sábado, 22 de octubre de 2016

La libertad de expresión, según el PP


Enorme ha sido la solidaridad mostrada desde el poder a Felipe González y al presidente del grupo PRISA, Juan Luis Cebrián, ante el boicot que sufrieron en la Universidad Autónoma de Madrid. Enternecen especialmente las muestras de condolencias manifestadas por el Partido Popular. La libertad de expresión, dicen, es un derecho democrático insoslayable que no debe ser puesto en duda, la palabra no puede ser cercenada, el debate nunca puede negarse. Y se los oye citar al pobre Voltaire, que no dijo la mitad de las citas que se le atribuyen, incluida esta: Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. Pero queda bien citarlo porque la frase es contundente, casi incuestionable y además Voltaire era francés, ilustrado y murió hace tantos años que no puede defenderse siquiera de que lo cite el PP.

Pero a pesar de que el PP sufra ocasionalmente estos impulsos democráticos, el subconsciente les vuelve a poner los pies, inmóviles y unidireccionales, en la tierra donde la libertad de expresión tiene límites. Y los límites los ponen ellos. Y el PP de Fuerteventura, ilustrado sea, ha puesto el grito en el cielo porque el Cabildo insular patrocina una charla de Juan Manuel Olarieta Alberdi, un abogado que viene a hablar, qué cosas, sobre el marxismo en la actualidad. Se apresuraron a buscar en las redes (o se lo hicieron llegar desde los servicios policiales con los que están tan conectados) el currículo delictivo del conferenciante.

Pero antes aclaremos que el patrocinio del Cabildo se limita a la edición de unas decenas de carteles anunciadores de la conferencia. Los gastos del traslado, manutención y alojamiento los financia la Asociación Acción Social Obrera conformada por un grupo de entusiastas que han contribuido a que en Fuerteventura podamos escuchar a una amplia y diversa representación de voces críticas de Canarias y allende mares.

Del sesgado currículo que el PP ha incluido en su quejumbrosa nota de prensa para censurar que el Cabildo contribuya con tamaño dispendio a que Olarieta pueda estar en Fuerteventura se advierten dos enormes pecados: Olarieta ha sido detenido varias veces y ha sido abogado defensor habitual en varios procesos que afectaban a miembros de los Grapo. Desconocía que tales circunstancias te inhabilitaran para ejercer como conferenciante, sobre todo, miren ustedes las ideas que uno tiene, porque uno ha terminado por creerse que todas las personas tienen derecho a la tutela judicial efectiva, seas de los Grapo o te llames José Manuel Soria, Luis Bárcenas o Águeda Montelongo.

Precisamente tal derecho es al que se acogió la presidenta del PP de Fuerteventura para defenderse en el denominado caso patronato en el que, recordemos, los residentes de esta isla le pagamos las vacaciones a varios cargos del PP nacional a través de facturas falsas coladas por el Patronato de Turismo. No tuvo a bien entonces el PP majorero criticar que el Cabildo sufragara con nuestro dinero las cuchipandas de altos cargos de su partido. Pero Olarieta viene a hablar sobre el marxismo y no de fiesta y, por lo tanto, a la mierda la libertad de expresión. Y por cierto, en el comunicado del PP censurando que el Cabildo patrocine la charla, se les olvidó mencionar que las detenciones sufridas por Olarieta no han conllevado ninguna condena judicial. Un pequeño detalle sin importancia.

No comparto algunas de las tesis de lo (poco) que he leído de Olarieta. Y mi postureo intelectual no llega al grado de citar la no cita de Voltaire, básicamente porque, como buen cobarde, nunca defenderé hasta la muerte ni ideas, ni banderas, ni patrias. Pero hay que ser extremadamente cínico e hipócrita para defender la libertad de expresión del Señor X y del presidente de un grupo mediático que elogia los golpes de Estado en Latinomérica, y negársela a alguien que ha decidido caminar con sus ideas por los incómodos bordes del sistema.

jueves, 28 de julio de 2016

¡Quememos El Jueves!


