipiélago un trato ventajoso. Los privilegios son los ya sabidos: si la empresa se instala en la Zona Especial de Canarias sòlo paga un 4% del Impuesto de Sociedades (éxito que se remarca con una llamativa y ufana estrella en la página) y si el pobre empresario todavía no lo ve claro las autoridades gubernamentales le recuerdan que puede acogerse a una exención fiscal del 90% de sus beneficios gracias a la famosa, opaca e inmoral Reserva de Inversiones de Canarias (RIC).

Pero la razón para invertir en Canarias más llamativa, vergonzosa e hiriente es la siguiente: La población canaria tiene unos costes laborales relativamente más competitivos que en el resto del terrirtorio español. El coste laboral medio por trabajador en Canarias durante el tercer trimestre de 2012 ascendió a 2.127,71 € /mes frente a los 2.598,69 € /mes de media del resto del territorio español, situando a Canarias por debajo de la media nacional.

Estos datos fueron luego actualizados y la página muestra orgullosa el siguiente cuadro:




En un reciente debate parlamentario el grupo de Podemos afeó esta obscena propaganda al Gobierno de Canarias. El presidente – tan corto como perezoso- respondió que tal propaganda de la explotación era un ejercicio de transparencia y que sí, que él gobierna para los empresarios porque son los que crean empleo. No se observó, ante tal sentencia, ni un atisbo de incomodidad en su socio de gobierno, el PSOE;, ni una mala cara, ni una matización posterior.


No sabemos si esto es lo que hay o simplemente esto es lo que tenemos: un partido nacionalista deseoso de que el capital foráneo nos colonice como plataforma para colonizar el continente africano y un partido socialista orgulloso de nuestros salarios de miseria. Sea lo que sea, esto no es el mundo al revés. Es el mundo real que nos invita al exilio, aunque sólo sea para perder de vista a estos impresentables que se muestran tan felices por las penas de nuestro pueblo.