Unamuno escribió: Enjalbegada tumba es Betancuria. Eso es una metáfora. Betancuria no es una tumba, es un pueblo. En Betancuria viven personas y a las que mueren las entierran en el cementerio. Pero, ya ven, la literatura utiliza trucos lingüísticos para expresarse.

La Luz de Mafasca es una leyenda, contada y escuchada de mil formas diferentes a lo largo de la historia. Una versión asegura que a quien no creyera en ella u osase burlarse de su existencia le sobrevendrán grandes males, incluso la muerte. Desconozco si mi cólico nefrítico tiene que ver con mi descreimiento pero sigo pensando que es una leyenda. Y una leyenda no es la realidad.

Los carnavales son unas fiestas especiales en Canarias, también en Fuerteventura. La esencia de esa fiesta es el humor. A las murgas se les permite cualquier exceso verbal. En algunas ocasiones las críticas alcanzan, gracias al sarcasmo, un nivel mordaz para caricaturizar determinadas situaciones de lo cotidiano. En otras ocasiones los insultos son poco velados. A lo mejor van dirigidos al alcalde o a los concejales que asisten dignamente a los concursos de murgas en primera fila. Y ahí aguantan el aluvión de críticas, como campeones, con sus sonrisas artificiales, porque los murgueros son votantes, el público es votante y porque es carnaval.

El Jueves es una revista de humor. No es el National Geographic. Es una revista de humor que utiliza la caricatura y la sátira para expresarse. Puede que sus ocurrencias le hagan reír o no pero cualquier persona con dos dedos de frente sabe que no trata de describir la realidad sino que la ironiza e hiperboliza.

En un número reciente El Jueves caricaturizó en una de sus páginas algunos aspectos del presente de Fuerteventura, más bien del norte de la isla. Y se entiende perfectamente que haya gente que no le encuentre el humor incluso que consideren que maldita la gracia. De la misma manera que hay gente que se troncha con En Clave de Ja, un vodevil canario pagado con dinero público, a otras personas les causa vergüenza y hasta tristeza.

Pero que el Cabildo de Fuerteventura, a través de algunos de sus representantes, haya elevado una protesta institucional por la página de El Jueves convierte a esa institución en una caricatura de sí misma, en un organismo censurador que hace el ridículo enviando su indignación a la prensa.

Fíjense ustedes que a algunas personas -raritas que somos- lo que nos indigna es la realidad y no la ficción. Esperando estamos que el Cabildo emita un comunicado rotundo porque en Fuerteventura más de un 30% de la población está desempleada; porque el hospital lleva quince años en obras, porque la directora de enfermería (¡y 23 supervisores!) presentaron la dimisión por las injerencias políticas en su labor y porque nos hemos quedado sin servicio de oncología por la dimisión de su único especialista; porque todavía núcleos urbanos y turísticos como El Castillo, con casi 6000 habitantes, siguen sin tener un colegio; porque en cientos de hogares de Fuerteventura no entra un euro; o porque más de 30 millones de metros cuadrados de esta isla (la Isla tranquila dicen los eslóganes propagandísticos) están destinados al entrenamiento de jóvenes para ir a las guerras.

Miren que hay asuntos por los que indignarse. Pero son demasiado reales como para que el nivel intelectual de los firmantes del manifiesto de desagravio a El Jueves los entiendan. Solo esperamos de ellos que no terminen por impugnar las metáforas, a las murgas o la Luz de Mafasca por la mala fama que nos dan. Que aquí, por si no lo saben, todo está perfecto.

Nota dirigida a los censores del Cabildo (por si acaso): Superman no existe, Batman y Spiderman tampoco, y lo de los Reyes Magos hay quien lo cuestiona.



domingo, 12 de junio de 2016

Brad Pitt quiere fabricar en Fuerteventura


De nuestro corresponsal en Wonderland. Según ha trascendido Brad Pitt quiere hacerse una casa en Fuerteventura. Al menos eso es lo que se desprende de unas declaraciones del actor para un tabloide británico en las que se mostraba encantado del trato dispensado por las autoridades insulares en su reciente visita a nuestra isla para participar en el rodaje de la película Allied. El actor agradeció públicamente al presidente del Cabildo -Marcial Morales- y al vicepresidente Blas Acosta, que le hayan dejado documentación sobre las facilidades que las instituciones otorgan para poder construir en la isla. Brad Pitt está barajando la posibilidad ofrecida por el gerente del Patronato de Turismo, quien también asistió al rodaje de la película en Fuerteventura, de que la casa pueda ser compartida bajo el sistema de Time Sharing con otro afamado actor. Si bien el nombre no ha transcendido todo parece indicar que se trata de Jorge Javier Vázquez, quien recientemente visitó la isla con su prestigioso espectáculo Iba en serio en ese empeño del Cabildo de aumentar el nivel cultural insular. Brad Pitt señaló que se lo está pensando.

Posible confusión

No obstante, y en espera de poder confirmarlo fidedignamente, es probable que las expectativas de Brad Pitt hayan sido generadas por una lamentable confusión. Como recordarán, hace escasos días el presidente del Cabildo de Fuerteventura declaró que el actor ya tenía situada la isla en su mapa gracias al proyecto del escultor vasco Eduardo Chillida (DEP) para la montaña de Tindaya. En sus declaraciones Marcial Morales apuntó que el actor “se llevó una amplia documentación de todo lo que tiene que ver con el Monumento a la Tolerancia de Chillida en Tindaya”. Sin embargo, la enorme carga de trabajo que ocupa al presidente y su afán por llevar en sus manos cualquier asunto relacionado con la isla pudo jugarle una mala pasada. Según una fuente, que prefiere quedar en el anonimato, el presidente tuvo un desafortunado desliz al entregarle al actor un dossier equivocado. El error parece haber sido generado por una nimiedad: con las prisas cogió el dossier de su archivo con la letra CH, sin reparar que no hacía referencia a Chillida sino a Chanchullos.

Según otra fuente anónima (perteneciente al círculo doméstico de la familia Pitt – Jolie) la amplia documentación facilitada por Marcial Morales contiene informes variados a los que este corresponsal no ha podido acceder pero a los que damos visos de veracidad dados los datos que nos aporta telefónicamente. Uno de esos informes parece ser que es el expediente desaparecido de los archivos del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, mientras Marcial Morales ejercía como alcalde, sobre la construcción de la casa en el pueblo de La Matilla del anterior presidente del Cabildo y máximo defensor de la obra de Chillida, Mario Cabrera. Como recordarán esta construcción fue objeto de un expediente administrativo por no contar con licencia municipal. La polémica aumentó hace unos meses cuando se supo que el expediente había sido sustraído del Ayuntamiento estando en estos momento abierta una investigación judicial por tan turbio asunto.

Otro de los informes, según la información anónima, hace referencia al centro comercial Las Rotondas. Este centro comercial cuenta con orden de demolición judicial ya que el PGU del municipio solo permitía la construcción de 14.700 metros cuadrados cuando en realidad fueron construidos 47.423. La sentencia que obliga al consistorio a demoler los 33.000 metros cuadrados ilegales todavía no ha sido ejecutada. El ahora presidente del Cabildo firmó un ilegal convenio urbanístico en su etapa como alcalde intentando dilatar la ejecución de la sentencia y salvar así los intereses empresariales de los infractores.

No se fía

Hay muchos más informes en la documentación equivocada que el presidente del Cabildo entregó a Brad Pitt. Pero bastan estos dos ejemplos para comprender el inusitado interés del actor por hacerse una casa en Fuerteventura donde las autoridades se muestran solícitas y partícipes para que las personas influyentes como el actor puedan fabricar sin temor a que la ausencia de permisos, los excesos urbanísticos u otras ilegalidades sean obstáculos para su ejecución. No obstante, y dado que a Brad Pitt personas desconocidas le han hecho llegar informaciones veraces sobre la obra de Chillida, el actor ha manifestado que en caso de decidirse a hacer su casa en Fuerteventura piensa tomarse un año sabático para estar en nuestra isla a pie de obra. El actor, si bien no duda que las autoridades no le pondrán trabas legales para su construcción, no se fía del todo: “Me he enterado de que con la obra de Chillida se han gastado 30 millones de euros y no se ha movido una piedra. Tengo una buena posición económica pero son muchas las bocas que alimentar, así que estaré vigilante porque no quiero que a mí me pase lo mismo”, apostilló.

Por último, el actor, siempre sensible con las causas sociales, se interesó por el ingenioso método majorero según el cual se ampara a las personas más desfavorecidas políticamente enchufándolas en las instituciones. Marcial Morales y Blas Acosta, que tienen un máster en estas prácticas, no le ahorraron detalles a la estrella del cine de tal manera que está pensando aumentar su familia no con nuevas adopciones tradicionales sino con personal de confianza estilo majorero.
Seguiremos informando.

jueves, 9 de junio de 2016

Definición de totorota



Hay hechos que desvelan la ignorancia, actos que dejan a sus actores desnudos, solo arropados por su desvergüenza. En estas situaciones la clase política suele salir mal parada porque el conocimiento (y el fundamento) es inversamente proporcional a los sueldos que ganan. Cuanto más grande es su ignorancia mayores son sus posibilidades de ascender en un ecosistema donde lo importante no es la preparación ni la cultura sino la debida obediencia al jefe de la manada. En este escenario político plagado de gente incapaz y analfabetos funcionales el Cabildo de Fuerteventura hace méritos constantes para obtener el doctorado en incultura, especialidad en ineptitud.

Debe de ser el primer caso en la historia -desde que la Unesco en 1972 creó la categoría- que una institución rechaza que un espacio del territorio que gestiona sea declarado como Patrimonio de la Humanidad. Mientras ciudades y países luchan enconadamente por entrar en la selecta lista de lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad, en Fuerteventura CC, PSOE y PP han votado en contra de la propuesta de Podemos de incluir la montaña de Tindaya en el listado porque consideran que la disparatada idea de un artista muerto supera a la UNESCO, a la humanidad y a las federaciones intergalácticas.

Se da la circunstancia, para mayor oprobio nuestro, que semejantes iletrados votaron a favor recientemente para que una singular cueva de Gran Canaria (Risco Caído) sea designada como Patrimonio de la Humanidad. Estos bárbaros, que tienen incorporados en sus discursos políticos el maltrato sistemático de las islas centrales hacia Fuerteventura, utilizan la institución insular para promover los valores patrimoniales grancanarios porque, según sus livianas entendederas, el patrimonio majorero solo podrá adquirir dimensión internacional cuando un artista vasco pueda cumplir su megalómano sueño desde el más allá.

Pero, por si faltaba algún conejo para enriscar la perra, el presidente del Cabildo ha intentado contarrestar la trascendencia mediática que ha tenido la vergonzosa decisión con un argumento científicamente irrebatible: Brad Pitt, en su reciente visita a Fuerteventura, le confesó que ya tenía situada la isla en su mapa (the Pitt's map) gracias a la obra de Chillida. Desconocemos el nivel de dominio del inglés americano de Marcial Morales pero sabiendo de su capacidad para mentirnos (antes de ser presidente prometió hacer una consulta popular sobre Tindaya) lo mismo el bueno de Brad lo que le preguntó fue sobre el cultivo de la cochinilla. Pensándolo con calma, lo mejor que han podido hacer estos totorotas es votar en contra de que Tindaya sea Patrimonio de la Humanidad: en la UNESCO podrían flipar con nosotros.

jueves, 12 de mayo de 2016

¡Gracias, Flaco!



Ahora que los futbolistas venden calzoncillos, presumen de Ferraris, defraudan a Hacienda, cubren sus cuerpos de tatuajes, se casan con modelos, se ponen auriculares para no escuchar a la afición y utilizan las redes sociales para hacer lo que no saben, el último amante de la pelota decide despedirse de los campos de fútbol, que en realidad fueron nuestros parques, nuestras playas, nuestras calles y los solares donde dos piedras eran una portería y el dueño del balón (de reglamento) era el capitán de uno.

El fútbol, ese enorme negocio que un día fue un deporte y mucho antes un juego, pierde a alguien que disfrutaba pasándole el balón a otros para que también se divirtieran. Valerón se desprendía en cada pase de lo que más quería y nunca le importó. Hacía magia filtrando pases que solo él veía y cuando los defensores se querían dar cuenta, la pelota había llegado -dulce, precisa y agradecida- al hueco o al pie de un compañero que, a menudo, tampoco se la esperaba.

Alguien con tanta calidad para hacer malabarismos nunca buscó el lucimiento sino la solución. Nunca hizo un regate innecesario y, sobre todo, nunca engañó al público buscando, con un caño o un taconazo, su admiración. Y, sin embargo, nunca hubo atisbo de falsa modestia en sus actos futbolísticos, simplemente disfrutaba haciendo lo imposible: pasar desapercibido en el espectáculo más mediático y comercial del planeta.

Para eso hace falta una humildad a prueba de portadas y titulares. Después de tantos años haciendo de la pelota su compañera y devolviendo felicidad a quienes habían pagado entradas para verle, Juan Carlos Valerón volvió a fichar con la Unión Deportiva hace tres años. La expectación y el cariño de la afición, que esperaba a su hijo pródigo, se desbordó. El día antes de su presentación hubo una rueda de prensa. Y el Flaco, tímido y risueño, dijo con su voz aflautada: En un principio la presentación iba a ser en otro lugar; cuando ya me dijeron que iba a ser aquí (en el estadio) y que tenía que salir afuera, dije ¡Madre mía! Y ayer me puse a practicar un poco con el balón porque pensé... ¡A ver si se me va a caer y la voy a liar!  Lo dijo risueño pero lo dijo en serio. Y nos podemos imaginar a este hombre, cuya calidad había sentado en los banquillos a virtuosos brasileños como  Palhinha o Djaminha, agobiado ante las expectativas, dando toques al balón en el patio de su casa.

En veinte años de fútbol profesional, Valerón nunca fue expulsado de un terreno de juego. En el año 2012, jugando con el Depor en segunda, su compañero, el argentino Colotto, le hizo una falta a un contrario. El árbitro estaba algo lejos y cuando se aproximó le enseñó la tarjeta amarilla a Valerón, quien, seguramente, se había acercado por allí para interesarse por el contrario. ¡Era su primera tarjeta amarilla después de siete años y ni siquiera había cometido la falta! El bueno de Valerón se acercó al árbitro, le puso un brazo amable en el hombro y le dijo: Disculpa, pero creo que te has equivocado.

Se va Juan Carlos Valerón; se va un jugador desgarbado que seguramente hubiese sido rechazado por los ojeadores del fútbol autómata de este siglo y por los buscadores de fisonomías y competitividad que frustran tantos sueños porque intuyen que el niño no da el perfil para patrocinar una colonia. Se va un jugador que cuando metía un gol no gritaba ni gesticulaba, sino que abría los brazos buscando a sus compañeros para agradecerles que estuvieran allí. Se va quizás el último superviviente de un hermoso juego que ya solo lo podemos encontrar en los patios de los colegios. ¡Gracias Flaco

martes, 26 de abril de 2016

Incorruptible



El presidente de Canarias, derroche de intelecto, nos ha sorprendido con una sentencia filosófica, mitad aforismo, mitad metáfora de nuestro tiempo.

Dijo Fernando Clavijo, que así se llama la criatura, lo siguiente: Las personas que no se presentan a las elecciones son más propensas a la corrupción. Lo dijo como si fuera un médico que, con un cigarro en la mano, le dice al paciente que no fuma que tenga cuidado, porque no fumar lo hace más propenso a enfermar de bronquitis.

Pensemos lo que ha dicho el hombre. Usted un buen día se levanta y, como nunca se ha presentado a las elecciones, le empieza a entrar un cosquilleo, un no sé qué inexplicable que le convierte en una persona sospechosa, susceptible de ser corrupta. Le pone el desayuno a sus hijos y los engaña con el azúcar, con la mantequilla, con las tostadas; de cada producto se queda un porcentaje y lo va metiendo en la lata b de las galletas María hasta que pueda utilizar lo acaparado sin que nadie lo detecte.

Se va al trabajo o la oficina del paro. Intenta engañar al conductor de la guagua o soborna al gasolinero o chantajea al policía que le quiere multar. Roba el periódico en el estanco y le cuela un billete falso al ciego que le vende la lotería.

Así va estar usted todo el día, desde que se levanta hasta que se acuesta. Un sin vivir. Su vida es un engaño continuo por no haberse vacunado contra la corrupción poniendo su jeta en un cartel electoral. Hasta que no se presente a unas elecciones usted piensa en b, o en negro, o en diferido.

Los partidos saben que usted es sospechoso, saben que es un corrupto potencial, que está programado genéticamente para ser corrompido. Y hacen todo lo que pueden por reeducarlo socialmente. Le ofrecen un cargo de confianza, le proponen contratar a su hermana o a su sobrino en el ayuntamiento, le aseguran que el material de oficina lo comprarán en la librería de su cuñado y las farolas en la empresa de su padre. Le proponen recalificarle ese terrenito que estaba protegido y le ofrecen unas vacaciones pagadas en un hotel de lujo para aislarlo de los comunes y corruptos mortales. Le arreglan la acera de su calle, le asfaltan la calle donde vive, le alquilan un local de su propiedad como almacén municipal, le otorgan una subvención diseñada para usted. Le abren una cuenta en Suiza, le montan una empresa opaca en Panamá y le ofrecen un listado de testaferros dignos de toda confianza.

Si usted pasa todas esas pruebas con solvencia ya está listo para blindarse contra la corrupción. Usted ya ha sido reeducado, usted ya puede ir en una lista electoral, usted ya es insobornable. Usted ya está domesticado para ayudar a otros ciudadanos que, como usted antes de presentarse a las elecciones, iban de por libre creyendo que los políticos profesionales como Clavijo tienen todas las papeletas para ser unos corruptos y que, además, les falta un hervor.

sábado, 23 de abril de 2016

Chillida ¡ñoos! II


El prometido proyecto de Chillida tiene un récord mundial: es la (presunta) obra de arte más cara del mundo. Sin haberse movido una sola piedra, sin iniciarse el proyecto, ha costado cerca de 30 millones de euros. De dinero público, del dinero de los habitantes de este archipiélago.

Empecemos por aclarar que en el año 2008 Domingo Berriel, entonces consejero de Medio Ambiente y Política Territorial, admitió en sede parlamentaria que se habían gastado 25'7 millones de euros. Desde entonces las instituciones canarias (Gobierno y Cabildo) han seguido sepultando dinero público en el agujero de Chillida. Estos son los principales hitos del robo del siglo.

1

En diciembre de 1995 se reúnen en Santa Brígida siete altos cargos del Gobierno de Canarias. La reunión durará dos horas. En esas dos horas llegaron al acuerdo de entregarle 1.150 millones de pesetas a las dos empresas – Canterías Arucas y Cabo Verde- que explotaban las canteras de Tindaya. A la primera empresa se le pagó 150 millones y a la segunda 900. Ese dinero se pagó para rescatar las concesiones mineras y así poder hacer la obra de Chillida.

El procedimiento normal cuando se quiere hacer una obra pública es acudir a la expropiación. No fue el caso y se llegó a este disparatado acuerdo para favorecer a las empresas. Según los cálculos del PSOE (entonces en la oposición) si se hubiese acudido a la expropiación el precio a pagar no hubiese superado los 20 millones de pesetas.

Dos meses antes el banco Central Hispano había encargado a una agencia de detectives un informe sobre la empresa Cabo Verde. El informe emitido constata que la empresa (propiedad de Bittini, amigo de Olarte) tenía 12 embargos y 5 hipotecas. La suma de lo que debía Cabo Verde era de 900 millones de pesetas y estaba al borde de su disolución. La empresa de Bittini fue saneada con el dinero de los canarios gracias a esta increíble maniobra. Tres majoreros participaron de aquella reunión: Miguel Cabrera Cabrera (viceconsejero de Cultura); Domingo Berriel Martínez (viceconsejero de Industria) y Eugenio Cabrera Montelongo (viceconsejero de Medio Ambiente).

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Casi un año después el Gobierno de Canarias vuelve a destinar dinero público al agujero de Tindaya. Esta vez fueron 1.960 millones de pesetas para realizar estudios de viabilidad e implantación de la obra de Chillida. Los 1.960 millones se esfumaron en un entramado societario en el que participaba Cabo Verde, FCC y NECSO Entrecanales. No se realizó ningún estudio. Años más tarde el Gobierno de Canarias recurrió a los tribunales buscando el dinero. La justicia dictaminó que el propio Gobierno había participado y fiscalizado el proceso y que, prácticamente, se estaba demandando a si mismo. No se recuperó ni una peseta. Es lo que se conoce como el caso Tindaya.

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Año 2005. El Gobierno encarga sondeos geotécnicos a Estudios Guadiana. Recordemos que esta empresa es propiedad de Lorenzo Fernández Ordóñez, ingeniero amigo de los Chillida. No se hace concurso público y se le encarga a dedo a Estudios Guadiana contraviniendo los procedimientos administrativos prescriptivos. Estudios Guadiana es la empresa que va a dirigir el agujero de Chillida. Obviamente los resultados fueron los esperados porque, como es normal, Estudios Guadiana no iba a emitir un informe en contra de los intereses de Estudios Guadiana. Se libraron dos partidas de dinero público para pagarles : una de 1'5 millones de euros y otra de 1'9 millones.

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Si suman los anteriores capítulos verán que dan un resultado de 22'1 millones de euros. El resto, hasta llegar a los más que probables 30 millones de euros, nos fueron robados de las formas más singulares: procedimientos judiciales (casi todos perdidos por el Gobierno de Canarias); una maqueta del agujero de Chillida que costó una millonada; participación en exposiciones diversas (ARCO, FITUR, etc); realización de un documental divulgativo de las excelencias del proyecto; se llegó a pagar el pasaje, hospedaje y manutención a decenas de periodistas de los principales periódicos españoles y europeos para que divulgaran el proyecto; arreglo de la Casa Alta de Tindaya para convertirla en centro de interpretación del agujero y, en fin, una cantidad imposible de cuantificar de viajes (y comilonas) de aquí para allá y de allá para aquí de los Chillida, Mario Cabrera y Paulino Rivero para formar la Fundación pública que le entrega nuestro patrimonio a la empresa de los Chillida, Zabalaga Leku.

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De un tiempo a esta parte el discurso oficial ha cambiado. El mantra que repiten como loros los representantes institucionales es el que asegura que no se va a gastar ni un euro público más en el proyecto. Mienten. Al mismo tiempo que dicen eso el Cabildo de Fuerteventura acaba de destinar 60 mil euros a la fundación que le han montado a los Chillida. Claro que, viniendo de las cantidades que venían robando, a estos ladrones de guante blanco 60 mil euros no les debe parecer dinero. Pero que le pregunten al 30% de personas desempleadas de la isla o a las miles que viven en ella sin recibir ninguna prestación.

Pero siguen mintiendo. Si se quiere seguir adelante con el disparate de profanar Tindaya deben acudir a las expropiaciones. La Montaña sigue siendo privada y para poder agujerearla deben gastarse otra millonada de dinero público. Las expropiaciones costarán, como mínimo, otro millón de euros más de nuestro dinero.

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El mantra dice: La obra se sacará a concurso público. La empresa que lo gane pondrá su capital para vaciar la Montaña y se le otorgará una concesión para que explote comercialmente el pretendido monumento y así recupere el dinero.

Los ladrones de guante blanco creen que de esta manera arreglan algo. Pero que alguien nos diga dónde está entonces el beneficio para Fuerteventura y Canarias. Es el negocio perfecto: se le entrega nuestro patrimonio a una empresa privada para que se lucre con él. Los socialistas y los nacionalistas canarios ni se han enterado que hay una crisis, que las fórmulas con las que han gestionado el dinero público solo ha deparado corrupción generalizada, beneficios privados, recortes públicos y un territorio plagado de obras fastuosas e innecesarias. Tindaya es el mejor de los ejemplos de su miopía política y de su déficit ético.